viernes, 23 de septiembre de 2016

Maestros de vida

Este año ha sido especialmente generoso en maestros de vida.

He tenido varios encuentros que definitivamente me han marcado.  El primero es con un yogi de corazón,  alguien profundamente amable y sincero en su intención.  Su humildad y su compañía me han hecho crecer a muchos niveles durante los últimos seis meses:  su presencia un ejemplo de lo que es la conexión sin aspavientos en un ser humano.

Ejemplo de humildad.

El segundo,  otro yogi amable y puro de esencia.  Su camino personal ha estado plagado de tragedia y dolor y aún así,  encuentra siempre la forma de estar presente para otros.  Le han pasado facturas kármicas importantes y cuando pienso en él sé que está limpiando su vida pero esto no lo obstaculiza para estar presente para su familia y otros seres.

Ejemplo de servicio.

El tercero acabo de reencontrarlo.  Muchas almas nos reconocemos en el camino porque ya estuvimos cerca antes.  Este está lleno de fuego y pasión.  Su intensidad y entusiasmo por la vida son contagiosas.  Siempre está dispuesto a ver lo mejor de cada situación y a aprender de lo que la vida trae a su regazo.  Exhuda energía y estar cerca suyo me pone muy feliz,  simplemente estar cerca.

Ejemplo de vitalidad.

El último viaja por el mundo en un quest un poco aguijotado y lucha por encontrar espacios para que la presencia de mi país brille.  Costa Rica es una joya en una Latinoamérica convulsa: algunos de nosotros tenemos el gran privilegio de vivir aquí y otros de defenderla.  Este guerrero ha dedicado su vida a enarbolar el emblema patrio,  con muchos costos personales y familiares y a pesar de eso no se da por vencido.

Ejemplo de tenacidad.

De estos cuatro pilares,  nótese que sólo el primero practica el arte y ciencia que enseño.  Los otros tres lo hacen cada uno a su manera,  pero no en un mat de yoga.  Esto me ayuda a romper yo misma muchos conceptos sobre un maestro y a abrirme a las muchas posibilidades de aprender en la vida de todas las personas.

Pienso en estos cuatro yogis y tomo un poco de cada uno de ellos para mi vida.   La humildad es la cualidad más importante de un buscador,  además de la mente abierta.  El servicio desinteresado también,  al igual que la presencia sin excusas,  la actitud disponible no matter what.  El fuego nos ayuda a quemar los obstáculos mentales que amenazan cada día nuestro progreso y es ingrediente sine qua non de un líder en el camino espiritual.  Y finalmente,  la determinación nos ayuda a cumplir sueños,  aunque a veces creamos que son descabellados.

Todos me inspiran,  todos me recuerdan esas cualidades en mí misma.  Todos los seres que encontramos son maestros de vida si estamos dispuestos a escuchar.  Todos los encuentros posibilidades de crecimiento si nos dejamos tocar por la admiración mutua y estamos realmente presentes para recibir al otro- más allá de nuestras ideas y conceptos sobre sus aportes a nuestro camino.

Me despierto a un viernes después de una semana difícil a nivel físico.  Me siento un poco como en India las primeras veces que llegué:  mareada,  con mal de estómago y muchas náuseas.  Pero escribo y recapitulo sobre estas presencias y me llenan de ganas de vivir y compartir.  Soy tan afortunada de atraer compañías que me hagan crecer y poder agradecerlo.

El lunes parte el primero de ellos a una travesía de vida hasta el otro lado del mundo.  Una parte de mi  corazón también se va con él.  Yo misma tocada,  transformada,  regenerada por su ejemplo y dulzura.

Y me quedo en mi bella Costa Rica con los demás esperando la próxima lección de vida.

Agradecida.








miércoles, 21 de septiembre de 2016

Shanti

Vivo en un país que no tiene ejército desde hace muchos años.  Un país que se ufana de su democracia y su paz.  Somos famosos en el mundo por nuestro desarme y ejemplo para muchos de nuestra neutralidad.

