miércoles, 31 de diciembre de 2014

Tu tiempo es limitado...no lo desperdicies.

“Your time is limited, so don’t waste it living someone else’s life. Don’t be trapped by dogma – which is living with the results of other people’s thinking. Don’t let the noise of other’s opinions drown out your own inner voice. And most important, have the courage to follow your heart and intuition. They somehow already know what you truly want to become.

Everything else is secondary.”
~ Steve Jobs










martes, 30 de diciembre de 2014

Paris y las intenciones

Llego a la ciudad de la Luz después de muchas horas de vuelo.  Las tres películas que vi fueron todas sobre el poder de los sueños:

En la primera,  una familia india pierde todo en un incendio,   incluida la madre. Deciden probar suerte en Francia y abrir un restaurante.  Uno de los hijos tiene un don para la cocina,  don que su madre le alimentó desde pequeño.  Contra todos los pronósticos y sobreponiéndose a la resistencia de su familia y suya propia,  llega a ser uno de los mejores chefs del país y a ganar tres de las famosas estrellas Michelin,  distinción rara y privilegiada en ese país, especialmente para un extranjero...

Un niño crece en Durham, un pueblo inglés alejado de todo y habitado por mineros.  Su situación familiar es precaria: también es huérfano de madre y su padre queda destrozado para poder siquiera notarlo.  A sus 11 años, ama bailar sobre todas las cosas.  "Cuando bailo,  desaparezco".  Sigue su corazón y entra al Royal Ballet de Londres para cumplir su sueño.  El Lago de los Cisnes vibra con el poder de su convicción.  El padre finalmente lo apoya por completo y vuelve a trabajar en las minas con el deseo vivo de ayudarlo.  El poder más puro del amor...

Un par de muchachos indios van a Estados Unidos a convertirse en pitchers de baseball sin saber nada de nada.  Dejan India movidos por la expectativa de su gente de salir del montón y el incentivo de alguien que cree en ellos.  Al inicio se sienten torpes y muy perdidos y piensan innumerables veces en claudicar y regresarse a casa...pero no se dan por vencidos.

Inspirada por esta maratón de movies y rodeada del francés que amo,  inicio mi último día del año sans peur.  Mientras saboreo un café,  puedo sentir como mis oídos recuerdan todos los años de estudio de este idioma musical,  cuando mi sueño era estudiar un día historia de arte en La Sorbona.  No sucedió ese sueño para mí todavía,   pero sí  hasta ahora muchos otros que lo superan.

El clima está frío incluso aquí dentro del aeropuerto.  En pocas horas abordaré mi último avión con destino a casa.  India me recibirá si Dios quiere al alba del primer día del año, encuentro providencial que "pinta" muy bien.

Y llega el momento de hacer mis tradicionales intenciones para el 2015.  Mientras rememoro los doce meses pasados,  las tormentas y calmas,  los dolores y bendiciones,  me doy cuenta de que por algún extraño milagro este año cierra bien.  Voy en camino al encuentro de hacer lo que amo.  De mis amigos y mi Guru.  Mi maestro se siente cerca.  Voy entrando ya en su campo de energía y comprendo que las distancias son tan relativas.

Añoro vivir los próximos 365 días con el aprendizaje de este año del Caballo que me revolcó.  Hasta hace pocos días comprendí que lo peor para un Caballo de Fuego es atravesar su propio año. Todo se mueve,  patea,  despotrica y aturde.  Pero ya terminó y me siento en un lugar sereno de perdón y conciliación con todo lo sucedido.

Así que aquí van, públicas para comprometerme aún más.

1.  Quiero pedir perdón a todos aquellos que herí y perdonar de corazón a todos aquellos que de alguna forma me hirieron con sus palabras y acciones.  Todos estamos conectados y sé por experiencia que cuando uno actúa en contra de otro se hiere primero que todo a uno mismo.  Somos la misma energía y suelto cualquier odio o rencor hacia otras almas sin mirar atrás.

2.  Suelto cualquier preocupación sobre el futuro.  El Universo me trae a mi plato lo que necesito en cada momento.  Guruji decía sabiamente que uno se vuelve un imán de cosas buenas cuando hace yoga y a la vez,  rechaza cualquier energía que no va.  Quiero confiar en que todo está sucediendo como estaba escrito y que mi destino está más allá de cualquier idea que yo pueda haber tenido en el pasado.

3.  Decido vivir este año de una manera muy simple y sobria.  Mi mes en India va a ser un entrenamiento sobre el poder de soltar comodidades que creo necesitar y vivir con lo esencial.  Sé que mi práctica me da todo lo que necesito,  mis piernas caminatas al amanecer y atardecer,  el alimento justo y las amistades correctas.  Es más de lo que podría haber soñado hace muchos años,  cuando creía que el hueco se tapaba con cosas y personas.

4.  Quiero dar más.  Dar mi tiempo, mi presencia,  mi energía a muchos seres hermosos que tengo el privilegio de tener cerca.  Hoy vi un post que decía:  "Quiero rodearme de gente que sea tan interesante que me haga olvidar mi teléfono."  Muy cierto.

5.  Esperar menos.  Voy a apreciar todo a mi alrededor, lo más pequeño y sutil.  Lo que antes consideraba insignificante porque no lo es.  El poder de una mirada, una caricia,  una gesto o una palabra.  La vida en mis seres queridos.  Mis manos.  Mis pies.  Voy a estar receptiva a que la gente me quiera a su manera y no como yo creo que tienen que quererme.  El amor es perfecto en todas sus manifestaciones.

