sábado, 31 de diciembre de 2011

DANCE! HAPPY NEW YEAR!


Y los indios bailaron!

video
Pues qué recibimiento de Año Nuevo!  No teníamos grandes expectativas, sin embargo,  resultó toda una experiencia recibir el 2012 bailando con los indios.  Empezando por el DJ,  la música buenísima y la gente muy alegre.  Bailamos,  brincamos y nos reímos tantísimo!  aquí un video del ambiente de anoche para que se preparen para recibir el Año en Costa Rica con ganas...

Feliz Año!

En medio de los pitos de los carros y taxis,  a una hora del cambio de año en este lejano país,  no puedo evitar sentir con amor la conexión a todos en Costa Rica,  mi querida tierra. Más querida porque alberga a la gente que amo.  Nos alistamos para ir a recibir el Nuevo Año... primera vez que recibo el Año en India! 

Welcome to India


Aeropuerto Indira Gandhi, Nueva Delhi


Mudras de bienvenida

Llegamos.
Mientras escribo,  todo me da vueltas.  Es como si el cuerpo siguiera moviéndose en el espacio después de tantos aviones.  Estamos en Delhi,  la llegada al aeropuerto muy hermosa como ven en las fotos,  fuimos recibidos por un montón de mudras!  los mudras son gestos sagrados con las manos que simbolizan distintas cosas:  calma,  sabiduría,  protección,  fe.  El caos de las calles se escucha silencioso en el taxi...vamos tan cansados que ni lo determinamos.  

viernes, 30 de diciembre de 2011

Frankfurt Main y la nariz

Aquí escribiendo más muerta que viva.  El viaje de casi 12 horas es salvaje.  Termina uno durmiendo en quién sabe qué posición y se despierta como un zombi.  Frankfurt nos recibe con su aeropuerto silencioso, ordenado,  muy german style.  Una nueva espera de 7 horas para tomar nuestro vuelo de Air India a Delhi.  El cambio de horas se siente,  pero la anticipación del olor me sostiene.  Cómo lo anhelo!  Será que las experiencias en la vida van unidas a un cierto olor?  y ese olor sella lo vivido para siempre?  estoy un poco mareada,  vemos catres por todo lado,  creo que es hora de ir a buscar uno y echarnos un rato.  Las nubes grises tapan el cielo en Alemania,  excepto por un pequeño hueco al fondo por donde se cuela la luz.  Son casi las 4 pm aquí,  un poco perdida con el tiempo en relación a Costa Rica pero creo que vamos 8 horas adelante. Cierro esta entrada, voy a dormir un rato.

jueves, 29 de diciembre de 2011

Marco al revés


Bogotá: esperando en Sirsasana


India y la trombosis venosa

Ya estamos en camino.  Estoy en el aeropuerto de Bogotá.  Siete horas de espera para tomar el vuelo a Frankfurt.  La despedida muy dura:  anoche mientras lloraba la ausencia de mis chichis,  sentí como un taladro en el centro de mi corazón.  Si el Shaktipat es la forma en que el maestro imparte la Gracia,  anoche fui tocada por el de arriba. 
El recorrido es largo y cansado.  Once horas a Alemania,  otra espera de 8 horas y finalmente,  10 horas más hasta Nueva Delhi.  En vuelos tan largos,  advierten la importancia de caminar continuamente durante el trayecto,  so pena de trombosis venosa, dice la guía.  Medito un poco sobre el significado de esto.  Tal vez ayude pararse de cabeza en el pasillo?  o hacer Viparita Karani contra la ventana o el asiento de enfrente?  esto del Yoga lo vuelve a uno muy creativo...ji ji
El cambio de horario es otro elemento a considerar.  El jet lag a Europa ya es de por sí intenso,  si a eso agregamos otro viaje parecido porque India está prácticamente al otro lado de Costa Rica en el globo terráqueo.  Pienso en la distancia tan grande y siento un vacío muy grande.  Pero respiro y en mi ser más interno sé que todo es como tiene que ser.
Arjuna,  el héroe del Bhagavad Gita,  se resiste a cumplir con su dharma,  su destino.  Odia la idea de herir a aquellos que ama.  Se acobarda,  inventa excusas,  llora,  grita ante la mirada impasible y compasiva de Krishna.  No encuentra en su maestro un aliado para su resistencia,  sino un recordatorio de su fuerza interior.  Finalmente,  acepta que su naturaleza de príncipe lo obliga a luchar por el bienestar de la mayoría.  Y se lanza a la batalla con la certeza de que en esta vida cada uno tiene su camino que cumplir,  bien o mal,  no importa,  pero su propio camino.
Batallo en mi interior con un montón de ideas ajenas sobre cómo debo desempeñar mi vida y mi maternidad. Nunca quise ser la madre abnegada,  metida en la cocina,  observadora de los demás.  Siempre aspiré al protagonismo,  a crear mi sendero y a no seguir el de otros.  El precio de este rompimiento de esquemas es mi propia lucha interna con mi condicionamiento.  Con la espada del discernimiento,  aspiro enseñar a mis hijos el valor de seguir los sueños,  de no acobardarse ante el qué dirán y de vivir su pasión.  Estoy lista,  ni un paso atrás.  Temo un poco el regreso a mi maestro en Mysore después de 5 años de ausencia, embarazos y vida...pero voy con la certeza de que estoy  cumpliendo con mi dharma.  Mi propia trombosis venosa mental se apacigua ante la cercanía de ese olor que ya puedo casi sentir en mi nariz: incienso,  tierra,  sangre y basura,  todo en un ramillete de colores vivos y sonrisas blancas en rostros oscuros.  Cierro los ojos un momento:  me preparo para volar.