Sin embargo,  ayer mataron a un conocido cercano.  Lo asesinaron en circunstancias violentas y siento que hay una gran distancia entre lo que creo de mi país y lo que está realmente sucediendo en él.

Es igual con la búsqueda espiritual.  A veces creemos que estamos muy iluminados,  que hemos trascendido pozos hondos de miseria en nuestra psiquis.  Creemos que incluso podemos dar cátedra y juzgar a otros en su camino.   Nunca podemos juzgar a nadie: podemos aspirar a encontrar una empatía que nos ayude a comprender el camino ajeno pero no pretender jamás saber qué sucede con otra persona.

Ni siquiera en nuestras relaciones más íntimas es posible adivinar qué piensa y qué siente el otro.

Uno a veces cree conocer a alguien y lo único que ha hecho es proyectarse uno mismo en el otro.
Escogemos a otra alma para ser recipiente de nuestros anhelos,  expectativas y sueños.  Y resulta que el otro no tiene la más mínima relación ni conexión con nuestro delirio.  Hay muchos ejemplos y resulta muy doloroso cuando uno despierta  saber qué nunca hubo nadie más allí.

Dolorosa nuestra inconsciencia.

Otros se especializan en estar a medias donde están:  la apariencia física está ahí pero la mente distraída vive lejos en realidades paralelas.  Su presencia es aparente y no total y eventualmente ellos mismos realizan que supuestamente mutar el paisaje será la única manera de combatir el hartazgo...como si esa fuera la solución.

Yo misma he transitado innumerables veces los senderos de la proyección de mis ideas y la pseudo-presencia y sigo convencida que han sido formas patéticas de mi ego para evitar hacer las preguntas importantes-  cayendo en una zona de cónfort que no es tal porque todos los seres humanos nos enfrentamos eventualmente a lo que somos,  tarde o temprano.

Hasta que llegamos a ese momento de verdad,  carecemos de paz interna.  Hay una inquietud perenne que punza,  que aprieta.  Podemos evadirla de mil maneras y posponer esa confrontación.  Es fácil ser avestruz,  pero crudas las consecuencias.  Entre más rápido agarremos al toro por los cachos y podamos soltar nuestros conceptos de cómo tiene que ser nuestra vida-  entre más presurosos nos escuchemos de verdad,  no a medias sino por completo:  hasta entonces podremos conocer la paz del espíritu,  esa que viene- decía mi maestro,  después de muchos años de práctica constante, ininterrumpida y llena de devoción.

Cuántos de nosotros podemos decir genuinamente que estamos en paz hoy?  Yo quisiera pensar que me he transformado aunque sea un poquito pero sé que hay lugares que no puedo visitar sola bajo amenaza de pánico.  Ciertos karmas de vida piden un peaje altísimo y no basta identificarlos,  aunque este sea un paso valioso.  Es necesario entrarles,  llegarles a la raíz y extirparlos de cuajo y para eso la vida nos traerá gentilmente las oportunidades adecuadas.

Si estamos listos para ver y escuchar.

Tengo uno de esos karmas entre manos y tomé la decisión la semana pasada de llegarle al fondo. Esta semana he recibido dos invitaciones de maestros que quiero y aprecio para hurgar en el fondo de mi vasija. Sé que no hay tiempo que perder en más proyecciones y excusas.  La posibilidad de encontrar más libertad es demasiado atractiva para mí:  al igual que lo es conectar con seres que puedan mostrarme lugares nuevos dentro de mi universo.

La paz para mí,  en este momento de mi vida,  consiste en dar los pasos firmes en la dirección que sé trae día a día respuestas a mis preguntas.  

Y para tal aventura no hay GPS más seguro y fiel que este corazón.




martes, 20 de septiembre de 2016

Espejito espejito

Mientras caen cenizas en mi tierra de un volcán que despierta,  también despiertan en mí reflexiones que sólo días como estos,  generosos en instrospección y absurdos en logística vial  podrían traer.  El impulso es no salir,  buscar el nido,  ir hacia adentro.

