viernes, 30 de diciembre de 2016

Final

Este blog cierra hoy muy distinto a como empezó.

Empezó en un momento de crisis,  de profunda soledad y miedo.  Hoy lo cierro sintiendo una estabilidad interna muy nueva,  serena y alegre.

Los vientos del cambio soplan fuertes en mi vida y me dejo llevar.

Agradezco a todos y cada uno de ustedes por leerme.  En India,  inicio un proyecto nuevo- siempre desde la escritura.  He hallado en ella una contención infinita y sé que el cambio de vida tendrá mucho que contar.  La vida se mueve entre dos orillas y hoy me aventuro a cruzar ese mar- no sólo físico.  Me aventuro a un encuentro conmigo misma y con todo lo que he podido aprender durante los últimos quince años de mi búsqueda personal.

Sé que estas no son las últimas palabras que escribo ni escribiré en una pantalla. Sé que las próximas serán escritas en un continente que amo y odio a la vez-  la misma dualidad que he aprendido a aceptar dentro de mí.  La danza eterna entre la luz y la oscuridad que,  una vez que la aceptamos,  se calma.  La dualidad humana es una realidad que he aprendido a cabalgar,  igual que he intentado domar los impulsos salvajes de mi signo chino,  el caballo del fuego.  Los caballos de fuego tenemos mucho potencial para los extremos y escribir hoy desde una meseta interna de paz y gozo es un triunfo para mí.

Me entrego a lo que el nuevo año trae con confianza, un paso a la vez.  Internamente asentada y a la vez,  llena de fuego y deseo por el cambio y la transformación.  Si me proyecto diez años hacia adelante me veo rodeada de niños,  feliz conociendo nuevos lugares y gentes y dispuesta una vez más a que  el Shakti me dé su próximo consejo y yo lista a escucharlo.

Y ponerlo en acción.

Así sea. 

domingo, 18 de diciembre de 2016

Guru Lovers

He conocido muchos yogis y aspirantes de yogis en mis recorridos. He aprendido mucho sobre el efecto de la práctica en las vidas y los egos al interactuar con ellos,  conocer sus familias y amigos y reconocer en muchos almas gemelas.

Lo que básicamente hace un maestro o maestra es modelar los efectos de la práctica en su vida.  En cada gesto,  en cada reacción (o no-reacción); en su interacción con la gente;  la mirada;  el tacto,  el contacto humano:  ahí puedo notar de inmediato si la vibración es estable,  si el cuerpo se ha calmado,  si los ojos están brillantes y amables y la voz temperada y serena.

No necesito ver la práctica de asana de alguien para saber si ya está experimentando la transformación.  Se nota en su ritmo al caminar,  en cómo enfrenta el día a día.

En aquellos que son padres y madres,  es interesantísimo ver cómo se relacionan con sus cachorros, cómo son los niños- porque los niños son,  al igual que nuestros estudiantes,  la biografía andante de los maestros.

Así que básicamente no hace falta decir nada.

La presencia de un yogi de verdad se siente.  Y cuando escribo esto mi mente viaja a aquellos que tengo el honor y gran placer de conocer,  de llamar mis maestros y amigos,  de conocer de vidas.

Recuerdo el gran placer que es estar junto a un ser estable:  se siente como una caricia, como una brisa suave.  No hay voces estridentes,  no hay dramas innecesarios.  Todo es posible,  todo está bien. Hay una amabilidad que lo circunda todo y me permite ir profundo en esa vibración de amor.

Todos hemos hecho este maravilloso viaje llamado vida millones de veces,  algunos enfocados en este yoga misterioso que nos recuerda quién somos en verdad.  Nos hemos apoyado y acuerpado desde los Himalayas hasta el medio urbano,  hemos compartido encarnaciones sin recordarlo.

Ayer chatee un rato con uno de esos cuates que está en India.  Me escribió desde una de las ciudades más sagradas e importantes a la orilla del Ganges,  Varanasi.  Varanasi es una ciudad sagrada y millones de hindúes peregrinan a lo largo de su vida allí para rezar y lavar sus pecados en la Madre Río.  Recuerdo la niebla,  el frío,  el bote al amanecer y las ofrendas que puse en el agua para cada uno de mis niños deseando abundancia, sabiduría y amor para cada uno de ellos.  Recuerdo los rezos, los sadhus en la orilla absortos en meditación,  el olor a perfume que emanaba del ghat de cremación- incomprensible para mi mente occidental.  Todo se detuvo para mí en esa ciudad y todo reanudó sin yo misma darme cuenta.

A través del chat pude sentir de nuevo Kashi.  Al igual que me vi bañada en esa amabilidad profunda en un restaurante en Buenos Aires hace una semana,  compartiendo con otro yogi que admiro. Ambos padres de familia,  ambos siguiendo este camino arduo que implica despertar uno mismo y de alguna forma incomprensible, ser faro para la progenie.

Contrastan  la serenidad y amabilidad de estos amigos con las vibras inquietas,  desarraigadas y egoístas de muchos que creen siempre tener la razón.  Mentes perdidas en el pasado,  almas ansiosas de perdonar que no encuentran la vía y se quedan suspendidos en un universo opaco de terror y soledad internas.  Que buscan imponer sus puntos de vista sin escuchar e insisten en mantener despiertos dramas antiguos.

Que no tienen paz.

Y hoy,  vísperas de Navidad,  la celebración de dar por excelencia,  quisiera con todo mi corazón que más seres despierten.  Cada ser que despierta en esta vida a la realidad del Amor es fuente de alegría y conexión para aquellos a su alrededor.  Cada ser que insiste en sostener posiciones rígidas un recordatorio para que los demás practiquemos con más ahínco y pidamos por ellos.  Ninguno de nosotros está libre hasta que todos lo seamos;  ninguno totalmente feliz hasta que todos los niños del mundo tengan abrigo,  comida caliente y al menos un juguete esta Navidad.

Pidamos porque las más altas vibraciones cubran el mundo entero,   sin excepciones.  Y que aquellos que hoy sufren detrás de la máscara de la auto-absorción,  la inmadurez y el rencor puedan dejarse penetrar por la única realidad posible,  la invisible,  la silenciosa...esa que se expresa en una calma al caminar,  en sonrisas desde el corazón y en un deseo sólido de que todos los seres,  en todos los planos,  encontremos la felicidad verdadera,  la paz y la libertad.



jueves, 15 de diciembre de 2016

Todo lo que sé lo sé porque amo

La chamana me mostró las hojas de coca.

"Sopla"- me dijo.

Y soplé,  mientras afuera resguardaban como centinelas montañas gigantescas rodeadas de brisa y nubes violeta.

La chamana tenía unos 70 años.  Una mujer hermosa,  sabia y serena.  Su esposo de 30 caminaba por la casa,  un inca muy apuesto de mirada profunda y pisada tranquila.  Amables los dos,  me hicieron sentir en casa.

Observó las hojitas,  cada una con un significado y una historia por contar.

Y de nuevo soplé...

Las hojas fueron cayendo una a una en el pequeño mantel.

"Tienes un viaje"-  me dijo.  "Es un viaje de bienaventuranza."
Sonreí.

"Uno de tus amigos más cercanos sufre de una profunda tristeza.  Puedes ayudarlo a vaciar su corazón del dolor y llenarlo de amor."

Mmmm....cuál será?

Como si me leyera el pensamiento me dijo: " No te preocupes,  vienen dos más..."

Me quedé en silencio,  envolviendo en mis pensamientos a aquellos que amo.  En ese valle peruano de pronto se sintieron tan cerca y sus rostros aparecieron uno a uno.

Medité e intenté averiguar a cuál de todos se refería.  Y luego me dijo:

"Este es.  Ves su columna fuerte y recta?"-  me mostró una hoja de coca pequeña pero casi perfecta.

"Es un ser con un camino tan claro como el tuyo..."

Guau.


Salí a un atardecer naranja con una paz profunda en mi corazón.  Un paso detrás del otro,  un pie delante y el otro sigue,  un paso a la vez.  Sin anticiparme,  sin ocuparme de lo que todavía no es. Sólo aquí presente, totalmente abierta al presente.  Sin expectativas y con toda la gratitud del Universo.

Al día siguiente subimos la montaña sagrada que anticipé en muchos sueños y fantasías.

Mientras subía, las montañas me hablaron, la lluvia me mojó y la tierra me cubrió con sus perfume, confirmando todos los vaticinios del día anterior. El viento susurró en mis oídos todo lo realmente importante y las palabras de mi amiga tomaron forma y sustancia,  resonando cada una, reconfirmadas por el decanto pausado de la experiencia.

"Eres un alma muy fuerte."- me decían todos al unísono:  montaña,  viento,  cielo,  río y chamana.  

Y de pronto me sentí fuerte,  fuerte como nunca me había sentido en toda mi vida.

Y desde ese día,  este amor exhuberante y expansivo alimenta cada segundo,  un sentimiento de vastedad interna y reconciliación con todo lo que existe-  mi propia humanidad en primer término.

Las voces internas apaciguadas y el sentido agudo de un águila que no se inmuta en su vuelo y que abre plenamente sus alas al despertar de lo infinito.





sábado, 10 de diciembre de 2016

La invitación

No me interesa lo que haces para ganarte la vida.
Quiero saber qué ansías 
y si te atreves a soñar en satisfacer el deseo ardiente de tu corazón.

No me interesa tu edad.
Quiero saber si te arriesgarías a parece un tonto por amor
por tu sueño
por la aventura de estar vivo.

No me interesa saber cuáles planetas están en cuadratura con tu luna.
Quiero saber si has tocado el centro de tu propia pena,
si las traciones de la vida te han abierto,
o si te has marchitado y cerrado por miedo a más sufrimiento.

Quiero saber si puedes lidiar con el dolor,
el mío o el tuyo,
sin intentar esconderlo,
desvanecerlo 
o arreglarlo.

Quiero saber si puedes estar con la alegría,
la mía o la tuya, 
si puedes bailar con lo salvaje
sin advertirnos de ser cuidadosos,
ser realistas
o que recordar las limitaciones del ser humano.

No me interesa si la historia que me cuentas es verdadera.
Quiero saber si puedes decepcionar a otros
para serte fiel a ti mismo,
si puedes soportar la acusación de traición
sin traicionar tu propia alma.
Si puedes carecer de fe y por lo tanto,  ser digno de confianza.

Quiero saber si puedes ver la belleza,
aún cuando no sea bella todos los días,
y si puedes crear tu vida desde su presencia.

Quiero saber si puedes vivir con el fracaso,  
el tuyo y el mío
y no obstante,  ponerte de pie a orillas de un lago 
y gritarle a la luna llena:  "SI!"