martes, 27 de diciembre de 2011

El yoga del householder: de ashrams y renunciantes

Hoy,  un día movido:  pintamos el Estudio.  Esto significa necesariamente mover todo,  limpiar, desempolvar,  sacar,  botar,  contemplar y finalmente,  reordenar.  Se siente ya la entrada del nuevo año.  Entre mandados,  empacada y babies,  sacamos un rato para ir a la montaña con los dos más grandes.  Theo  va muy asustado,  la cuesta es empinada. Gael pregunta a cada rato si ya empezamos a subir.  Arriba,  la ciudad se ve pequeñita y el sonido del viento invita al silencio interior.  Caminamos y aparecen unas vacas, Theo inmediatamente llora para que lo alcemos.  Gael va tranquilo,  aún ante un perro que se asoma a saludarnos.  Vemos caballos,  un corral,  árboles de mandarina y otros llenos de campanitas amarillas.  El atardecer es majestuoso.  Los tonos de rosado y naranja destacan aún más el azul de las montañas.  Todo se siente tan tranquilo...y sólo deseo estar ya de regreso para traérmelos de nuevo a la "Montaña de Papi" y estar todos juntos de nuevo...
El Yoga que practico no me pide que me vaya a internar en un ashram (lugar de recogimiento), sino que aplique lo que realizo en mi vida de hogar,  de familia,  de trabajo.  Es el Yoga del Padre y Madre de Familia.  No hay que irse a los Himalayas a vivir e iluminarse,  sino que cada acción diario,  cada perla de la rutina, es un instante sagrado.  Lo que pasa es que a veces cuesta mantenerse despierto ante tantas demandas.  Una parte de mí desea sólo check out cuando los tres bebés lloran,  pierdo la paciencia y absurdamente,  evado la oportunidad de iluminación.
Leo en mi libro de India que cualquier lugar donde gente con una mentalidad parecida se unan para explorar la espiritualidad puede llamarse un ashram.  Me gusta esta definición.  Mi hogar puede ser un ashram,  el Estudio es de hecho ya un ashram.   Dice el libro que un ashram se establece cuando un guru se queda en un sólo lugar y los discípulos se congregan a su alrededor:  todo cobra sentido.  Mis bebés son mis gurúes,  aquellos que llevan de la oscuridad a la luz,  aquellos que me enseñan el valor del servicio desinteresado.  En medio de tanto ajetreo,  aprecio enormemente el regalo de poder salirme de mí misma,  de soltar un poco mi egocentrismo y dar,  dar simplemente por amor. El amor más grande que he sentido en mi vida.  
Los ashrams tienen códigos de conducta,  sigue el libro.  Sí,  lo entiendo muy bien: " Por favor,  entendéme cuando te hablo entre balbuceos",  "Cuando tenga hambre,  dáme algo que me guste y que disfrute",   "Cuando tenga sueño,  rascáme la espalda y hacéme masajito",   "Cuando simplemente no sé que tengo,  abrazáme".  El día transcurre con mi intuición despierta para leer sus señales, a veces sin palabras. Y todo lo vale cuando Theo me hace ojitos,  cuando Gael me dice que "te voy a hacer tanta tanta falta",  o Matías se me acurruca para que lo duerma.   Las reglas de los ashrams en India incluyen bañarse a diario-la cumplimos,  incluso varias veces-,  abstenerse de tabaco,  alcohol,  ajos y cebollas-  no nos gustan de todas formas,  preferimos las uvas,  el aguacate y la sopa de letras-.  La mayoría de la gente en los ashrams en ese país se visten de blanco.  Aquí,  la pureza e inocencia de estas almitas les permite vestirse de colores y tal vez,  contagiar a los papás y a todos aquellos que quieran estar cerca de ellos de esa Luz...aunque sea por ratitos.
Medito sobre el profundo privilegio que significa tenerlos cerca.  Y la bondad de la Vida de hacerme canal de semejantes seres.  Ya los tres duermen,  la casa está en silencio y puedo escuchar los alisios tardíos soplando con fuerza.  Todo está en paz.  Los maestros están en casa.