Estar conmigo misma.

Reflexiono hoy sobre el poder de la intuición y de cómo me sigue salvando de caminos sin salida, de cómo me ha traído luz en momentos de duda y rescatado de pozos sin fondo.   Las mujeres tenemos el don de saber más allá de las palabras y los hechos ( no todas,  tristemente, escogen escucharla). Uno sabe exactamente el instante en que reencuentra un alma gemela.  Una sabe también cuando es momento de decir adiós.  Uno sabe cuando hay amor en el aire:  como el más vibrante de los colores es algo que lucha por surgir.

Una mujer despierta puede sentir si alguien siente genuina pasión por algo o si estás pretendiendo.   Es palpable y muy evidente.  Puede sentir las ganas con que vives tu vida,  conectas con la gente, amas a tus hijos.  Como ardes por caminar en el bosque y simplemente apreciar un atardecer en las montañas.  Si estás vivo, puede sentirte.

Si estás muerto en vida,  también.

Si amas,  es más que evidente.  La mirada en tus ojos, la forma en que le hablas.  Si estás asustado, también es evidente el miedo en tus evasivas,  tu incapacidad de sostener la mirada y el nerviosismo adyacente.

Una mujer despierta a su intuición es el mejor termómetro.  No es cómodo si estás fuera de sintonía. Sin palabras te remitirá indefectiblemente a tus propios demonios.  Será un espejo implacable de tu propia luz o tu más profunda oscuridad.

Conozco,  gracias a Dios, muchas mujeres así.  Son mujeres sensibles,  amorosas que no se andan por las ramas.  Están en su propia búsqueda interna y pueden ayudarte si deseas vivir de verdad.   Sin embargo,  nunca te impondrá tu presencia.  Es algo que tienes que escoger desde tu valentía pues te confrontarán inevitablemente con tus demonios.  Toda la evasión cae desplomada ante su presencia y no hay rincón donde puedas esconderte de su vibración de luz y verdad.

Ser una mujer así me ha ayudado mucho a limpiar mi entorno físico,  mental y emocional.  Es como un super poder que aniquila en el instante a los insectos rastreros.  Es una fuerza que viene de no sé de dónde y que actúa como un campo de fuerza.  Se acercan a mí sólo quiénes tienen un super poder parecido:  las ansias y la sed por conocerse a sí mismos más potentes que cualquier miedo insignificante.

Las máscaras caen casi de inmediato.  Si estás buscando manipular o engañar estás frito.  No dura mucho cualquier artificio frente a esta facultad.  No sé exactamente cuándo me sucedió a mí pero desde que la tengo voy más segura por la vida.  Ya no temo que alimañas se me peguen en las enaguas:  ni siquiera se me acercan.  Se acercan sólo seres poderosos que no temen a su verdad personal,  que tienen ese ingrediente secreto que yo llamo integridad.  No que sean perfectos porque no hay que seres perfectos en este plano:   somos sólo simples seres humanos usando al máximo nuestro potencial.

Amanezco a un día de cenizas en un estado de lucidez mental extraordinario.   Estoy rodeada de una tribu de seres conscientes y receptivos,  protegida, inspirada.  La inspiración es la facultad que más bendiciones ha traído a mi vida,  enraizada en seres que admiro cada día.  Me despierto a mi fuerza, a todo ese amor disponible cada día.   Me despierto con lealtad hacia lo que amo y hacia quien amo,  en dirección hacia los imanes en mi vida y con la determinación para seguirlos.

Sin indecisión,  con la plena certeza de que el camino está trazado y cada paso que doy va en la dirección que he escogido,  rodeada de aquellos que no temen miedo a los espejos que caminan.




martes, 13 de septiembre de 2016

Confortably Numb

El camino del yoga consiste esencialmente en tener discernimiento y tomar las mejores decisiones posibles dentro de las circunstancias dadas.