No me interesa saber adónde vives ni cuanto dinero tienes.
Quiero saber si puedes levantarte después de una noche de pesar y desesperación,
cansado y golpeado hasta los huesos,
y hacer lo que haya que hacer para alimentar a los niños.

No me interesa a quién conoces
o cómo llegaste a estar aquí.
Quiero saber si permanecerás en el centro del fuego
conmigo
sin rehuir.

No me interesa dónde o con quién has estudiado.
Quiero saber qué es lo que te sustenta desde adentro
cuando todo lo demás desaparece.

Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo
y si verdaderamente te agrada tu propia compañía en los momentos vacíos.

-Oriah Mountain Dreamer

martes, 6 de diciembre de 2016

Buenos Aires de mi corazón

Despierto a una ciudad soleada,  llena de pajaritos y bulliciosa desde muy temprano.  Entre sueños recuerdo estar corriendo alrededor de un lago muy amado en India,  en una ciudad pequeña donde está el único templo a Brahma, el creador:  Pushkar.

En una de mis ciudades preferidas,  reflexiono mientras me alisto para ir al shala sobre el poder de la creación.  Mi maestro decía:  haz tu práctica y todo llega....Ahora estoy comenzando a entender que todo llega porque uno mismo es capaz de crear ese todo.  Uno solo,  empoderado por el poder el Shakti después de muchos años de pedir,  de llorar,  de romper corazas internas y cultivar diariamente la confianza y la fe.

Siento que crear depende de uno y de la conexión con el poder creador.  La Vida,  el Amor, Dios...como sea que le llamemos.  Depende de limpiar nuestras consciencias lo suficiente para que podamos transmitir sin interferencias,  canales abiertos al Prana,  instrumentos serenos y lo suficientemente fuertes para poder sostener la conexión.  Las mentes tienen que aplacarse necesariamente sino es un caos entre lo que sabemos que tenemos que hacer y los planes individualistas.

Sino es la guerra declarada entre lo falso y lo verdadero.

Aquí en Buenos Aires me siento tan a gusto,  tan yo,  tan conectada.  Es casi una ironía que la misma conexión que pueda haber sentido en India muchas veces pueda recordarla aquí con mucha claridad, en medio de estos edificios,  en medio del tráfico y los parques y monumentos.  Pero aquí han sucedido muchos momentos cumbre en mi vida espiritual y mis amigos y sus presencias serenas me recuerdan cada momento lo que he vivido.

Hoy es día de ver de nuevo a muchos seres de luz que llevo tiempo de no ver.  Me alegra volver a un shala cálido y silencioso guiado por maestros enfocados.  También recorrer las calles de Palermo, desayunar con las chicas y almorzar con amigos del alma.  Buenos Aires me refresca y los aires navideños se sienten,  preparándome para el regreso a casa a mi familia,  a mis estudiantes y a todo lo que amo en Costa Rica.

Ha sido un viaje inmenso,  un viaje imposible de describir con palabras.  Me ha llenado y preparado para el salto cuántico que viene en mi vida.  Me ha aclarado que soy creadora de todo lo que tengo en mi plato y que si está apareciendo,  es porque estoy lista para vivirlo.

Soy artífice de mis posibilidades en conexión íntima con la fuerza que me mueve.  Y esa fuerza sabe, mejor que yo,  qué es lo que viene y cómo sacarme de mi zona de cónfort.  Es en lo nuevo que crecemos y estoy dispuesta,  irremediablemente lista para continuar.


domingo, 4 de diciembre de 2016

Sincronicidad en expansión

Estoy en mi hotel.  Sigo tocada,  todavía maravillada...

No tengo palabras para describir,  una vez más,  la magia.
Todavía estoy tratando de entender lo que sucedió.

Mientras escribo,  escucho las voces en mi cabeza de mis amigos argentinos con su hermoso acento:

MARAVILLLLLLLLLLAA.  

Quedan todos profundos en mí,  quedamos profundos los unos en los otros esta mañana de domingo en medio de unos cerros verdes que,  al igual que las montañas peruanas,  nos acompañaron y nos cuidaron cada instante del viaje.

En el miedo a lo nuevo.
En la despedida.
En la sensación de no merecer.
En el instante de dejarse llevar.

El milagro de renacer.

Esta mañana mientras me preparaba para ir al shala,  tuve una realización potente y un tanto inquietante.  Realicé que mi vida es perfecta en todo sentido.  Me preocupé porque no vi a nadie cerca,  ningún otro ser del cuál dependiese mi estado de ánimo,  mis planes o mi futuro.

Simplemente me vi ahí, en medio del baño,  sola y absolutamente plena, totalmente feliz...y eso que todavía no anticipaba lo que venía.


Y después vino el tsunami.  Y como del tsunami nunca puedo anticipar sus efectos,  sólo la sensación de que se acerca,  me preparé a entregarme por completo,  una vez más,  fluida y relajada mientras la Energía nos movía como necesitaba.

Me siento como una pluma,  con una sensación de alegría,  de gozo,  de felicidad pura y cristalina en cada una de mis células.  Cierro los ojos y veo de nuevo las miradas sorprendidas,  los rostros que de apagados pasaron a luminosos,  las lágrimas mezcladas con sonrisas,  fuerza y suavidad unidas en seres astronómicos,  gigantes mortales que tuve el gran privilegio de encontrar- realmente encontrar, este fin de semana.  El cóctel de Shakti empezó con una práctica dura e intensa que de pronto se sintió liviana-  a pesar de las tres horas compartidas en el mat y la siguió un ejercicio masivo de soltar.

Confiar,  dejar ir...
Let go,  le llaman mis maestros.

Entramos en un universo paralelo, un experiencia vivida que sólo los que la compartimos podríamos entender.  Al igual que han existido muchas otras en mis últimos años de vida desde ese día certero en que a mis 32 años tuve finalmente la claridad mental de pedir luz y verdad.  Ha transcurrido el tiempo y siento los efectos de estos últimos años de meditar,  ayunar, practicar y pedir discernimiento y hoy supe que mis oraciones no han sido en vano.

En ese pequeño baño,  entendí finalmente que todo lo que alguna vez pedí para mí lo podía realmente recibir UNICAMENTE cuando fuera capaz de desearlo con toda mi alma y mi corazón para alguien más.  Y de ese instante de claridad venido de la nada, o más bien del todo,  entendí que vine a este mundo para visualizar el potencial máximo de todo ser que se cruce en mi camino.

El dharma o misión de vida que cada uno de nosotros trae a esta vida está por encima de los roles sociales y familiares.  Es un dictado de nuestro corazón que nos invita a buscar, mucho tiempo antes de que realmente entendamos qué se nos está pidiendo.  En el camino dudaremos muchas veces: dudaremos sobre si vamos en la dirección correcta,  si nuestras decisiones materiales deben apoyar nuestro deseo interno.  Cuestionaremos a aquellos que se nos acercan con llamadas para distraernos, tal vez nos distraigamos y luego,  lo pensaremos dos veces antes de perder el norte de nuevo.

Daremos vueltas en círculo miles de veces hasta que tal vez un día contemplando opciones, barajando posibilidades llegue un momento de claridad donde comprendamos que todo lo vivido nos ha llevado donde estamos, que todo es perfecto como es y que estamos en el lugar exacto donde tenemos que estar.

Algunos le llaman a esto sincronicidad.

Hoy fui testigo, una vez más,  del poder del espíritu humano.  Confié una vez más en que sólo tengo que dar espacio para que los milagros sucedan y cuidadosamente hacerme a un lado para que la magia nos tome.  Mi labor es sólo preparatoria porque cuando la Luz se manifiesta,  va más allá de cualquier concepto o idea que podamos concebir.  Ser testigo del milagro me produce un alegría insondable y fortalece mi fe en lugares donde tal vez mi mente hiperactiva insistía en quedarse pegada.

Sé que la Luz entiende todo de mí,  más de lo que yo misma comprendo.  Sabe de mis limitaciones y mis miedos y a pesar de eso,  me coloca en los lugares ideales donde pueda realizar que lo que sucede en esta vida parece a veces trivial pero no lo es.  Para nada.  Las personalidades insisten en crear separación,  en buscar tener la razón,  en vengarse o lo que sea y debajo de todo eso sólo existe la corriente más pura y cristalina de Amor infinito.  Cada uno de nosotros un prisma a través del cual ese Amor puede magnificarse.

Hoy esa corriente nos bañó,  nos colmó y abrazó hasta la médula.

Mi cuerpo está cansado,  duele por todo lado.   He tomado ya cinco aviones en esta aventura y me quedan tres más.  Pero mi energía está más presente y dispuesta que cuando empecé este viaje.   Sé que sólo tengo que relajarme y permitir que mis maestros fluyan a través de mis manos y mi voz y despreocuparme de desenlaces,  soltando posibles resultados y enfocándome sólo en el aquí y el ahora.

El sol ilumina mi ventana en este atardecer tucumano y pienso en ese dulce de leche que finalmente voy a saborear mañana.  Merecido premio después de un fin de semana de entrega,  milagros y maravillas.

Dulce recompensa extra además de toda la dulzura y amor que he recibido hoy y sigo,  aquí sentada con el sol en la cara,  recibiendo.





jueves, 1 de diciembre de 2016

Cosecha

Aprovecho la espera antes de mi vuelo a Buenos Aires para escribir.

He vivido una de las semanas más intensas y hermosas de mi vida en estas tierras peruanas.  La invitación llegó hace un par de años y lo tuve siempre en mi Bucket List.  Practiqué muchas veces preguntando si tenía que venir y no en vano el trayecto ha sido sabio en cada momento y cada paso.

Encontré una comunidad guiada por un maestro real y comprometido.  En este mundo actual del yoga empaquetado es tan importante contar con seres así.  Cada mañana lo vi despertarse a las 3 am:  la noche anterior dormir a sus niños pequeños de 2 años y 9 meses.  Presente con su familia,  presente en su shala.  Es fácil recibir estudiantes cuando los maestros a cargo tienen esa devoción y humildad en sus vidas.

Y últimamente sólo me topo colegas así.

Los cinco días en Lima con la gente me prepararon para una de las experiencias más profundas que he tenido en mi vida espiritual.  Nunca anticipé lo que venía.  Sabía de estas montañas pero nunca imaginé su poder.  Había escuchado de un valle sagrado...pero no sabía que estaba tan arriba. Llegamos un día a estar a 4400 metros sobre el nivel del mar.

La altura una metáfora de mi deseo de ascender en todos los sentidos en este plano.

La altitud tuvo su efecto.  Sentía la cabeza más liviana y el aire puro me mareaba cada vez que lo respiraba.  Pero también sentí un éxtasis nuevo:  los ocres de las montañas masivas me hablaban. Podía escuchar el susurro del viento y recordar a mi maestro hablando de la respiración en la práctica.