Papi y Mami siempre vuelven!


Theo y Papi


Navidad en la Montaña: Gael y Matias


La calidez del hogar se remueve ante la lejanía del viaje


lunes, 26 de diciembre de 2011

Qué llevar...

Bien...empaquemos.  El problema es acomodarse en un salveque tan estrecho.  Si uno va a India de backpacker,  necesita limitarse a lo esencial.  Número 1:  botiquín.  Leo en la guía de Lonely Planet una lista interminable de posibles catástrofes que pueden acontecer,  desde bichos en la cama hasta tifoidea.  En las ocho veces anteriores, tengo la suerte de no haberme enfermado más que una vez con calentura y diarrea.  Pero la guía recomienda:  vacunas,  medicinas, antibióticos, etc, etc, etc.  Es una muestra más de cómo el miedo puede entrar.  Decido limitarme a unas acetaminofén,  bloqueador solar en abundancia y un antibiótico para diarrea.  India tiene la cualidad de limpiarnos apenas llegamos...a veces sí,  a veces no. Voy dispuesta,  no preocupada.  Me doy cuenta de que podría caer en la paranoia y la hipocondría...pero decido estar tranquila. Qué más? chaqueta para el Norte,  se pone muy frío de noche.  Por supuesto,  mi mat.  Un par extra de zapatos,  anteojos,  la compu...y basta!  es intenso esto de simplificarse.  Sin embargo,  se siente una gran libertad el saber que se puede sobrevivir e incluso,  disfrutar,  con tan poco equipaje.  Nuestro itinerario inicia en Delhi,  capital de la India.  De ahí,  la idea es bajar a Agra,  al famosísimo Taj Majal,  luego Jodhpur,  Varanasi y Goa.  No sabemos si este plan se va a mantener,  probablemente no.  Y está bien...terminamos nuestra aventura en Mysore.  Ir a India es abrirse a la Gracia.  Es agradecer cada día el cambio de planes.  Aquí nuestra rutina es predecible,  allá todo es inesperado.  Me doy cuenta de que amo mi rutina.  Me siento un poco incómoda de tener que cambiar todo...será que el cambio incomoda?  será que es esa incomodidad la que nos hace crecer?  me resisto a salirme de mi cuadrito.  Lucho por llevar más chunches...pero no caben.  