Encontramos cada día básicamente dos opciones:  tenemos la facultad de actuar desde el miedo o de seguir el amor.  El paradigma del miedo es la carnada que a todos nos han inculcado desde pequeños. A mí incluso me llevaron a misa muchos años a un dios que siempre consideré amenazante.  Era un dios que reprimía,  que castigaba "pecados"...era un dios lejano y sin rostro-  escondido tras una rejilla anónima y una voz que recetaba padrenuestros y avemarías como panacea de almas afligidas.

No había intimidad,  relación ni intercambio.

Me sentí siempre como una oveja más del montón en ese contexto.  La oveja discarriada por cierto- siempre pensé.  Nunca me conformé con la espiritualidad de domingo.

Comprendí que muchos iban a ese lugar a golpearse el pecho en supuesto arrepentimiento y luego regresaban a sus hogares a seguir esparciendo violencia e inconsciencia.  Esto incluía por supuesto a mis padres. La hora semanal dedicada a su espíritu chocaba rotundamente con sus acciones cotidianas.  Ví desconexión e incongruencia y poco a poco, a  medida que crecía,  supe que nunca encontraría respuestas propiamente mías en ese lugar.

Mi espíritu no se conformaba con ser una más del montón.

Hoy día podría ir a una iglesia a escuchar misa y todo tendría un nuevo significado.  Simplemente porque ya he encontrado por mi cuenta lo que buscaba.  Mi maestro decía que todo es Dios y por lo tanto podemos encontrarlo en cualquier lugar- así es,  si realmente estamos observando y sintiendo lo que es.

El Dios que me enamoró,  el que me atravesó el corazón y me abrió los ojos es una presencia compasiva y serena.  No castiga: acompaña.  No juzga:  comprende.  Su papel en mi vida consiste en ser un trasfondo amoroso e inteligente.

Inteligencia superior que a veces logro conectar.

De vez en cuando al menos...
otras definitivamente no.

Cuando tomo decisiones poco inteligentes sé que es porque de alguna forma he dejado de escucharme.  Me he dejado llevar por impulsos,  por fantasías.  A veces por añoranzas y melancolías. Para decidir es importante  estar lo suficientemente sobrio en todos los sentidos.  Los seres humanos somos fluctuantes en nuestras emociones,  como el mar.  Sino lo somos probablemente estamos reprimidos y anestesiados.  Los seres humanos sentimos,   lloramos,  anhelamos y deseamos.  Es parte de nuestras pasiones y también de nuestra realidad diaria.  Muchos viven como robots y pretenden que el resto seamos como ellos.

Por suerte,  ya cada vez somos más los que despertamos del aletargamiento y de la negación.   Una vida humana desperdiciada es aquella donde nos hemos tragado los llamados de nuestro corazón en nombre del Qué Dirán.  Donde hemos perdido la luz en nuestra mirada intentando agradar a otros, donde hemos desechado nuestras necesidades vitales intentando cumplir con un Should absurdo.  No tenemos más responsabilidad en esta vida que ser felices.  Me ha costado mucho entender esto:  yo también fui de esas que rindió años de su vida intentando que alguien allá afuera cambiara, desperdició tiempo valioso dando chance y al final, por suerte,  ganó esa voz que me gritaba que esta era mi vida y que no tenía que dar cuentas a nadie de mis decisiones.

Si una decisión me hace feliz,   esa es la decisión correcta.  Sí,  habrán hombres al agua.  Muchos reaccionarán,  los sacaremos de su  comodidad de percibirnos de una forma determinada.  Se les moverá su piso y tendrán que responsabilizarse de su vida.  Sé que si estoy feliz puedo dar más amor y alegría a quiénes me rodean.  Si mi decisión la pospongo pensando que puedo herir a otros-  nunca voy a tomarla.  Porque siempre habrá gente que no estará de acuerdo, gente-parásito y gente que vive pendiente de los demás y que se especializa en hablar más de la cuenta.  Escucharlos es una pérdida de tiempo.