Cada inhalación iba acompañada del aroma de miles de eucaliptos frondosos y la llovizna fría me despertaba a cada instante,  literalmente caída del cielo.

Despertar.

Un Valle sagrado lleno de maestros sabios ayudándome a despertar...

Las llamas blancas,  cafés y mezcladas pastaban en el silencio perfecto de valles adyacentes con cielos inmensos,  indiferentes al tráfico y al frío.  Gentes livianas caminando envueltas en colores vivos y con sonrisas amables y abundantes para nosotros.

Recorrimos un camino al borde del precipicio y recé por dos horas sin parar.  Sentía el vacío en cada curva en esta montaña rusa que me llevaba hacia lugares en mi corazón donde todavía temo lanzarme a lo nuevo,  al cambio,  a lo desconocido.

Y recuerdo la voz serena y tranquila de la Chamana recordándome que soy un alma muy protegida y que la Naturaleza me ama tanto como yo a ella:

"Recuerda tu alma fuerte...la fuerza no es dureza. Los espíritus de la Naturaleza te quieren,  tus ángeles protectores siempre te acompañan.  Tu camino es claro...sólo camina."

Con lágrimas en los ojos,  conmovida hasta el tuétano por ocho días de profundidad contundente,  me apresuro a tomar el siguiente vuelo,  cuarto en esta aventura de ocho aviones en fila. Recorriendo  el sur del continente en que nací y lista a recibir más,  a nuevos encuentros,  a más conexiones.

Llevo en mi salveque un tesoro:  una pequeña hoja de coca que simboliza a alguien que tengo todavía que encontrar.  Un ser que me va a enseñar mucho,  un ser que ya siento en mi corazón.  Alguien que tiene un camino muy claro,  tan sólido o más todavía que el mío propio y que tiene enseñanzas importantes para mí.

Un maestro que todavía me toca esperar.

Vuelo de esta tierra sagrada con el alma llena de esperanza,  con la mente serena por la infusión de oxígeno recibida en los templos de las montañas,  en las visiones de estrellas infinitas presentes en la oscuridad de un cielo andino que no conocía.  Los abuelos montaña abrazándome y susurrando con el viento frío que no desmaye,  que la tristeza se disipa paso a paso.

Que avance sin miedo.

Que todo se está manifestando en su tiempo y que el año nuevo trae nuevas venturas.

Plantadas en tierra sólida por años de la mano de grandes guías.

Ya es tiempo de cosechar.







lunes, 21 de noviembre de 2016

Discierne

Dios nos pone al frente el tema que necesitamos para avanzar.

Ayer decía en una de mis clases que mi Guru es mi Guru porque me enseña con su ejemplo de cordura e integridad.  Si algún día en el futuro me pide que me tire a un precipicio o que cometa suicidio en masa,  ese día dejará de ser mi Guru.

El Guru es  alguien que nos guía hacia la Luz, que nos ofrece su vida misma como ejemplo.  Hay tantos payasos en el camino y me ha tocado más de uno.  He visto gente que manipula,  engaña y se esconde tras fachadas falsas disfrazadas de ropas blancas.  Estos monigotes duran poco en mi vida: he podido desarrollar con el tiempo el músculo del discernimiento.

Sin embargo,  este músculo no me impide mantener una actitud de apertura ante lo nuevo.  Siempre doy una oportunidad.  Siempre pienso bien del otro...he tenido decepciones inmensas pero también sorpresas muy gratas.  Siento que estar vivos implica un balance cuidadoso entre estar abiertos y pensar inteligentemente.  Ser ingenuos y cándidos puede meternos en problemas si no somos capaces de anticipar las consecuencias de seguir a alguien poco serio.

En esta época de gurúes falsos,  de maestros comercializados y guías superficiales,  rescato el ejemplo de aquellos maestros que son coherentes entre su "walk" y su "talk".  Rescato los líderes honestos en sus caminos, por modestos que sean y desconfío de quiénes se creen con el derecho de sentirse superiores a otros y restregar opiniones desfasadas sin el más mínimo respeto.  Desconfío de alguien que dice una cosa y siente otra.  También,  de quién se aprovecha de seres inocentes y frágiles-  que ahora abundan en tiempos de tanto caos y cambios mundiales.

Mi voto como líder es intentar con todo mi corazón esa coherencia.  Me ha tomado tiempo acompasar los deseos de mi corazón con mis acciones.  Mis maestros modelan con sus vidas ese anhelo de integridad y compasión y yo sigo sus pasos con confianza.

Este parámetro me permite identificar casi al vuelo cuando alguien esta OFF.  Siento una náusea,  una aversión inmediata,  un sentimiento que me dice que es necesario alejarme.  Lo más rápido posible...sin amedrentarme ni excusarme.

Este off se siente como una bruma oscura que se cuela incluso en seres que he admirado en el pasado. Gente que creí equivocadamente que tenían algún grado de estatura espiritual.  No que yo la tenga:  sólo sé que quiero la luz y la verdad por encima de cualquier otra cosa.  Y estos chascos que, gracias a Dios he atajado a tiempo,  me han permitido entender que no todos son buenos en este mundo.  Hay muchos que tiñen sus plumas y aparentan sin serlo y en su compañía sucedan muchas desgracias.

Sé salirme rápidamente y sin dudas y eso es algo que agradezco a esta altura de mi vida.

La vida se mueve entre orilla y orilla y sus oleajes me recuerdan la hermosa incertidumbre que define esta aventura vital.  El día termina con vientos que anticipan un huracán que pasará por mi país en pocos días.  Huracán que también he sentido yo en mi corazón y mi mente.  Rezo para pedir luz para mis decisiones y fuerza para continuar dando pasos con sentido sin perderme en la jungla de lo falso.

Y sé que hay alguien que me escucha,  que me entiende y consuela y me duermo con la certeza de que todo lo que amo está en las mejores manos.

Las manos del Amor incondicional que a todos nos cobija.
Gracias a Dios lo confirmo una vez más.


miércoles, 16 de noviembre de 2016

Ser consciente



Un ser despierto es un ser en plena consciencia.

Un ser que aspira hacia algo elevado,  no sólo para su propio beneficio sino que aspira a la consciencia para beneficio de todos los otros seres  con el afán de que ellos también alcancen la iluminación.

Intentar despertar a los otros a su naturaleza intrínseca es parte esencial de su camino.

Tal empresa no es fácil.  Orientar todas las energías al despertar mental no lo es.  Es más que todo la erupción de algo que siempre ha sido,  algo transcendental por encima de la existencia condicionada.

Un ser que se dedica a esto necesita mucha compasión.  Toneladas.  Tiene que estar dispuesto a recibir mordiscos, puñaladas y saber que su nombre andará en lengua de muchos que no entienden todavía lo que está sucediendo.

Parte innata del destino de romper condicionamientos.

Tuve una vez una estudiante que tenía un potencial gigante.  Sin embargo,  conmigo siempre los planes de la gente cambian.  Parte del camino es aprender a soltar y los maestros sabemos cuándo alguien está aferrado,  rígido en sus expectativas.  Cuando alguien tiene un "plan",  muy obvio para quienes tenemos experiencia en esto.  Nuestra labor consiste en desbaratarles el plan...y permitir que suceda lo que realmente está destinado a suceder.

Esta estudiante viajó por todo el mundo y después de múltiples peripecias encontró algo que no había anticipado....

Este trabajo que hago es un trabajo de fe en el maestro.  Son pocos los que podemos realmente sentir esa confianza con alguien.  A mí me ha costado inmensamente:  mi mente occidental siempre encontró defectos en mis maestros,  los criticaba constantemente en mi mente y pensaba todas las formas en que yo podía hacerlo mejor que ellos.  La falta de humildad carcomía mi corazón y ahora me duele profundamente toda la energía que perdí y la mala vibra que les envié sin querer.

En mis prácticas actuales siempre les envío amor y gratitud,  la oración más poderosa de todas.

Y comprendo que no todos están listos y los pocos que están listos aún tienen que romper muchos pensamientos ajenos a este camino.  Por más" hermosa"  y acrobática que una práctica se vea por fuera no sirve de nada si no surge de un corazón agradecido por las enseñanzas y por la simple posibilidad de acceder a este río de conocimiento.

Sin esa humildad,  sin esa curiosidad innata por algo nuevo,  no hay camino.  Y sin camino ni maestro no hay consciencia posible-  por más floating.

Muchos serán los que confundan el oro con el oropel...pero no todo el oro brilla.
Ni todo lo que brilla es oro.


sábado, 12 de noviembre de 2016

Caudal

Hago mi práctica con una taza de agua caliente con limón en el estómago.

Ya es mediodía y voy por mi segunda taza.  Empiezo a sentir la sensación de vacío en el estómago después de 14 horas de ayuno desde anoche.

Mis sentidos se alertan, mi mente se despierta.

Ha sido una semana de debacle.  Afuera llueve con sol.  Los aires navideños empiecen a mover todo en mi país,  desde árboles y hojas hasta comercios y malls.   Busco la traducción de la palabra debacle en el diccionario de la Lengua Española y es contundente.

Desastre.

Mis amigos estadounidenses en depresión,  incredulidad,  revolución.  Y sin embargo,  la realidad es. Pienso en todas esas situaciones que todos tenemos de tener que lidiar diariamente con contradicciones: desde la más simple como escoger el pedazo de pan con mantequilla en la mañana en vez del agua con limón,  desde amar a pesar de los resentimientos y el hastío,  partir lejos a pesar del amor,  conceder en vez de decir que no directamente.

La eterna paradoja de nuestras almas humanas magnificada por los últimos acontecimientos mundiales.  Encuentro cobijo y regazo en una de mis maestras que visita Costa Rica una vez más desde Canadá y su respuesta es "todo es perfecto".  Todo lo que está sucediendo es perfecto para nuestra evolución: salir de la negación,  abrazar lo intolerable,  observar el rostro de la oscuridad a la luz y dejarnos ya de posponer lo inevitable.

Habitamos en un planeta donde ya no podemos negarnos más.  El verdadero desastre sería, digo yo, sucumbir a las fuerzas del odio y la separación.  Ahora ya sabemos lo que hay y ahora es tiempo de dejarnos finalmente de rodeos y comprender la urgencia del Amor en todas sus dimensiones.  NO un amor segregado y exclusivo sino un amor expansivo y determinado.  El Amor que no se anda por las ramas,  el Amor que necesita expresarse sin tapujos y desde el centro de cada uno de nosotros,  en todas sus manifestaciones y colores,  con pasión y sin titubeos.

Me observo yo misma: adónde estoy titubeando.  Adónde me refugio en lugares cómodos dentro de mí y me rehúso a ver y aceptar lo que soy.  Adónde me juzgo,  adónde me siento separada de otros: mejor o peor que los demás.  Adónde está el miedo y adónde estoy lista para mandarme sin dudas al caudal de lo que la vida sabia y generosa me trae en este momento.