domingo, 25 de diciembre de 2011

El dulce sabor de la Navidad

Hoy:  Navidad dulce,  sentida...el día transcurre en medio de risas,  peleas por juguetes,  sonrisas y lloros.  Todo mezclado produce un caleidoscopio de vida,  un abanico de sensaciones.  En ciertos momentos,  siento cómo mi idea del cómo tiene que ser se contrae ante la realidad de lo que es:  Matías lucha contra el sueño,  se termina durmiendo a las 4 de la tarde en vez de su siesta habitual de las 10 am.  Lucha,  se para en la cuna,  llora.....no se rinde!  terminamos dándole de comer juntos,  Marco lo alza y cucharada por cucharada,  va cerrando los ojitos,  se relaja y finalmente,  cae.  Quisiera poder rendirme igual ante la idea de la despedida.  En este momento,  es sólo una idea,  una anticipación de la mente.  Imagino el momento en mi cabeza,  le doy vueltas y me doy cuenta de que faltan sólo 3 días.  TRES DIAS.  Tres días para tenerlos los más cerca posible..y luego,  rendirme ante la idea de que puedo partir en paz.  De que el Tao los cuida,  de que el Prana los mantiene con vida.  Que todo es perfecto y así lo escogí.  De que no tengo por qué tener miedo.  India espera,  sin embargo, no hay nada que ir a buscar.  Sólo reafirmar lo encontrado.  Sólo alejarme un rato para realizar que todo ya ES.  No hay búsqueda aleatoria,  no hay promesas de iluminación.  Existe este momento y aquí realizo todo.  Aquí comprendo todo.  Con sus altos y bajos,  la resistencia y la confianza.  Es perfecto.  Soy feliz.

sábado, 24 de diciembre de 2011

Lo divino en lo mundano

Derivamos nuestra fuerza de nuestra espiritualidad,  cualquiera sea el camino que escojamos.   En mi caso, escogí el camino del Yoga,  no sólo porque me encanta que no haya dogma sino además,  aprecio que todas las realizaciones vengan de la propia experiencia.  El Yoga es una disciplina que promete libertad.
India es considerada por mucha gente como una tierra sagrada.  La tierra misma es Dios y en muchas aldeas,  se honra como el cuerpo mismo de la Divinidad.  Las montañas,  el cielo,  los bosques, las cuevas y ríos,  son los rasgos de su rostro.  Ella es Bharat Mata,  la Madre India.  Su paisaje está vivo, denso de significado sagrado.
Me despierto hoy 24 y contemplo los rasgos de mi vida sagrada.  Los pájaros cantando,  la brisa suave de la mañana.  Todo es silencio en el Estudio,  los bebés duermen,  Marco también.   Siento ya el dolor de la partida,  el desgarro en mi corazón desde ahora.  Desde ya me pide esta Madre que suelte lo que más amo,  que confíe y me lance a ese viaje de días a través de este globo terráqueo.  India nos prepara, nos curte,  nos muestra adónde estamos contraídos,  nos invita a sentir la expansión de nuestro Ser por encima de los apegos.  India nos llama,  me llama.  Acudo al llamado,  le doy la vuelta al mundo y una vez allá,  me sentaré a esperar que llegue mi corazón?  Me voy sin corazón,  queda aquí en mi casa,  mis hijos,  mi gente.  Voy buscando algo que ya tengo.  Voy porque Arjuna tuvo que ir a la batalla,  porque era su Dharma.  Voy sabiendo que voy a encontrar algo que todavía no sé que es,  pero que necesito vivir.  Nos alistamos para un día lleno de actividades familiares,  de bulla,  de comida y bebida, regalos y gente.  Por dentro,   estoy en silencio.  Empiezo hoy un ayuno de 7 días con alegría.  El año termina con mi corazón en esta vida de detalles,  de simples cosas:  bañar a los chicos,  darles de comer,  reírnos y abrazarlos,  esta Navidad en familia,  el intercambio de regalos.  Lo divino en el día a día...lo sagrado en mis manos y mis pies.  No necesito ir a ningún lado para encontrarlo.   Ha estado siempre dentro de mi corazón.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Yoga es relación

Las posturas son lo más fácil.  Lo difícil es mantenerme imparcial antes las imperfecciones y errores ajenos,  alegrarme por el éxito de los demás y sentir compasión genuina por los más necesitados.  Si mis relaciones no fluyen, de qué me sirve tener toda una serie de revelaciones en mi mat?  de qué me sirven si no las pongo en práctica en el día a día,  en medio de la rutina y la repetición?  pido más Luz para que el año que viene me traiga relaciones más amorosas... todo empieza por mí misma.  Si puedo celebrar lo bueno en los demás,  será porque de seguro puedo reconocer lo mejor dentro de mí.  Mis relaciones me sirven de espejo:  cuando me vuelvo muy crítica,  es porque ando un poco desconectada conmigo misma.  Cuando respiro y descanso en savasana,  me doy cuenta de lo absurdo de los juicios y del gozo de la aceptación.  Es esto lo que anhelo realmente sentir en mi vida:  el gozo de la aceptación de quién soy y la serenidad de establecer relaciones genuinas desde esa autenticidad.