Y hay demasiadas cosas hermosas en esta vida para perder el tiempo inútilmente.

Una de mis maestras me dijo una vez que no intentara justificar aquello que me hacía bien.  Los que nos aman eventualmente entenderán y los que no,  sólo hay que ignorarlos.  Creí que era egoísta en algún momento pero luego me di cuenta que mi Presencia Incondicional me secunda en cada paso honesto y sincero que doy desde mi corazón.  Tiene formas hermosas de decirme que está ahí,  que voy por el sendero correcto.  Me habla en imágenes,  en paisajes,  en mariposas y viento.  Me susurra en la brisa,  en los atardeceres,  en el agua y la lluvia.  Me responde a través de una mirada enamorada y unos ojitos pequeños llenos de amor. No somos responsables de otras personas ni de su felicidad. Somos guardianes de nuestros hijos pero también ellos son creadores de su propia vida y les corresponderá asumir las consecuencias de sus actos y errores en su momento.

Somos dueños y señores de nuestro barco.  Capitanes de nuestra alma.  Somos quién decide hacia adónde enrumbar las velas y adonde atracar.  Si hay tormentas,  tenemos todas las destrezas para pasarlas.  Un ser humano despierto es un ser inteligente y creativo que no se da fácilmente por vencido.   Los seres que entendemos que el tiempo apremia no perdemos tiempo en nimiedades. Intentamos sostener el enfoque en lo esencial.

Todos aquellos que me leen:  sé que algo en ustedes desea despertar.  Si no estarían leyendo un cómodo paperback o Vanity Fair.

No es fácil,  de hecho es lo más difícil que intentaremos en la vida, pero no hay mayor satisfacción que sabernos libres de decidir con sabiduría nuestro próximo paso.

Un paso genuino, honesto,  valiente y poderoso.

Este que viene...sí.





domingo, 11 de septiembre de 2016

Arriésgate

En materia de la vida no hay nada escrito.  Cada día es un riesgo,  una apuesta y un confiar.

Tuve un día de volcán acompañada por dos de mis cachorritos.  Theo,  el sexto,  es un niño sumamente sensible.  No estaba muy feliz de acercarse tanto a un volcán.

De hecho,  estaba muy asustado.

Tuvimos una plática interesante sobre tomar riesgos en la vida:

" Y si explota? 

Y si echa lava y nos morimos? 

Y si no nos da tiempo de escapar?"

Lo escuché.  Realmente lo escuché.  Sentí que le hablaba a lo más profundo de mi ser.  Sus palabras fueron como dardos al centro de mi corazón.

No quise negarle la realidad:  sí,  tomar riesgos da miedo.  Nos hemos ido acostumbrando al carro,  al avión,  a asumir que nuestra fragilidad humana no es tal y a negar que somos tan delicados como plumas al aire.

Sí,  el volcán puede echar lava en cualquier momento.
Sí,  el carro puede chocar también.

Y el avión caerse.

"Pero Theo...

te perderías de este bellísimo lugar,  de estas aguas maravillosas,  de este paraíso?  Te perderías de ir a tu escuela a aprender,  de viajar algún día cercano conmigo a lugares nuevos como tus hermanos mayores,  te perderías de conocer gente linda por miedo?"

"Sí,  prefieriría quedarme metido debajo de la cama"- me dice en son de broma con una sonrisa pícara sabiendo la ironía de la cuestión.  En ese momento me mira con sus ojos grandes y soñadores, unas pestañas larguísimas de por medio.  Entiende que sobrepasó el miedo esta mañana sin siquiera preguntárselo.  Me abraza y corre a lanzarse a la pila caliente,  seguida de la fría...muchas veces sin parar,  entre sonrisas y gritos...y yo me quedo realizando el valor tan grande de su pregunta y las respuestas probables que a mí todavía no me llegan.

Es arriesgado.