La vida se siente distinta:  he tenido esta semana encuentros cercanos con la enfermedad de alguien muy querido,  nostalgia por seres que ya partieron,  encuentros de alma y anhelo por cambios profundos con la decisión no negociable de sostenerme intacta por dentro:  intacta significando en este momento leal a mi corazón a pesar de todos los meandros y deltas en el caudal.  Leal con valentía y confusión al mismo tiempo:  esa eterna dicotomía que sentimos diariamente quiénes creemos que se puede vivir en este mundo a pesar de la paradoja.

Continúo saboreando mi agua con limón y ya comienzo a soñar con el alivio del almuerzo.  Me pregunto alivio de qué...alivio temporal de este sentimiento de honda incomprensión de las decisiones de muchos?  Sentimiento compartido de impotencia y dolor por nuestro futuro?  Y aún en medio de estas deliberaciones un tanto grises,  siento la esperanza de saberme humildemente capaz de la entrega a ese sueño raro,  capaz de ir más allá de quién creo que soy para explorar lo posible.

Futuro incierto para todos,  es cierto.

Matizado de posibilidades para algunos,  sólo para aquellos que creemos en la magia del espíritu humano y su capacidad de convertir todo lo que toca en oro...

si así queremos.






miércoles, 9 de noviembre de 2016

Fear won... Love More.

Today our world completely changed.

Today,  ignorance prevailed over common sense.  In yoga we call ignorance Avidya:  ignorance of what really matters.  Ignorance equals tyranny,  fear and entitlement.  Ignorance is the source of all darkness.

Ignorance can kill.

Unveiling ignorance is a privilege.  We should actually feel grateful truth is finally coming out.  The truth is that our Shadow is present in full view.  Not easy to swallow:  in a way,  the world we have known ended today.  Those of us who believe light is stronger than darkness have a bigger motivation to pursue what is valuable in this lifetime.  Gone are the days of denial:  politics is showing us straight in our face there is something really wrong with this predicament we have all created.

In my personal life i´ve had many crisis and i know i have come out stronger and wiser from each one of them.  It is through deep crisis that we learn to love deeply.  That we appreciate the bottom of our hearts,  human mixture of light and darkness.  It is through the crisis that we find our connection is the only place to turn and understand this paradox.  When everything gets dark outside we have the perfect opportunity to go within and integrate.

This crisis is the best thing that could happen to all the spiritual searchers.  Now we need to get serious and ask ourselves if our actions are matching our beliefs.  Because there is definitely an external force that doesn´t want us to thrive,  that wants to kill every drop of faith and love and it´s ready to strike.

Today.  Now.

This political crisis matches our long denied inner crisis.  Are we in denial of our Shadow?  Where have we felt short aknowledging our own darkness?  Where are we compromising?  Where are we being cowards instead of fearless?  Fearlessness is the capacity to observe fear right in the face and stay.   Where are we fantasizing to run?  I live in Costa Rica but i feel the same sadness that my friends in the US.  There is nowhere to go. We need to find the courage and support withing to stay with this pain and go deeper,  to love despite the craziness. Only through our love our planet will breathe.

Only through our awareness our children will survive.

I sit in my living room and i think of my future grandchild.  What kind of world is he going to inherit?  What can i do to create space for his dreams?  How can i be more loyal to mine,  less attached to outcomes and just give it all despite the risk?   As i prepare my classes for the next weekend and my southamerican tour in a few days,  i know i am ready to do whatever i can, somehow meditating my way through this chaos.  Love is the only answer.  If a blind man can´t see it,  that only means he is blind. Those of us who know Love is the only reality will never give up our vision nor abandon our brothers and sisters.

We will never give up.

I travel in a few days to meet new sensible,  caring people,  to share with them just like many friends and teachers i love and respect are doing right now.   Dark times require furious,  intense and absolute commitment.  Those of us who are convinced there is no other way: we are ready to love more.  All the way and never ever get tired.  No matter how hard,  no matter how many sacrifices we will encounter.

Love requires unlimited faith and hope is our only salvation right now.


lunes, 7 de noviembre de 2016

Hay amores

Hay amores que no cambian por el transcurso del tiempo. Que se sostienen inmóviles, congelados,  prístinos a pesar de las distancias en el espacio.

Hay amores que no sufren menoscabo,  que irradian su luz indiferentes a las decisiones mentales de las personas.  Amores que intentan no manifestarse y que terminan llenando todo.  Sostén de vidas completas,  puentes inamovibles en medio del diario vivir.

Estos amores son difíciles de aprehender por estas mentes poco dóciles.  Nos han taladrado que hay una "forma" específica de amar a los demás y por más que lo intentamos estas etiquetas influyen nuestros sentimientos.

Acabamos creyendo que un "ex" significa pasado y no futuro,   sea amigo,  pareja o colega.

Algunos seres merecen un espacio permanente en nuestro corazón,  sin fecha de expiración.  Otros merecen un desahucio completo y saber cuál es cuál es,  en mi opinión,  lo que hace la diferencia en nuestra vida.

Cuando hemos amado,  seguimos amando hasta el final.  Cuando no hemos amado,  la vida arrasa con eso superficial y mediocre.  Pero no creo que en virtud de convenciones,  intentando acoplarnos a reglas externas podamos extirpar de nuestro corazón a aquel o aquella que ha tenido un impacto mayor en nuestras vidas.

Es simplemente imposible.

La vida me invita a contemplar esta ecuación en estos días de angustia por la enfermedad de un ser querido.   Su presencia es núcleo en mi vida familiar.  Sentir la posibilidad de su ausencia me congela por dentro y veo como una parte mía ha asumido que es un ser inmortal,  intocable y perpetuo.  Así nos pasa a todos,  atrapados por rutinas y planes que no tienen nada que ver con el desenvolvimiento de esta vida efímera y fugaz.

Hasta el día que realizamos que la vida es tan absurdamente corta para el Amor.

Corro al hospital,  cambio horarios, cancelo citas,  me enfoco en lo importante.  Y me prometo no olvidarme de celebrar cada minuto de su vida.  Imágenes y memorias del pasado empiezan a recorrerme sin querer, sin llamarlas...

Y comprendo que el privilegio de amar a alguien  no depende de vivir en la misma casa,  comer juntos las comidas o usar un anillo en el dedo.

Depende sólo de la métrica incomprensible,  mística y misteriosa de estos corazones.


viernes, 4 de noviembre de 2016

Fuera camaleones

Amo la gente real:  esa que te da la cara sin máscaras,  que te dice las cosas como las siente y que no necesita escudarse de su propia sinceridad.

Siempre en un contexto de amor y respeto por supuesto.

Hoy hicimos un ejercicio de honestidad en el estudio y recibí increíbles testimonios,  algunos muy íntimos,  como si realmente pudiera leer la mente de las personas.  El espacio que se crea cuando podemos ser reales es muy valioso:  es un espacio de crecimiento mutuo en cualquier relación.  Sé dónde estás y te respeto y puedo valorar mis acciones de acuerdo a tu realidad.  No me hago ideas ni imagino cosas que no están sucediendo.

Esto para mí es el máximo regalo en este momento de mi vida.

Me he percatado que a menudo me relacionaba con los demás desde una imagen de esa persona y viceversa.  Se construía un relación falseada,  muy charming al principio pero que se sentía hueca por dentro.   Tener un "careo"- como decimos los abogados,  requiere de mucha confianza entre las partes para poder seguir amando al otro aunque lo que diga nos sorprenda.  La verdad es que las almas siempre saben la verdad- por más que te "pelen el diente",  uno sabe cuando alguien vibracionalmente está alineado con uno y cuando no.

Tantos que hablan a espaldas de los demás.

Mi regla de oro en estos días es intentar no decir nada de alguien a menos que sea algo positivo y constructivo.  Imagino que la persona está presente:  lo que digo podría escucharlo sin problemas. Todo lo que llega a mí en forma de chismes rebota.  Escuchar a alguien que nos llega con comentarios y opiniones sobre una tercera persona es dar pie a la oscuridad.  Observar cómo nuestras palabras pueden herir o salvar:  todo un estudio de svadyaya en estos días para mí.

Pues bien,  hoy recibí sendos correos llenos de verdades y me siento tan feliz.  Siento que tengo interlocutores lo suficientemente valientes y grandes por dentro para dar la cara y reconocer lo que sienten.  Siento que gente así vale su peso en oro.  Seres cuya integridad se manifiesta en acciones concretas,  en realizaciones profundas y sin temor a rectificar.  La honestidad nos permite también aclarar malentendidos y tiende las raíces de relaciones duraderas y fuertes.

Tengo que decir que la mayoría de aquellos que hoy en día forman mi círculo más cercano son personas así.  Aquellos que todavía insisten en dar varias caras se están quedando en el camino. Tengo poca tolerancia en estos días para  camaleones.  Los camaleones viven un infierno,  como lo viví cuando creía que tenía que ser yo misma una versión distinta para cada ser que encontraba en el camino,  tratando de adaptarme y agradar a los demás.  Hoy sé bien quién soy,   qué anhelo,  por qué late mi corazón y esta vibración me está trayendo muchas experiencias nuevas y gente valiosa.

Ser reales tiene una consecuencia:  nos relajamos.  Ya no existe la tensión de sostener lo insostenible ni el estrés de andar con pies de plomo.  Quién nos ama nos conoce y nos acepta y lo mismo hacemos nosotros por ellos.  Hay una complicidad,  una amistad de corazón a corazón y nada de lo que haga el otro puede cambiar eso.

Y nada sustituye el profundo respeto que esto me trae por ese otr@.




domingo, 30 de octubre de 2016

Dar es dar

Lo volví a ver después de muchos años.  Su mirada no había cambiado pero había algo en su energía que no andaba bien.  Lo percibí incluso antes de que me contara que  había estado muy enfermo,  casi al borde de la muerte.

Mi instinto maternal de nuevo me traicionó:  la historia de su vida me desarmó y me puse de nuevo el hábito de la Madre Teresa.

De pronto,  mi vida ya no era mía.  De pronto,  el saludo de la mañana tenía un dejo de tensión- porque la noche podía haber sido una catástrofe.  De pronto,  las conversaciones giraban todas en torno a la enfermedad:  ningún proyecto común,  ningún aliciente ni perspectiva más allá de un día a día pesado,  agobiado,  cargado de miedo y desesperanza.

Sentí un miedo frío en la columna que nunca había sentido una vez que me llamó sintiéndose muy mal.  Corrimos a la farmacia y los segundos corrían sin moverse.  Su angustia entró en mis venas como una intravenosa y desde ahí,  él y sus dolencias se volvieron el high de mis días.