martes, 20 de diciembre de 2011

Oír sin escuchar

Hace unos días escribí que un viaje a la India mueve muchas cosas a nuestro alrededor.  Por lo general,  la primera reacción de la gente es:  "pero es muy sucio y huele muy feo!  cómo vas a ir ahí otra vez?"...y uno se queda pensando en qué lado del cerebro viven.   Para alguien cuyo hemisferio izquierdo es predominante- la parte en todos que quiere todo muy controlado,  ordenado y perfecto- India es el mayor reto.  Todo ahí es impredecible!  si uno va a la estación de tren,  no saben hacer fila!  y como son tantos,  básicamente hay que lanzarse al molote...a menos que haya en esa estación una ventanilla para turistas.  Esa sí es una salvada!
Mi papá tenía ganas de ir con nosotros,  sin embargo,  hizo una encuesta entre 10 amigos suyos que habían ido y todos le dijeron que jamás regresarían (!).   Uno ama u odia India,  pero no hay grises en esto.  Los que ya vivimos enamorados creo que compartimos una visión más allá del caos,  de la multitud y del ruido externo.  Compartimos una vibración.  Osho decía que en India han confluido tantos santos, yogis y meditadores,  que necesariamente para aquellos que andamos en esta onda se siente algo...yo lo identifico desde que me bajo del avión.  Es un cierto olor,  mezcla de incienso,  tierra,  orina,  sangre,  heces y curry.  Es indescriptible,  pero lo amo.  Hay una gran libertad en caminar por las calles sucias y alegres,  donde las sonrisas blancas de la gente en sus rostros oscuras nos reafirman el Samtosha (la capacidad de estar bien en cualquier circunstancia).  La marejada de colores de los saris, los turbantes,  la comida es una fiesta para los sentidos.  El silencio interno se siente más claro en medio del bullicio de los dialectos ininteligibles,  los rickshaws escandalosos (motos con carrocería que son el medio más popular de transporte)  ...gallinas,  chanchos,  vacas sagradas por doquier...vendedores ambulantes,  niños de todas las edades,  mujeres sumamente elegantes y coquetas...India es un billón de personas que pululan y conviven en este subcontinente que lo tiene todo:  las montañas más bellas, los Himalayas...las playas más serenas en el Mar Arábico...el fluir de los ríos Dioses como el Yamuna y el Ganges, lo sagrado de los santuarios y templos.  Es un caleidoscopio de la vida.  Es esta dimensión en que vivimos en su máxima expresión.  No todos están listos para ver la muerte en cada esquina, el hambre y pobreza extremas,  así como las fiestas más coloridas y la comida más deliciosa.   Pero para aquellos que este país nos llama,  India nos recuerda lo sagrado,  lo permanente,  lo que no cambia.
Cuando compartimos con la gente nuestro deseo de ir a este lejano país,  generalmente nos encontramos con gran resistencia.  Oímos sin escuchar,   agradeciendo el comentario pero sin internalizarlo.  Sólo alguien que comparta nuestra búsqueda espiritual entenderá la razón para sumergirnos de cabeza en este mundo exótico y desordenado.  Sólo aquel o aquella que se haya aventurado en su propio caos interno resonará con este país de belleza diferente.  No es el destino turístico por excelencia,  aunque uno podría evadir lo incómodo en el Expreso de Oriente y hoteles de cinco estrellas. Pero más bien,  el anhelo es hundirme en los olores nuevos,  tan familiares y disfrutar cada paso que ensucia mis sandalias...con mucho agradecimiento por tener el privilegio de abrazar todo lo que soy,  luz y sombra por igual.