Para nosotros los "grandes" se trata sobre todo del riesgo de amar.  No ese amor superficial que espera algo del otro.  Me refiero al amar que nos pide que saquemos a la superficie quién realmente somos,  de qué material estamos hechos,  cuán convencidos estamos de entregarnos.  Es difícil para muchos de nosotros hallar el valor para amar de nuevo,  una y otra vez.  A mí también me dan ganas muchos días de quedarme metida entre la cama,  de no abrir las cortinas mientras tiemblo de miedo.

Pero no puedo explicarlo:  hay algo que me levanta.  Yo le llamo el poder de la Gracia.  Creo que es un milagro cotidiano y nunca la doy por sentada.  Sé que hay muchos que literalmente no se levantan, no tienen motivo por qué hacerlo.  Su soledad les grita que no hay nada valioso para qué vivir,  que arriesgarse es una pérdida de tiempo y que la seguridad y certeza del metro cuadrado de la cama es horizonte suficiente para sus almas.

Otros nos asfixiaríamos.

Así que nosotros somos esos que tomamos aviones,  manejamos carros.  Rompemos esquemas y cruzamos cielos.  Soñamos sin cesar mientras pedimos,  con una convicción profunda que no tiene garantías ni seguros,  y pedimos que cada mañana nos llegue la fuerza.

Llega de formas sutiles,  a veces es una canción que hace el milagro.  Otros un post de algún amigo. Otras apenas un susurro.  Y las menos,  las más raras y espeluznantes,  las que no suceden todos los días pero suceden... a veces hay una chispa que enciende de la nada,   contra todo pronóstico y premonición.

Y esa chispa, por insignificante que sea,  en mi mundo merece que yo la siga.  Sin tener la menor idea de adónde me lleva pero con la convicción de que es mi motor.   Le doy espacio,  la considero sagrada.  La escucho como escuché a Theo esta mañana y también a todas las voces alrededor que me gritan:

"No escuchés"

Mi vida transcurre entre los momentos lúcidos en que he dado espacio a lo que me hace brillar los ojos y los instantes de opacidad en que he sucumbido a mis miedos.  Transcurre sin prisas entre los picos y valles,  viviendo en el riesgo ardiente de estar viva y todas las consecuencias que estar intentar estar viva de verdad conllevan.

La vida se expande o se contrae de acuerdo a nuestro valor,  decía una escritora francesa inolvidable.
Hoy,  domingo de paseo,  mi maestrito me lo recordó claramente:

Vive,  aunque el miedo ruja. Aunque queme.  Aunque no haya piso.  Aunque no hayan garantías. 

Porque la vida es el paso efímero entre un acto de valentía a otro y en cada paso podemos caer...y a pesar de eso lo intentamos.






lunes, 5 de septiembre de 2016

Perdón

En materia de yoga y relaciones aprendo cada día un poco más.

Estoy aprendiendo que el yoga es todo en mi vida y que mis dos horas de práctica física son sólo el preámbulo de días plenos de enseñanzas y de bienaventuranzas,  sí estoy dispuesta a escuchar y ver de verdad.

Estoy aprendiendo que yo decido qué tipo de vinculo quiero establecer,  conmigo misma y con los demás.  En mi presente un vínculo profundo,  sincero y del corazón es mi única opción. No aspiro a nada más ni a nada menos.  Mi práctica de yoga me ha dado a través de los años muchos regalos, entre ellos el de la espada del discernimiento.  Antes caía en muchos juegos mentales y las relaciones eran un reflejo de esta incertidumbre personal.

Ya no.

Ahora me guío por la voz segura y serena de mi corazón.  Mi corazón guía el camino y me aconseja con tino adónde puedo amar y adónde no vale la pena perder más tiempo.  A veces topamos con seres que son cerrados como murallas y ni aún todo nuestro amor podría derrumbar años de negación.  En esos casos,  mi corazón aconseja pasar de largo-  es lo más sensato e inteligente.  Puedo perder tiempo valioso tocando a una puerta que no quiere abrirse y en el proceso desgastarme y caer en dramas innecesarios.