Puedo apreciar ahora esta experiencia hacía atrás con gratitud. porque me dejó un profundo amor por el regalo maravilloso de la salud.  Vi muy de cerca los efectos de la enfermedad física,  no sólo en mí como tangente,  sino en él como sujeto.  Los vi en su familia y los tentáculos del pesimismo amenazaron también la mía.  Sentí el zarpazo de una presencia lúgubre,  presente cada día en una mirada desesperanzada y una actitud derrotista.

Y supe que tenía que decir basta.

Por un rato me sentí culpable,  traidora e ingrata.  Una parte mía,   muy arrogante por cierto,  creía que podía cambiar a alguien de la noche a la mañana y ayudarlo a salir del hueco. Cuán equivocada estaba!  Cuando la enfermedad ataca el cuerpo físico,  ha atacado antes inevitablemente la mente y las emociones.  Y un ser enfermo difícilmente encuentra la energía e iniciativa para cambiar.

Con costos sobrevive,  con costos respira.  El futuro no existe:  sólo un presente a medias.

Armé velas y zarpé de prisa en dirección contraria,  el corazón compungido pero una voz que me decía:

"CORREEEEE.... lo más rápido que puedas,  no veás hacia atrás,  ten fe y sigue el impulso de huir de esta locura..."

Y nunca más volví a verlo.  Supe que tuvo una crisis muy fuerte,  que estuvo hospitalizado y de gravedad.  Pero de alguna forma me sentí liberada de un karma pesado,  imposible de solventar por mis limitadas intenciones terrenales.

Algunos seres vienen a nuestra vida a colmarnos de amor,  a darnos energía,  a arroparnos entre sus brazos.  Esos seres son regalos que todos recibimos con alegría porque nos cargan y llena de optimismo y bienaventuranza.  Otros vienen  en cambio a ofrecernos sus dolores,  sus molestias,   huellas cargadas de dolencias físicas y psíquicas:  esos también son regalos porque nos enseñan el valor de la compasión.  Tengo que decir que mi termómetro de compasión subió enormemente en los últimos meses.  Siempre he sido muy saludable al igual que todos en mi familia gracias a Dios y la palabra enfermedad ha sido prácticamente desconocida para mí.  La enfermedad física afecta a un ser humano en todas sus dimensiones,  altera su forma de ver la vida y de establecer prioridades. Produce un profundo sentido de desvalor y se lleva al traste cualquier plan.  Es algo ante lo cual tenemos pocas posibilidades de control y algo con que todos, como seres humanos vulnerables que somos, podemos contar en el camino.

Mi corazón salió bastante afectado por el asunto.  Mi propia grandiosidad ficticia me decía que yo podía salvarlo de alguna forma...arrogancia impulsiva que tal vez no me trajo los mejores frutos, pero que me abrió los ojos de par en par a la realidad cruda de esta vida.

Y no eso lo que he estado pidiendo sin cesar durante los últimos años?  
Conocer el verdadero significado de esta peripecia corta en este mundo? 

Anhelar descifrar el misterio de este tiempo atrapado entre una inhalación y una exhalación?  

Tengo que decir que esta experiencia rebasó en mucho los límites de mi propia cordura.  Me llevó a momentos muy duros y a la vez, me mostró el poder inmenso de la fe.  Me abrió a la vulnerabilidad de lo que significa estar vivos,  frágiles y vulnerables a cada instante.  Seres mortales viviendo un absurdo existencial que decanta inevitablemente en muerte para todos nosotros.

Tarde o temprano.

Pero ante todo,  me permitió acompañar a alguien que sufría por un rato en el camino.  No que haya sido útil mi presencia para él,  al menos no tanto como lo fue la suya para mí. Una cosa es ver los toros desde la barrera y otra muy distinta estar en la arena con ellos.  Tengo que decir que estoy más sobria,  seria y consciente en este momento de lo que lo estaba hace seis meses.

Definitivamente apreciando cada segundo de este viaje efímero y lista con todo para abrazar el presente con fuerza.




lunes, 24 de octubre de 2016

Sorbo a sorbo Buenos Aires

Entre los placeres adquiridos en esta vida,  viajar es uno de mis preferidos.  He tenido el gran privilegio de tomar muchos aviones en los últimos tres años:  mi vida se abrió a un arco iris de invitaciones cuando tuve la entereza de dejar ir lo que me restringía,  todas ideas mías sobre cómo tenía que comportarme y cómo debía llenar expectativas ajenas.

Dicen los expertos que el consumo ha alcanzado su límite y el materialismo podría estar perdiendo terreno porque los consumidores empezamos a elegir las experiencias sobre los objetos.  Los minimalistas estamos cada vez más insatisfechos con consumir y la renuncia a poseer nos aliviana. Tener menos cosas nos hace más felices y la alegría de la frugalidad nos impulsa.  Los objetos los conservamos sólo si nos traen felicidad: el resto se va.  Y esta simplicidad crea espacio:  las experiencias que perduran se prefieren al placer de consumir instantáneo.

Tomar un avión nos renueva.

Desde el instante en que despegamos del suelo algo en mí se activa. Regreso nueva después de cada aventura,  renovada y agradecida.  Mi país,  mi hogar,  me recibe amorosamente y puede ver todo con una nueva visión.  Los seres amados mutan y los puedo abrazar con infinita gratitud porque sé que el presente es lo único que tenemos en esta vida frágil e impredecible.

He aprendido a abrazar con todo porque puede ser ese nuestro último abrazo.

He aprendido a escuchar,  a escucharme,  a no comprometer mi verdad y a nutrirme de perspectivas nuevas,  de gente increíble y de lugares míticos que nunca creí llegar a conocer.

Y la vida me trae más y más...y más.

Estoy infinitamente agradecida de regresar a Buenos Aires.  Argentina completa tiene para mi un fascino inexplicable.  Su gente es sumamente inteligente y perceptiva y todo el país respira un je ne sais quoi.  Todos los conceptos contraídos en mi crianza sobre los argentinos y porteños en especial caen como moscas:  sólo he conocido gente sensible,  perspicaz y creativa.

Buenos Aires me da ganas de sentarme en un café a ver pasar gente,  disfrutar una tarde entera leyendo un libro,  pidiendo cafés enarbolados de leche condensada (mis preferidos) o simplemente mirar la ciudad por la ventana.  El maridaje perfecto entre la introspección solitaria y el intercambio social.   Quiero comerme de nuevo una medialuna,  recorrer de nuevo las librerías,  sentir la nostalgia de la Belle Epoque en cada rincón.

Me esperan seres de corazón grande y mentes abiertas.  Me esperan amigos queridos:  escritores, cineastas,  actores,  meditadores,  genios todos como ellos mismos dicen.  Vuelvo la mirada atrás y en cada recorrido he crecido: recuerdo Tortoni con sus lámparas art-nouveau,  la caja registradora original,  los coloridos vitrales y las mesas de roble y mármol.  Recuerdo a mi amigo leyéndome poesía mientras me pellizcaba yo misma todavía impactada de estar ahí después de caminar desde la Plaza de Mayo por las aceras anchas.

Pensar que ahí estuvieron Rubinstein,  Lorca,  Gardel, Borges...me parece escuchar el sonido del tango al fondo y saborear el café de paradigma.  Recoleta,  Puerto Madero,  el Teatro Colón,  los bosques de Palermo,  San Telmo,  el Obelisco,  la Plaza San Martín...y en su seno,  un shala cálido lleno de almas por conocer.

Mi viaje al sur me lleva de nuevo a lugares donde he amado la vida.

La única brújula recomendada y posible.






domingo, 23 de octubre de 2016

Ask

"A single act of kindness throws out roots in all directions and the roots spring up and make new trees..."

Today is Sunday in Costa Rica.  The house is quiet,  the children gone with their grandparents.  I have some time to reflect:  the past months have been a roller coaster of happenings and emotions and yet, i feel grounded and blessed.

I feel nothing is lost if i act from my heart.  That is how i decided long ago to live my life.

So basically i am facing  the challenge of observing how some of my actions have fallen into barren soil.  Dry,  arid responses to pledges from the heart.

It feels unfair,  it brings out wrath and pain.  Yet,  i am experiencing something magical as old anger comes out and leaves me with a deep feeling of serenity and peace.   It looks like my soul needed a cleanse and a trigger,  a situation that finally collapse all my structure.

My heart is moved,  but not broken.  I feel taken care of by Love,  no matter where i go.  I know my soul mission includes teaching awareness to others and how can i teach something i haven´t experienced myself?  We all have a responsibility to create our own destiny,  but we must do so with respect and care for the destinies of others.

I don´t know if it´s a blessing or a curse but i have the ability to percibe the essence of people.  I can feel their wound,  their pains and insecurities.  In this lifetime my mission is to remind them their flaws don´t define them.  Light has no judgment for darkness, it shines on everyone of us.  When a wound is exposed-  and coming close to me has that effect,  most people run.

I don´t blame them.

It´s not easy to see everything we have been hiding from others and ourselves.  I have the same sensation when i come close to my teacher. I know i have to be loyal to my purpose,  even though those around me may not have the same intention.  Each one of us has the freedom to choose,  my role is only to bring out whatever needs to come out.

So yes,  some will feel threatened.  Some will feel their sense of identity falls into pieces.  Some will project those feelings back:  it´s easier to blame than to take responsibility.  Few are those who have the discernment and clarity to see.  

And those who can see are ready to heal:  how powerful.

It´s my role to bring out old wounds in those who are ready to listen.  Once someone can see then attunement is possible.  Attunement happens through awareness.  Light can heal all the neglected areas in us,  we just need to be available.

I pray daily that those who are ready to see wake up.  We all share the same energy and the healing power of love is the only reality.  God longs to heal everyone,  we just need to ask.








miércoles, 19 de octubre de 2016

Oda a la mantenida

La mujer no había estudiado.

Nunca se había siquiera preguntado qué amaba en la vida.  Con costos terminó el Bachillerato en el Liceo.   Era muy hermosa,  de esas bellezas frágiles y aturdidas.  Supo desde pequeña que su apuesta consistía en utilizar esa belleza para pescar algún baboso,  de esos que se dejan llevar por primeras impresiones y palabras vacías.

Su presa llegó poco tiempo después.  El un hombre muy solo,  dolido y avergonzado de su propio ser desde que tenía memoria.  El gancho era perfecto.  Una necesitada y el otro también.  Hicieron click inmediato,  excepto por un pequeño detalle:  él estaba casado.

Para muchas esto no es obstáculo.  Así que se lanzó al quest de su vida, del cual dependía su supervivencia. Lo demás eran detalles.  Bajó cielo y tierra y finalmente quedó embarazada.  Había llegado el triunfo,  el pasaporte a una vida mejor.  Pasara lo que pasara ese bebé le garantizaba al menos un techo y comida.  Apenas nació empezó a maquinar el segundo embarazo.