A los pies del Maestro


Hanumanasana


Abrir el corazón es el propósito último de nuestra práctica de yoga

Anoche tuvimos Open Studio.  Es un espacio libre para practicar cada uno a su ritmo y escuchándose mucho.  Se comparte la respiración,  la música y el espacio sagrado.  Al final,  compartimos una cosa buena que nos sucedió este año que ya pasó y algo difícil o doloroso.  Me dí cuenta de que mi apego a mis chichis es realmente grande.   En junio del 2011,  Theo se enfermó con una diarrea espantosa,  lo tuvimos en el hospital internado tres días entre la vida y la muerte.  Fue la experiencia más dolorosa que vivimos desde que somos papás de estos babies.  Cada día que veo a Theo corriendo y jugando,  recuerdo esos momentos de zozobra.  El segundo día en el hospital,  iba saliendo para la casa a atender a Gael y Matías, Marco estaba con Theo en el cuarto.   Y apareció el arco iris más hermoso sobre el hospital,  exactamente sobre el cuarto donde estaban ellos.  Lo interpreté como la Gracia en acción,  enseñándome sobre la fragilidad de la vida,  la fuerza del amor y lo difícil de soltar cuando amamos.  Cada vez que me despierto en la mañana, entrego a todos mis hijos a la Gracia,  siento por dentro como si muriera,  el miedo a perderlos es tan grande.  Pero a la vez comprendo que ellos son de la Gracia,  que yo soy su guardiana mientras crecen y que siempre están cuidados por el Amor.  Ahora con el viaje a India,  los miedos de que algo les suceda mientras no estamos salen a la superficie.  Pero en el fondo de mi corazón,  siento que el amor por ellos es tan profundo y puro que no importa lo que suceda a los cuerpos.  nuestras almas siempre estarán amándose.    Lo más lindo que sucedió este año fue el nacimiento de Matías.  A través de toda la resistencia que Marco y yo teníamos a su llegada,  nos atravesó como un rayito de luz los corazones y ahora no podríamos concebir nuestra vida sin él.  Nos enseñó el valor de venir a unos padres que estaban perdidos en sus samskaras,  nos abrió el corazón de par en par con su incondicionalidad.  Cómo pudimos no sentir su amor es sólo una muestra más de como el Avidya (la ignorancia)  nos cubre continuamente y gracias a la Gracia continuamos nuestro camino con el deseo de abrir nuestro corazón cada día un poquito más.  Ese es el Yoga,  todo lo demás siento que es un proceso de desembarazarnos de tanta coraza que hemos construido alrededor de ese lugarcito tan delicado y frágil como la vida misma.  Desde ahí es que quiero vivir,  aunque a veces se sienta como si no tuviera piel que me proteja.

lunes, 19 de diciembre de 2011

Hernán y el silencio

Estoy feliz.  Hernán,  mi hijo mayor,  acaba de llamar desde Alemania.  Hace un año y medio que no lo veo.  Se fue a estudiar cello en Heidelberg,  y lo extraño muchísimo.  Me cuenta que esta Navidad va a ser muy diferente para él:  se va a un Retiro de Silencio con el Maestro Samarpan al norte del país.  Desde el 22 hasta el 28 de diciembre en silencio...qué regalo!  La Navidad nos trae tanto bullicio y existe una expectativa de que todos tenemos que estar felices...casi a la fuerza.  El otro día una amiga me describe el espíritu navideño como "bipolar"...y me doy cuenta de que da en el clavo.  Creo que todos nos sentimos un poco forzados a "celebrar",  sin embargo,  qué hermoso sería poder compartir simplemente el silencio.  Comunicarnos más allá de los regalos y chunches,  compartir las vibraciones más altas de nuestras almas...no importa la distancia.  Para aquellos que tenemos seres amados lejos de nosotros,  para aquellos que tal vez perdimos a alguno muy querido este año que ya casi finaliza...que esta época nos reconecte con nuestro silencio interior,  ese lugarcito cálido donde siempre estamos bien.
 Te extraño mucho,  mi amor!