El discernimiento es el mayor regalo que me ha dado mi práctica.  Eso y la capacidad de soltar rápido.  Hay un músculo interno que vamos desarrollando año con año,  entre lágrimas y decepciones,  entre éxtasis y mariposas.  Todo es como tiene que ser.  Hay encuentros de encuentros y algunos tienen propósitos distintos al que una vez anticipamos.

Todo está en el plan de Dios y si sucede es perfecto.

Lejos parecen los días en que me quejaba cuando algo no salía como yo quería,  cuando refunfuñaba ante los cambios y las curvas o peor de todo, intentaba inútilmente cambiar a alguien que no quería cambiar.

Cómo sufría.  

Como bien dice el lema de Alcohólicos Anónimos,  organización de la que nunca fui miembro pero que tuve la bendición de conocer de cerca por circunstancias fortuitas y que me enseñó mucho en el camino:

Dios, dáme la serenidad de aceptar  aquellas cosas que no puedo cambiar, 
valor para cambiar las que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia.


Hoy escribo feliz en mi corazón porque mis tres varones mayores están volando del nido,  cruzando los aires,  siguiendo sus sueños.  Algo que me llena profundamente.  Ser madre es una labor,  al igual que ser maestra,  donde aspiramos a que nuestros hijos y pupilos nos superen en todos los sentidos. Está sucediendo y hoy es un día especial en mi vida:  mi hijo Hernán inicia su maestría en Alemania, mi segundo Ariel consiguió su visa para ir a India y sale en poco tiempo para Mysore y mi tercero Gabriel sale mañana en un viaje que promete muchas enseñanzas y anticipa nuevos horizontes en su vida.  Siento el corazón pleno y feliz de verlos volar.

Mi vida también enriquecida este mes por la presencia de gente valiente que se comprometen a darlo todo en su mat,  el universo de nosotros los yogis.  Seres de gran voluntad,  sabiduría y tesón, maestros en todos los sentidos igual que mis hijos biológicos.

La vida fluye en amor,  un amor que nace desde mi corazón hacia el corazón de aquellos que lo tengan lo suficientemente abierto y deseen un intercambio.   Fluye incesante como un río de vida.  Sé que soy sólo un canal del Shakti en esta tierra y que no puedo llamarme creadora de nada.  Sé que la energía se mueve a través de mis maestros y que tengo el gran privilegio y la gran responsabilidad de moverme según sus designios.  Sé que mi vida tiene un propósito más grande y me siento realmente satisfecha de poder rendirme sin resistencia a lo que el Jefe tenga para mí.

El Jefe el Jefe de todos,  el que decide que yo esté aquí respirando hoy.

Así que suelto,  fluyo,  me entrego.  Me abro a los brazos del Amor y con confianza voy paso a paso, sin dudas,  sin miedo.

Porque sé que una vida sin amor sería el peor castigo y penitencia y que si tengo amor,  eso basta y sobra.




jueves, 1 de septiembre de 2016

Volar

Tengo días de no escribir.

Han sido muchos los preparativas para el curso que inicio el domingo próximo,  desde mil correos y mensajes respondiendo a estudiantes de muchas latitudes hasta pintar el estudio,  curar mi hombro y cambiar la alimentación,  además de los detalles diarios de una vida en familia.   Viene un grupo muy interesante de 12 países:  muchos nuevos en asana pero ya sabios de por sí.  Me emociona reencontrarlos y conocerlos,  todos unidos por la misma intención del yoga y la consciencia.

En grupos pasados he aprendido que el viaje inicia sereno y luego aceleran los motores.  La práctica que hago tiene la virtud de ir exprimiendo del cuerpo todas las toxinas- y en esto incluyo toxinas psicológicas.

Adónde no hemos perdonado y no nos hemos perdonado. 

Adónde no hemos soltado.  

Adónde hay miedo y dolor aprisionados.