Lo importante es que ya tenía casa y un jugoso cheque mensual.

Ella era de una estirpe muy humilde y él de cuna aristocrática,  descendiente de ex- presidentes y gobernantes.  Eso la hizo sentirse siempre menos.  No era bien para él que la sacara a luz pública (se repetía a menudo)  y por otra parte, para él era muy cómodo y bien visto entre sus amigotes tener dos mujeres:  la oficial y la querida.  La querida nunca se quejaba- no osaría.  Su vida y gozo consistía en esperarlo cada tarde,   en alabarlo,  en agradecerle cada segundo el haberla salvado de seguir siendo una mesera insignificante en la fonda del pueblo.

Sus hijos crecieron en una casa bien,  fueron a colegios privados.  Ella pudo ponerse las boobies que tanto quería,  hacerse los tratamientos de liposucción de los anuncios en la tele,  el láser mensual y el Botox y pintarse las uñas acrílicas como único deporte.  Nunca concibió una vida fuera de él.  Nunca se cuestionó si sería importante cultivarse,  estudiar,  encontrar una pasión propia,  crear algo suyo. Los hijos eran excusa suficiente para justificar esa vida fatua y él la única presencia que necesitaba.

Nunca se atrevió a preguntarle por sus cosas,  por su esposa,  por su vida pública.  Eso era tema taboo y aunque lo intentó una vez,  rápidamente fue puesta en su lugar.

Pero él nunca se casaría con ella.  La usaba,  la necesitaba como aliciente para su decaída hombría. Su mujer oficial rápidamente olió el engaño y como mujer inteligente,  de esas que abundan gracias a Dios hoy en día, puso el grito al cielo.  Por supuesto que él negó todo,  incluso se cuidó de no darle los apellidos a los hijos "por fuera"-  no fuera a caer su imagen y decepcionar a su familia.  El drama terminó en un divorcio muy sonado donde lo despellejarían vivo,  su sentido de hombría cada vez más desbaratado.

Pero contaba con la querida,  para lo que fuera.  Ella siempre estuvo ahí para él.  No tenía opción.  En silencio aceptaba todo,  la vida de su familia dependía de su silencio.  Nunca se fue a vivir con ella:  en lo más profundo se avergonzaba de esa mujer cuya belleza se tornaba cada día más mustia y cuya falta de cerebro parecía ahora salir a la superficie en cada conversación.

Belleza que caía al ritmo de su depresión y ya casi no quedaba biombo que tapara la terrible ignorancia.

Acostumbrada a vivir en el miedo y la llegada inminente de la pobreza,  succionaba de esa suma mensual como de la vida misma:  la casa en que vivía era su castillo,  universo y único refugio en este mundo.  Los lujos nunca lograron quitarle esa sensación de no pertenecer,  tampoco los viajes al exterior,  los trajes caros ni los tratamientos de belleza.  Nunca sabría que había algo más que una vida satélite,  dependiente de un ser extraño a ella que tenía una imagen de hombre bien ante el mundo (más importante que cualquier otro ser humano)  y un corazón muerto en vida por tanta falsedad.

Nunca osó cuestionar nada.  Los niños,  comúnmente llamados hijos "naturales", crecieron en silencio,  sin hacer preguntas.  La madre los educó bien para ser la imagen perfecta de niños no reconocidos:  aplicados y hermosos.  Un orgullo que nadie apreciaba,  ni siquiera el padre.  De largo, lleno de verguenza por saberse traidor de las convenciones de su mundo de origen y atrapado hasta el cuello en un predicamento que en algún momento consideró seductor:  sólo que nunca anticipó la salida y ya era demasiado tarde.

Ella envejeció creyendo que la vida era así,  que merecía sólo la atención partida de un ser incapaz de comprometerse con nada.  Muchas veces soñó con salir de la casa y buscarse un trabajo.  Sólo mencionarlo creó olas así que soltó el tema.  Su trabajo era cuidar la casa,  los niños,  supervisar que la comida fuera perfecta y mantenerse perfecta físicamente para sus ojos. Los niños aspiraban a ser como los hijos oficiales,  muchachos de apellido reconocidos por la familia y los amigos, pero ellos tampoco saldrían a la luz, excepto en un perfil perdido que nadie leería,   con fotos de sonrisas forzadas y anécdotas narradas en ortografía de tercer año del colegio.

Quizá en un futuro testamento, aunque la verdad tampoco iba a manchar su imagen después de muerto.

Y así trancurrió la vida...

Años más tarde la conocí.   Su mirada estaba perdida,  sus hijos ya grandes y fuera del nido.  El continuaba rondándola,  más por lástima que por amor.  Se había acostumbrado a esa vida subterránea,  perdida en una casa que no era suya ni nunca lo sería.  Una casa que ya era demasiado grande para ella.  No poseía nada en este mundo: sólo un sentido vago de identidad como "la otra". Nunca sabría que era apasionarse por algo suyo,   qué era abrir alas propias.

Vida insulsa perdida entre un mundo de sombras.

Murió sola,  mientras él se paseaba por el campo de golf del club que frecuentaba con la nueva esposa.  La bella mujer rodeada de los amigos de siempre,  brindando por un aniversario de matrimonio que parecía real.  Falacia que años más tarde ella también vería caer como castillo de naipes al descubrir la existencia de la segunda concubina,  versión más joven de la primera.


Dedico esta entrada a todas la mujeres oprimidas,  seres cuyas alas han sido desplumadas por el machismo hiriente y violento de muchos hombres en nuestra sociedad.  El caso es real y tuve un encuentro muy cercano con esta familia.  

También la dedico a aquellas que hemos tenido el inmenso privilegio de formarnos, estudiar,  ser profesionales y madres independientes y autónomas.  Aquellas que no nos dejamos comprar con ofrecimientos vacíos y promesas materiales.  La independencia no es un lujo,  sino un deber de toda mujer contemporánea.  Y mientras hayan hermanas que vivan en el abuso,  el miedo y la clandestinidad no podemos descansar.  

Hasta que todas no conozcamos el valor de respirar a pleno pulmón con libertad, no podemos darnos por vencidas.  Porque una de esas mujeres puede ser nuestra hija y  si alguna de nosotras sufre estos vejámenes,  los sufrimos todas. 





lunes, 17 de octubre de 2016

Ser de Agua

Esta Luna en Aries develó todo lo que tenía que develar.

No hay manera de esconder la verdad.  No hay escapatoria,  no hay forma de evadirla.  Esta conjunción de los planetas y estrellas nos piden ir al fondo,  develar lo que hay,  ver la propia herida y sacarla...sanarla.

El empuje hacia afuera trae conocimiento. No es el desconocimiento  lo más doloroso y difícil de todo?  Muchos pretenden ser felices conformándose con la ignorancia.  Comprendo,  a la orilla de uno de mis volcanes preferidos,  que el amor es simple.

La presencia de otro ser es un regalo que la vida trae sin aspavientos.  Nos pide recibir,  ser vulnerables,  aceptar al otro con sus peculiaridades y guardarnos los juicios que inevitablemente usa nuestro ego como escudos para no acercarnos.  Con la verdad recibida como lección de vida importante, comprendo que soy muy privilegiada de poder decidir qué hago con ella y que puedo cambiar,   y cómo gracias a su presencia, puedo apostar a una nueva forma de ver las cosas.  Tengo la cualidad,  no pocas veces incómoda,  de ser lo suficientemente coherente conmigo misma como para no evadirme en fantasías ni tolerar máscaras ni mentiras.

Siento el llamado de buscar la integridad de mi corazón en el mundo allá afuera.

En este pedido de consciencia cósmica y también personal,  me toca en el gimnasio del hotel donde amanezco presenciar la saga de Neo en Matrix.  Mientras corro en la banda,  lo veo con sus ojos físicos quemados pero su intuición y sabiduría brillando al máximo.  Lo observo como se despide del amor de su vida para culminar su misión como El Escogido.  Mientras llora por su Trinity sabe que no hay tiempo que perder,  sabe que la oscuridad está al acecho y lo quiere débil para poder atacarlo.  Saca de tripas corazón y se enfrenta a aquello que sólo El puede vencer.

Así que inspirada,  mientras sudo a chorros gracias a la humedad mágica de la pampa costarricense, con un gigante en forma de volcán que me cuida y protege y en la compañía amorosa de un ser con quién puedo ser yo misma en todas mis dimensiones,  decido que la verdad que tan mágicamente esta luna ha traído a mi regazo,  esta luna sea el inicio de una nueva etapa en mi vida:  una etapa cuyo corazón consista en abrirme a todas las posibilidades de ser amada y cuidada como mujer en todos los sentidos y sin miedo.  Una posibilidad que emerge suavemente al salirme del modo supervivencia y relajarme en el fluir de los acontecimientos,  igual que ayer me entregué a las aguas termales con fe en sus poderes de sanación.

Siento que el paradigma de enfrentar la vida como lucha ha terminado.  Viene para mí un momento mágico de convertirme en un ser de agua,  dejarme llevar,  confiar y encontrar aquello que siempre he temido: entregarme al igual que me entrego en mi yoga,  que me entrego a mis hijos,  que me entrego a quienes amo.  La entrega hacia adentro y hacia afuera,  la entrega sostenida con una confirmación de que todo es perfecto,  de que la vida saca de mi terreno todo lo que me atrasa y complica y me lo cambia por el abrazo amoroso e incondicional del Amor...si me dejo.

Sí,  me dejo.
Claro, por supuesto que si.



sábado, 15 de octubre de 2016

Super Luna

Regreso a Costa Rica y paso tres días bastante maltrecha después del viaje.  El jet lag me despierta a horas impredecibles y tengo sueños muy gráficos y claros.

La muerte es el tema de nuestro viaje a Alemania.  Cómo dejar morir lo que ya no es y abrirnos a lo nuevo?  Muerte:  TOT en alemán.   Transición o terminación para mí.   Estoy aquí para transitar y caminar mi camino propio o sólo para esperar el final?  Las palabras de mi maestro Osho resuenan:  la vida es para vivirla al máximo.

La Luna llena definitivamente afecta mis ondas cerebrales.  La siento a pesar de que todavía no la he visto,  sólo en fotos.  Pero definitivamente el cambio energético sucede:  ayer solté un nudo que me tenía agarrada desde mis cuatro años en un grupo amoroso de constelaciones familiares.  La maestra una maestra en todo el sentido de la palabra:  poniendo su experiencia y sabiduría a disposición de todos para poder vernos con profundidad y compasión.

El mensaje claro:  RECONCILIATE.

Y con esta luna de Aries,  llena de entusiasmo y energía,  cierro heridas profundas que ya no alimentaré más.  Me atrevo a cambiar patrones mentales con acciones conscientes,  a ser más honesta con lo que siento y por quién lo siento,  a aceptar la incongruencia que se vuelve congruencia en este mundo de paradoja eterna y aprendo a fluir como la luna,  sin miedo a aparecer más grande o más pequeña, simplemente siendo sin tapujos ni restricciones.