Guruji decía que cuidar tu familia es la Sétima Serie

Recuerdo la primera vez que puse un pie en Mysore.
Inocentemente,  toqué la puerta del shala.  Me abrió Guruji en persona!  me puse muy nerviosa,  más aún cuando me invitó a subir al segundo piso de su casa y nos sentamos con sus nietos,  su hija Saraswati y sus bisnietos.  Ahora viendo hacia atrás,  creo que esa fue la lección más importante que me dio:  era un padre y abuelo amoroso,  disfrutaba su casa y su familia como nadie.  El shala está en el primer piso de su casa,  entonces siempre veíamos a los niños corriendo al llegar,  la cocinera,  el mandadero...era un ambiente muy familiar.  Guruji,  al igual que su maestro Krishnamacharya,  se dedicaron a llevar vidas de householders,  padres de familia,  no sannyasins (renunciantes).  Su misión era expandir el Yoga a todos aquellos que estamos en el mundo:  que tenemos hijos,  trabajos,  que vivimos en ciudades y que en medio de la rutina,  podamos encontrar un espacio para respirar libremente.  Yo en ese momento que conocí a Guruji ni me pasaba por la mente tener más bebés.  Mis cuatro hijos estaban ya grandes,  tenía más tiempo para mí y estaba feliz con mi yoga.  Sin embargo,  ahora viendo para atrás,  noto un cierto apego a un estilo de vida,  a esa libertad y me doy cuenta que me faltaba todavía el elemento más importante:  cómo había de servir en esta vida?  Dice uno de mis maestros más queridos,  Benjy,  que el regalo más grande que uno puede encontrar en esta vida es saber exactamente cómo podemos servir.  En ese entonces,  el Estudio todavía no había nacido.

Yogini Mama


Mi Tigre Gael


mi Yoga

Hoy me despierto a las 5 am,  Marco se va a trabajar....Matías llora en su cuna,  Gael y Theo se despiertan temprano.  Dos horas de atenderlos,  cambiarlos, darles de comer,  escuchar sus historias,  calmar sus lágrimas.  Matías tiene 8 meses,  Theo un año y 9 meses y Gael casi 4.  Son mi Yoga diario.  Cuando empecé a practicar Ashtanga,  mis hijos grandes ya estaban en la escuela y tenía todas las mañanas libres para practicar tres horas y hacer pranayama.  Hoy,  es casi un sueño.  Mientras escribo,  Theo grita en el primer piso.  Lo escucho con agradecimiento.  Este año 2011 casi se nos va en junio, tuvo una bacteria intestinal tan fuerte que tuvimos que internarlo y pasamos tres días de mucha zozobra y miedo.  Cada vez que lo abrazo le agradezco infinitamente a  Dios el que siga con nosotros.  Gael todo lo pregunta,  es un niño que nos pide awareness constante,  si le contestamos sin presencia inmediatamente lo reclama.  Tiene la risa más bella que jamás he escuchado.  Matías gateó ayer por primera vez...vino a nosotros sin pedirlo y hoy es el regalo más hermoso de nuestro hogar.
Cada vez que iba a India,  anhelaba profundamente el viaje. Esta vez no.  Siento que mi corazón se va a partir en muchos pedazos de tener que soltarlos.  Siento el dolor y a la vez,  la apertura que esto va a traer.  Más espacio para que cada vibración entre más profundamente.  Desde ya hace muchos meses que siento la ansiedad de la separación.  Será que esto es más difícil que la Tercera Serie?  cuánto nos pide la Vida si realmente queremos ser consecuentes?  Sólo porque sé que India da más,  mucho más de lo que uno alguna vez anticipa,  es que puedo soltar a mis pequeñines con la seguridad que todos estamos en las manos del Divino....regreso a mis gorditos,  mientras escucho las risas de Matías y los lloros de Theo,  agradezco y honro cada pedacito de mi Yoga.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Responsabilidad Espiritual