Todo va saliendo con los días,  decantando sin prisas.  En un mes el milagro sucede y puedo asegurarlo porque lo he visto varias veces ya.  He recibido mentes distraídas,  pegadas en el odio, apegadas a sus razones-  seres cerrados de corazón que por tanto no respiran bien,  tienen dolores y a veces enfermedades causadas por ellos mismos...todo se va aflojando.  El cuerpo sano es un requisito ineludible de la felicidad.  Si el cuerpo nos falla,  la mente va atrás,  las emociones se afectan y nos vamos a un hueco.

Un cuerpo sano es el primer requisito para ser felices.

El Yoga tiene la virtud de tomar en cuenta todas las dimensiones del ser humano.  Empieza por la casa:  en una casa sucia y deteriorada no es posible crear un hogar.  Hay que empezar por limpiar las esquinas,  arreglar las ventanas,  abrir las puertas para que entre aire fresco y luego pasar manguera. Un cuerpo sano nos hace sentir vitales,  abiertos y felices.  Un cuerpo que no duele,  que no interfiera. De hecho los cuerpos de los yogis son cuerpos livianos que no se sienten.

Como si uno anduviera en un avión.

El primer obstáculo para la práctica del yoga es la enfermedad.  Hay muchos tipos de enfermedades, no sólo físicas. Hay egos gigantes,  llenos de orgullo y vanidad.  Hay otros pusilánimes,  víctimas de sus propios patrones mentales de auto-compasión y cobardía.  Otros que se esconden tras fachadas hermosas llenas de inseguridades y exigencias.  Todo lo falso se va, todo cae.  Todos los venenos se disipan,  todas las mentiras salen.  Todo lo que hemos intentado guardarnos para nosotros mismos se esfuma y queda nuestra verdadera esencia,  totalmente pura y no contaminada.

Lo único real.

Me siento profundamente honrada de poder ser testigo de cambios profundos en gente que aprecio y respeto.  Ver ojos que se abren y consciencias que se despiertan del egoísmo,  seres que ya no viven por ellos mismos solamente y sus familiares sino por un causa mayor:  la de salvar nuestro planeta, un ser a la vez.  Si el mundo está amenazado por la violencia y el caos cada día,  cada día practicamos.  Cada mañana ponemos nuestro granito de arena para intentar no contribuir al caos general,  sino a la amabilidad,  a la buena voluntad y al amor.

El grupo que viene sembrará aquí en San José y cosechará aquí en Costa Rica y en otros países, como he visto que ha sucedido con muchos que han pasado por este shala.  Sé que ahora hay focos de luz potentes, muchos de ellos han estado en India o están en vísperas de ir a ver a mi maestro.  La energía se expande y con ella la consciencia de más personas que anhelamos un cambio.

Como decía Gandhi:  "Be the change..."

Amo mi trabajo,  es mi pasión y siento que estar a cargo del barco una vez más me está enseñando más que nunca sobre el poder del yoga para aliviarnos la vida.  En la mía propia estoy enfrentando muchos retos a nivel emocional y sé que estoy yo misma a las puertas de una nueva transformación. La oportunidades de liberación nos llegan de las formas más inesperadas y la vida toma nuevas direcciones para más amor....de eso no tengo la menor duda.

A veces son necesarios nuevos desafíos para poder elevar nuestra vibración.  No es sino por contraste que conocemos en esta vida lo que es verdadero y lo que no.

No es teniendo contacto con la mentira que anhelamos intensamente la verdad?

O conociendo la violencia que pedimos a gritos la paz?

Esta vida humana,  plena de paradojas y contrasentidos,  siento que es lo más perfecto que hay- si aprendemos a no identificarnos con el drama de turno.  Cuesta muchísimo pero en esto consiste precisamente la práctica del yoga.

Y también en abrirnos con confianza a ciclos nuevos,  con la esperanza de que hay más,  muchos más como nosotros haciendo lo mismo en muchas partes del mundo.