El viaje a Alemania me abrió el corazón en todos los sentidos.  La contradicción de abrir el corazón a ese nivel en un clima tan frío nunca la hubiera anticipado.  Pero la calidez de nuestros anfitriones,  la valentía y amabilidad de los participantes- que incluían a un par de afganos de corazón grande y miradas intensas,  fue mucho más de lo que jamás pude imaginar.  Visitamos su campo de refugiados, conocimos a sus niños.  A pesar de la barrera de la lengua,  supimos lo que significa estar agradecido por estar vivos,  simplemente por ser.  En medio del dolor de la separación de su país natal,  estos hermosos yogis no fallaron a sus prácticas,  lo  dieron todo.  Pedalearon en medio del frío inclemente y llegaron a tiempo. Fue muy conmovedor cuando el último día uno de ellos se me acercó y me dijo que era la primera vez en su vida que bailaba con mujeres...sus ojos llenos de gratitud y sorpresa.

Hoy aquí en mi hogar,  terminando de empacar,  decantando Deuschland y con la luna palpitándome en mi corazón, recibo la visita de cinco amigos,  guerreros todos.

Cada uno con sus cualidades únicas,  cada uno un alma gemela.  El primero llena mi casa con acordes e intervalos mientras cuida,  limpia y chinea mi querido piano.  La ceniza ha sido implacable y mientras lo aspira me explica sobre un piano Steinway de media cola,  sueño de mi vida.  Me habla de Viena y de Hamburgo y sueño con poner mis dedos sobre las teclas de estos finos animales salvajes que amo desde que tenía 7 años.

El siguiente me exige,  me pone a sudar.  Me entrena con cariño y dolor y me muestra mis puntos ciegos con certeza.  Nadie enriquece más que el ojo avisor de un maestro y termino agotada pero feliz,  con el corazón palpitando y la respiración agitada.

El tercero llega de casualidad y apuntala los tapices indios en las paredes de la sala,  flojos por las continuas escaladas de mi gatita amada.  Cuida mi casa y sus detalles desde hace años:  ha restaurado muebles que venían de India en muy malas condiciones y se ofrece amorosamente a hacer lo mismo por el famoso piano que sueño en este momento.

El cuarto llega después de muchos días de no verlo.  Alguien que aprecio mucho porque quiere mucho a mis niños y ellos a él. Me cuenta de sus planes próximos de casarse,  lo cual me llena de alegría.  Un soltero empedernido atravesado por el amor:  qué cuadro más conmovedor.

Y el último llegará en cualquier momento. Viaja en estos momentos con la compañía de la luna por las hermosas tierras de mi país.  Su compañía me fortalece y arraiga y su sensibilidad es  siempre guía certero cuando tengo momentos de duda existencialista  o temas de vida complejos frente a mis narices.

La luna me llena de amigos-maestros-almas gemelas-espejos de mí misma en cuerpos masculinos.

Me dijeron en algún momento que en todas mis vidas pasadas fui hombre y que esta era mi primera encarnación como mujer.  Agradecidísima de haber procreado y de la sensibilidad natural que nos acompaña como dadoras de vida,  aprecio en los hombres un punto de referencia sabio de la polaridad. Con los años he aprendido a identificar con certeza cómo su energía refleja partes escondidas de mi alma,  al igual que lo hacen mis mujeres,  todas ellas ricas estampas que adornan los vértices de mi vida.

Y en esta Super Luna,  todo magnificado por la potencia de este satélite iluminado hoy 14 veces más grande de lo normal,  decido sobre cambios inminentes,  posibilidades infinitas,  adioses a heridas emocionales,  oportunidades y sueños.  Siento el impulso de actuar sin premura y de dejarme llevar por las corrientes internas de mi espíritu.  Siento un llamado,  como un eco,  como un mantra...siento esta luna que ilumina todo el mundo y su luz brillante acariciando a muchos que conozco fuera de las fronteras de mi país y específicamente a tres seres que amo,  frutos de mi vientre y que se encuentran lejos de mi en este momento.

Cada uno de ellos un espejo de mi alma también.

Agradezco esta Luna que cubre el planeta y que por un par de días me conecta con esa parte salvaje dentro de mí que ya tiene una voz,  que estuvo tantos años amordazada, que ya no desea controlar nada,  simplemente entregarse a los muchos regalos que esta vida ofrece en abundancia.

Luna sabia y llena,  como deseo que sea mi vida a partir de este momento.  Hoy se cierra un círculo en mi vida y es gigante y lleno de luz como la reina que adorna esta noche.




sábado, 8 de octubre de 2016

Unconditional offering

It´s my experience that only through our spiritual practice we can finally recognize who we truly are and stop identifying with the false perceptions of ourselves.

It´s no easy task to start looking for the meaningful.  Most of us are way too trapped in our conditioning.  The system has done a great job training us to be useful citizens and efficient soldiers to a matrix we don´t even understand.  Most of us have been educated to be "good" and do our best to fit.  And in the process we have lost track of who we really are.

It is my experience that who we are is beyond any ideas or concepts we know.  Taking the steps to ask the important questions takes a lot of guts.  We are tempted to stay in the confort zone unless something wakes us up from our lethargy.  It could be painful or it could be blissful.

Death and love have the same power and they bring amazing realizations.

Lately i´ve experienced a very intense heart connection which has left me feeling lost and fragile. The feeling is not nice.  Actually,  it feels as if i was walking naked everywhere i go.  This connection has so much power that it has grown intensely even when i am away.  He is in somewhere in the world and i am in Germany and the power only expands.  I have to say it´s pretty scary:  it´s always safer to know where i am standing.

Now i have no clue about what is about to happen.

Of course i have a saying in all this.  I´ve chosen the path of the unknown for a few years now and i can truly say my life has grown in innumerable ways.  Once we are ready to let go life gives a lot...but also asks for a lot.

It is asking me to trust the mystery,  to remember i am being led.

Here in Germany i always feel very loved and safe.  My friends are kind souls,  sweet beings who are ready to listen and instantly resonate with deep truths.  Sharing has been a blessing in all senses and being in that warm kitchen with the cold weather a time i will never forget.  It´s so encouraging for me to vibrate with kindred souls and observe how more and more people everywhere are ready to go beyond the concepts of Love.  Love has many names but only one reality:  we are all one and whatever hurts you,  hurts me.

Whatever makes you happy,  makes me happy also.

So are we ready to make each other happy?  Are we ready to let go of our selfishness,  surrender our fears of losing and instead focus on the space we are creating for the new?  Letting go is not for the faint of heart.  It´s only for those of us who feel true passion for life as an ever changing phenomena, those of us who flow easily and are ready to risk life as we know it for LIFE as it is meant to happen for us.

There is no way we can escape our destiny if we are willing to listen.  I am willing to go through the fire only to find out what lies beyond my regular ideas.  I am willing to let my mind expand through the wisdom of my heart and find a way to offer my heart unconditionally under any circumstance.

I just need to know what truly resonates,  get closer to it,  risk it all and embrace whatever life is bringing fully in my heart first and then wait.

And all the obstacles will fall in time...
time sweet time.








jueves, 6 de octubre de 2016

Encuentros

Es mediodía en Costa Rica y el cambio de horario todavía me tiene un poco perdida.

El viaje ha transcurrido viento en popa, con la excepción de que tomamos un tren equivocado. Sin embargo,  pudimos rehacer nuestra ruta rápidamente y llegamos a destino más bien más temprano de lo planeado.

Llegar a este destino tiene raíces de años.  Tuve el gran placer de conocer a mis amigos alemanes en un taller que hice hace tres años en un lugar por aquí cercano.  La conexión y amistad fueron instantáneas y tres años tomó forjar la idea de venir a enseñar de nuevo a Bavaria.

Los campos verdes y el cielo inmenso me dan una sensación de apertura y de paz.  Acabo de regresar de correr al atardecer y aunque está frío la carrera me devuelve una sensación de vitalidad que logra vencer del sueño y el letargo.  No conozco instrumento más acertado para sentirme bien que este cuerpo.  Mover las piernas me devuelve sensaciones de hace años cuando corría y me hace soñar con volver a ese estado meditativo en movimiento.

Mientras corro los rayos del sol iluminan las verdes colinas,  las casitas y la iglesia a los lejos y mi corazón.  Pienso en todos los seres que amo en Costa Rica y su presencia se vuelve clara y limpia como la brisa de otoño.  Ese amor lo canalizo y concentro en mi corazón para mañana compartirlo con decenas de yogis y yoginis que conoceré el fin de semana:  seres amables y dulces,  algunos de ellos que ya he tenido el gusto de conocer.

Dicen que no hay coincidencias en esta vida y que nuestro karma nos lleva a los lugares indicados en el momento indicado.  He tenido el gran gusto y privilegio de compartir estos días con un maestro que siempre he admirado y que de "casualidad" está ahora aquí en Alemania en casa de mis amigos. No hay casualidades y practicar esta mañana en su compañía ha sido uno de los regalos más hermosos que este camino me ha traído.  Su presencia,  calma y humildad sólo me hacen recordar a mi maestro,  el abuelo,  el creador de este linaje que practico y enseño.  Estudió con él por muchos años y aún así siempre le preguntaba su nombre...Esta mañana me dio unos consejos que apreciaré siempre sobre mi práctica actual y a futuro y conversamos sobre temas de la vida,  de Guruji,  de India.

Pasiones compartidas frente a una buena taza de chai.

El día que llegamos nos preparó él mismo un delicioso almuerzo vegetariano.  No hay palabras para describir la sensación de esa comida hecha con tanto amor y esa familiaridad de comer juntos al calor de un horno de barro con un altar lleno de figuritas indias encima.  Afuera el frío hacía de las suyas pero siento que en esa cocina me he sentido segura y amada como nunca.  Los encuentros son creaciones perfectas de la vida y este último me ha llenado el alma de gozo.

Al igual que todos los anteriores...

Me preparo para dormir,  mañana practico muy temprano.  Dicen que los maestros practicamos por nuestros estudiantes y enseñamos para nosotros.  Nada más cierto.  Voy a la cama soñando con el reencuentro con mis chicos grandes en Frankfurt el próximo lunes,  mis pequeños en Costa Rica, cargando pañales, chupetitas y gorritos de bebé para el amado ser que se aproxima en pocos meses a nuestra familia. Contando mis bendiciones y sintiendo los problemas del diario vivir  lejanos desde esta tierra fría y dulce mientras tomo una taza de té rooibos con vainilla y leche de soya y saboreo un chocolate que ya sabe a Navidad.