Hoy me despierto desde las 5 am,  la hora de Brahman,  la hora perfecta para meditar y practicar.  Todo está en silencio,  la luces en la montaña todavía encendidas,  las últimas estrellas en el cielo...recuerdo mi querido Mysore,  recuerdo levantarme todos los días a las 4 am para estar en la escuela a las 4:30.  Camino en silencio,  resguardada por la seguridad que me dan mis maestros,  a pesar de que tengo que caminar casi un kilómetro todos los días en medio de la oscuridad.  Cuando llego a la escuela, ya está llena de gente esperando en el portón,  todos en silencio,  me reciben sonrisas...esperamos que abran.  Cuando entramos,  el shala se ilumina,  cada uno abre su alfombra y empezamos...nadie habla,  sólo se escucha el sonida de la respiración,  un ujjayi íntimo,  un ujjayi que simboliza la unión,  el yoga...todo fluye en armonía.   Cuando Guruji estaba todavía con nosotros,  llegábamos y él estaba sentadito en su escritorio,  leyendo sus queridos libros sagrados...a las 5 am,  cantamos la invocación:  llévanos de la oscuridad a la luz,  querido Guru,  de la selva implacable del samsara,  del ciclo eterno de deseo y sufrimiento,  de vida y muerte,  a la luz.  Todo transcurre en silencio,  los maestros y su presencia nos cubren como un manto sagrado.  A las 7 am,  todo ha terminado...y el resto del día es una contemplación de estas horas tempranas.  Todo se ve hermoso,  los conductores de los rickshaws me saludan y yo quiero abrazarlos,  el señor de las pipas me da una y se la agradezco tantísimo...los amigos,  la comida...cada instante es una reverencia.  Añoro a mis chicos,  pero siento el corazón tan lleno.  Esto por un mes,  es una medicina del alma....todo está bien,  no hay remordimientos.  Mi alma bebe el Prana,  mi cuerpo se siente tranquilo,  mi mente está en silencio...y puedo apreciar lo hermoso de esta vida,  sin tanto ajetreo,  sin tanta preocupación.  Se abre un espacio interno que realmente puedo sentir,  que está vivo,  no es un pensamiento...existe,  es real.  Soy yo misma cuando estoy en mi centro.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Persevera y vencerás...

Me propuse escribir todos los días de aquí en adelante...la primera vez que estuve en India fue en el 2002 por cosas del destino.  Llegué a Bangalore,  una de las ciudades más grandes al Sur y recuerdo que estaba sencillamente embelesada:  el caos de las calles se mitigaba por una  vibración de paz y serenidad en el rostro de los indios,  como si todo el desorden externo no fuera para ellos más que su diario vivir,  aceptación total sin estrés.  Recuerdo el ashram del Arte de Vivir y la belleza del paisaje del Sur de la India:  palmeras y mucho verdor.  El inicio del viaje fue muy placentero,  resguardada entre las paredes de este santuario natural.  Aprendí a comer con la mano derecha (nunca con la izquierda,  esta se reserva en la cultura india para otros menesteres más privados) y saboreé la delicia del ragi,  un cereal que nunca antes había probado. El ashram de Sri Sri Ravi Shankar estaba lleno de niños,  mujeres y hombres de todas las edades,  todos con una sonrisa cordial en sus rostros.  Teníamos una clínica ayurvédica,  la primera que conocí y tuve la dicha de tomar un curso de pranayama radicalmente distinto de todos los que había experimentado antes. Esto porque yo era la única extranjera en medio de un grupo de indios,  me veían con asombro y más todavía cuando les conté que estaba divorciada y tenía cuatro hijos.  Movían la cabeza con gesto de desaprobación:  el divorcio es socialmente censurado en esta cultura.  Todavía existen los matrimonios arreglados y un matrimonio por amor es objeto de novelas y dramas bollywoodenses constantemente.  La novela The God of Small Things de Arundhati Roy fue una de esas que devoré en los viajes de tres días en tren,  durmiendo,  comiendo y viendo con asombro el paraje de este subcontinente tan lleno de contrastes.  El plan de permanecer un mes en esta lejana tierra se vio interrumpido por una llamada de emergencia desde Costa Rica:  uno de los muchachos se había enfermado y había que regresar.  Lloré de sentirme arrancada de un lugar que se sentía como el hogar,  a pesar de su desorden y multitudes,  ya había quedado enamorada.

Obstáculos

Todos los obstáculos del mundo se manifiestan antes de cumplir un sueño!  después de tantos intentos y éxito en atravesarlos,  los que vienen esta vez los observo con calma,  sin perder mi centro.  No todas las personas están listas para atravesar el mundo en nombre de la devoción y es algo muy personal...pero para aquellos que estamos listos,  no honrar este deseo es traicionar todo en lo que creemos.  Creo en ser 100% transparente conmigo misma,  en vivir mi pasión y no escuchar a los demás...a menos que tengan algo realmente importante que decir.  La mayoría de la gente ve esto como una locura,  una irresponsabilidad...sin embargo,  cada uno de nosotros es responsable de su camino espiritual,  nadie más.  Lo que encontremos en esta vida será lo que nos llevemos en el corazón.  El resto es temporal.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Preparándonos para el viaje

Planear un viaje a la India no es cosa fácil...aunque sea la novena vez que me toca visitar este increíble país.