Desde el país de los bosques y lagos,  dulce anochecer al calor del hogar.


martes, 4 de octubre de 2016

La forma de mi corazón

Escribo con el cuerpo sintiéndose muy raro, las piernas desaparecidas y los ojos a punto de cerrarse.

De hecho,  escribo porque hace días que no lo hago y también para no dormirme.  Todavía nos quedan dos horas de espera aquí en Madrid y quiero adaptarme cuanto antes al cambio de horario.

Después de un vuelo de nueve horas,  aterrizamos en España camino a Alemania.  Alemania ha tomado últimamente un lugar muy especial en mi corazón:  la mitad de mi familia vive ya ahí, amigos queridos provienen de ahí o tienen alguna conexión con ese país.  Es una conexión que me sorprende y agrada mucho- aunque hace unos años jamás hubiera pensado que era posible.  Mis ideas y opiniones me habían creado un concepto cerrado y obtuso sobre este hermoso país y su gente y no podía ver más allá.

Ahora,  entre tantos viajes,  talleres,  amigos y algunos intentos principiantes de aprender el idioma, siento que estoy volviendo a casa.  Conozco el aeropuerto,  los trenes y varios shalas.  Mis amigos german yogis me esperan y viajo en compañía de alguien muy querido para mi corazón.  Ella en su propia búsqueda de sus raíces y su interioridad.  Compartir este viaje es muy importante para las dos y un paso sólido en la consolidación de procesos personales y nuestra propia relación.

Mi corazón me dice que todo lo vivido en el último mes en Costa Rica culminará en Alemania.  No estoy segura de cómo pero sí sé que así será.   Sé que tengo que tomar varias decisiones importantes para mi vida y podría apresurar desenlaces...sin embargo,  mi alma me pide contemplar las posibilidades sin prisa,  sin ansiedad.  La no-acción también puede ser una acción crucial si se toma conscientemente.

Mi intención siempre ser un receptor lo más transparente posible para que la Energía se manifieste.

A pesar de que los ojos se me cierran,  mis dedos consiguen teclear mis pensamientos,  un poco mezclados con la nostalgia por mis pequeños y la emoción por aquellos que voy a encontrar.  El camino está repleto de regalos y me embarco pronto en el próximo avión hacia el corazón de este país flagelado por la violencia en el pasado y donde ahora tantas almas buscan el sendero de la paz y la solidaridad.

Toma a veces mucha oscuridad para realizar lo que es verdadero y esencial en esta vida.

Alemania es un ejemplo viviente de que el amor puede triunfar sobre el odio,  la cordura sobre la locura y la paz sobre la guerra.  Me aproximo a mi grupo de treinta y pico de estudiantes con el corazón abierto y la intención clara de compartir quién somos,  sin máscaras,  sin hipocresías.  Creo que el encuentro sucede inevitablemente si cada uno está listo para asumirse sin ninguna pretensión que no sea estar absoluta y totalmente presentes.

Y esta última frase ya me rebela mucho sobre mis propias decisiones personales y cuánto de esa misma presencia puedo manifestar en este momento en cada una de ellas.

Termino de escribir porque entre el Frank Sinatra a todo volumen aquí en el aeropuerto,  mi sueño y el hambre siento que pierdo la coherencia y empiezo a ver doble..

Próximo reporte desde Alemania.
Bis Bald!




viernes, 23 de septiembre de 2016

Maestros de vida

Este año ha sido especialmente generoso en maestros de vida.

He tenido varios encuentros que definitivamente me han marcado.  El primero es con un yogi de corazón,  alguien profundamente amable y sincero en su intención.  Su humildad y su compañía me han hecho crecer a muchos niveles durante los últimos seis meses:  su presencia un ejemplo de lo que es la conexión sin aspavientos en un ser humano.

Ejemplo de humildad.

El segundo,  otro yogi amable y puro de esencia.  Su camino personal ha estado plagado de tragedia y dolor y aún así,  encuentra siempre la forma de estar presente para otros.  Le han pasado facturas kármicas importantes y cuando pienso en él sé que está limpiando su vida pero esto no lo obstaculiza para estar presente para su familia y otros seres.

Ejemplo de servicio.

El tercero acabo de reencontrarlo.  Muchas almas nos reconocemos en el camino porque ya estuvimos cerca antes.  Este está lleno de fuego y pasión.  Su intensidad y entusiasmo por la vida son contagiosas.  Siempre está dispuesto a ver lo mejor de cada situación y a aprender de lo que la vida trae a su regazo.  Exhuda energía y estar cerca suyo me pone muy feliz,  simplemente estar cerca.

Ejemplo de vitalidad.

El último viaja por el mundo en un quest un poco aguijotado y lucha por encontrar espacios para que la presencia de mi país brille.  Costa Rica es una joya en una Latinoamérica convulsa: algunos de nosotros tenemos el gran privilegio de vivir aquí y otros de defenderla.  Este guerrero ha dedicado su vida a enarbolar el emblema patrio,  con muchos costos personales y familiares y a pesar de eso no se da por vencido.

Ejemplo de tenacidad.

De estos cuatro pilares,  nótese que sólo el primero practica el arte y ciencia que enseño.  Los otros tres lo hacen cada uno a su manera,  pero no en un mat de yoga.  Esto me ayuda a romper yo misma muchos conceptos sobre un maestro y a abrirme a las muchas posibilidades de aprender en la vida de todas las personas.

Pienso en estos cuatro yogis y tomo un poco de cada uno de ellos para mi vida.   La humildad es la cualidad más importante de un buscador,  además de la mente abierta.  El servicio desinteresado también,  al igual que la presencia sin excusas,  la actitud disponible no matter what.  El fuego nos ayuda a quemar los obstáculos mentales que amenazan cada día nuestro progreso y es ingrediente sine qua non de un líder en el camino espiritual.  Y finalmente,  la determinación nos ayuda a cumplir sueños,  aunque a veces creamos que son descabellados.

Todos me inspiran,  todos me recuerdan esas cualidades en mí misma.  Todos los seres que encontramos son maestros de vida si estamos dispuestos a escuchar.  Todos los encuentros posibilidades de crecimiento si nos dejamos tocar por la admiración mutua y estamos realmente presentes para recibir al otro- más allá de nuestras ideas y conceptos sobre sus aportes a nuestro camino.

Me despierto a un viernes después de una semana difícil a nivel físico.  Me siento un poco como en India las primeras veces que llegué:  mareada,  con mal de estómago y muchas náuseas.  Pero escribo y recapitulo sobre estas presencias y me llenan de ganas de vivir y compartir.  Soy tan afortunada de atraer compañías que me hagan crecer y poder agradecerlo.

El lunes parte el primero de ellos a una travesía de vida hasta el otro lado del mundo.  Una parte de mi  corazón también se va con él.  Yo misma tocada,  transformada,  regenerada por su ejemplo y dulzura.

Y me quedo en mi bella Costa Rica con los demás esperando la próxima lección de vida.

Agradecida.








miércoles, 21 de septiembre de 2016

Shanti

Vivo en un país que no tiene ejército desde hace muchos años.  Un país que se ufana de su democracia y su paz.  Somos famosos en el mundo por nuestro desarme y ejemplo para muchos de nuestra neutralidad.

Sin embargo,  ayer mataron a un conocido cercano.  Lo asesinaron en circunstancias violentas y siento que hay una gran distancia entre lo que creo de mi país y lo que está realmente sucediendo en él.

Es igual con la búsqueda espiritual.  A veces creemos que estamos muy iluminados,  que hemos trascendido pozos hondos de miseria en nuestra psiquis.  Creemos que incluso podemos dar cátedra y juzgar a otros en su camino.   Nunca podemos juzgar a nadie: podemos aspirar a encontrar una empatía que nos ayude a comprender el camino ajeno pero no pretender jamás saber qué sucede con otra persona.

Ni siquiera en nuestras relaciones más íntimas es posible adivinar qué piensa y qué siente el otro.

Uno a veces cree conocer a alguien y lo único que ha hecho es proyectarse uno mismo en el otro.
Escogemos a otra alma para ser recipiente de nuestros anhelos,  expectativas y sueños.  Y resulta que el otro no tiene la más mínima relación ni conexión con nuestro delirio.  Hay muchos ejemplos y resulta muy doloroso cuando uno despierta  saber qué nunca hubo nadie más allí.

Dolorosa nuestra inconsciencia.

Otros se especializan en estar a medias donde están:  la apariencia física está ahí pero la mente distraída vive lejos en realidades paralelas.  Su presencia es aparente y no total y eventualmente ellos mismos realizan que supuestamente mutar el paisaje será la única manera de combatir el hartazgo...como si esa fuera la solución.

Yo misma he transitado innumerables veces los senderos de la proyección de mis ideas y la pseudo-presencia y sigo convencida que han sido formas patéticas de mi ego para evitar hacer las preguntas importantes-  cayendo en una zona de cónfort que no es tal porque todos los seres humanos nos enfrentamos eventualmente a lo que somos,  tarde o temprano.

Hasta que llegamos a ese momento de verdad,  carecemos de paz interna.  Hay una inquietud perenne que punza,  que aprieta.  Podemos evadirla de mil maneras y posponer esa confrontación.  Es fácil ser avestruz,  pero crudas las consecuencias.  Entre más rápido agarremos al toro por los cachos y podamos soltar nuestros conceptos de cómo tiene que ser nuestra vida-  entre más presurosos nos escuchemos de verdad,  no a medias sino por completo:  hasta entonces podremos conocer la paz del espíritu,  esa que viene- decía mi maestro,  después de muchos años de práctica constante, ininterrumpida y llena de devoción.

Cuántos de nosotros podemos decir genuinamente que estamos en paz hoy?  Yo quisiera pensar que me he transformado aunque sea un poquito pero sé que hay lugares que no puedo visitar sola bajo amenaza de pánico.  Ciertos karmas de vida piden un peaje altísimo y no basta identificarlos,  aunque este sea un paso valioso.  Es necesario entrarles,  llegarles a la raíz y extirparlos de cuajo y para eso la vida nos traerá gentilmente las oportunidades adecuadas.

Si estamos listos para ver y escuchar.

Tengo uno de esos karmas entre manos y tomé la decisión la semana pasada de llegarle al fondo. Esta semana he recibido dos invitaciones de maestros que quiero y aprecio para hurgar en el fondo de mi vasija. Sé que no hay tiempo que perder en más proyecciones y excusas.  La posibilidad de encontrar más libertad es demasiado atractiva para mí:  al igual que lo es conectar con seres que puedan mostrarme lugares nuevos dentro de mi universo.

La paz para mí,  en este momento de mi vida,  consiste en dar los pasos firmes en la dirección que sé trae día a día respuestas a mis preguntas.  

Y para tal aventura no hay GPS más seguro y fiel que este corazón.