Mientras escribo,  imagino a mis seres amados dormidos en Costa Rica.  No estoy cansada a pesar del jet lag.  Será esta energía del último día del año que me invita a agradecer de corazón el ayer que me enseñó tanto.  A aquellas personas que en su momento no comprendí y juzgué duramente.

Y recuerdo con mucho cariño el correo de una querida amiga,  alguien de quien no tuve noticias en mucho tiempo y que me escribió preocupada por mi salud hace unos días.  El día que recibí ese correo sentí que la corriente subterránea del amor nunca cesa.  Podemos desconectarnos temporalmente pero hay almas con las cuales siempre sentiremos una afinidad poderosa.  Esta amiga es un ejemplo de esto.

A todas aquellas almas hermosas que vienen a mi encuentro en este nuevo año,  desde ya las recibo con mi corazón abierto,  todavía un poco dolorido pero más permeable,  más sincero y humilde.  Lleno de la gracia de saber que todos somos uno y que cualquier separación es ficticia.  Sabiendo que es un privilegio y una responsabilidad muy grande vivir una vida consciente,  un poco más despierta cada día.




lunes, 29 de diciembre de 2014

Si tengo alas para volar

Termino mi última práctica antes de partir de nuevo a India.  Tercera Serie es un reto a todo nivel pero me deja con una alegría que se asemeja mucho a este sol de verano en mi tierra.

Me deja llena de energía.

Es un día muy lleno:  organizar la ida al otro lado del mundo logísticamente es un reto de detalles.  Pienso y repienso,  reviso mi listado de pendientes.

Adónde anoto el corazón roto?  Y los abrazos que no voy a dar?  Qué hago con el hueco en la panza?  Y los ojitos que llaman a su mamá?  Las manitas?  

No se pone más fácil en este camino.  Ya sé.

Hoy mientras practicaba con las palabras de mis maestros por dentro,  sus instrucciones en mis oídos,  sus consejos,  comprendí que hay una parte mía que quisiera que en algún momento me "aflojaran"  la intensidad.  Y en ese mismo instante,  en el preciso momento en que mi parte comodidosa y halgazana quería sentirse escuchada,  llega una postura que siempre taché de imposible para mí.

En la práctica que hago,  hay formas de "simular"  que uno hace.  Muy parecido a cuando he simulado en mi vida y he dicho sí en vez de no.   La postura parece que está ahí pero la entrada o la salida no.  Algo parece pero en realidad no es.  Y esta práctica desenmascara todo.

La actitud. Las transiciones.  La respiración.  El estado mental.  Los sentimientos.  La fe.

La postura me la explicó correctamente una de mis queridas maestras e inmediatamente me escuché  decirme "nunca vas a lograrlo".  Eso sucedió hace tres meses.  Sin embargo,  algo en mi inconsciente escuchó que existía una nueva forma de entrar,  de sentir esa postura que no es sino un estado de mi mente.  La pensé y soñé por tres meses:  varias veces me desperté estando en ella...Y hoy simplemente decidí probarlo.

Probar sin esperar nada a cambio.

Entré sin esfuerzo,  como si la postura misma me hubiera estado esperando.  Me recibió con una sonrisa casi burlona,  como diciéndome:

 "De nuevo dudaste,  Mariela...cuándo vas a aprender?

Cuando vas a aprender que  todo está bien como es?  Que tu destino es sólo tuyo?  Que hay algo más importante que tu mente y sus divagaciones?  Que la vida no tiene que ser perfecta para ser hermosa?

Hoy quiero creer,  a pesar de todo lo que me invita a no hacerlo- pensamientos que vienen y van y que no tienen nada que ver con mi realidad.  Quiero creer que todo es posible si uno lo intenta.  Que no importa cuánto nos disuadan de nuestro camino e intenten cortarnos las alas, ya sea con palabras o acciones: la fuerza de nuestro espíritu es indomable.

Aquellos que me aman están conmigo en las buenas y en las malas.  Para ustedes mis oídos y corazón.  Lo demás no existe, aunque en su momento quise agradar a mucha gente.  El camino espiritual es a menudo de una soledad lacerante y sólo uno sabe qué está encontrando y qué está arando y sembrando para el momento de la muerte.  Me voy en paz porque sé que soy un ser que no vive de convencionalismos ni nunca lo podrá hacer.

Tantas etiquetas que todos soportamos en esta vida por el qué dirán.  Tanto que nos distrae de nuestra verdadera conexión.  Sigo el impulso de mi corazón de ir a estar cerca de mi Maestro,  alguien que con su ejemplo y presencia me enseña a no claudicar.  Me voy en paz porque sé que mi alma tiene una misión más grande que los roles pequeñitos otorgados por otros.

Amo de una manera poco convencional:  otorgo alas.  Y pido lo mismo,  es muy simple.  Esos amores que nos condicionan la vida son agua pasada para mí.  Mis compañías son aquellas que puedan vibrar al unísono en un deseo ardiente de libertad para todos los seres vivientes.  Sé que todos los humanos padecemos el veneno de los apegos y sé que los míos propios me han causado muchos dolores de cabeza en el pasado.

He aprendido y mi querida práctica me enseña cada día el valor de seguir adelante.  Y a veces,  muy de vez en cuando, suceden eventos que me dan impulso e inspiración.

Como hoy.




miércoles, 24 de diciembre de 2014

Silencio

En esta época de celebración,  caos y compras reflexiono sobre las palabras del Papa de encontrar el silencio para sentir y recordar el verdadero sentido de estas fiestas.

Vienen a mí las enseñanzas serenas y ecuánimes de mis maestros.






Cierro este año en comunión con los que amo,  cerca de aquellos que me han demostrado con sus acciones amor incondicional,  lealtad y amistad y simplemente me alejo de todo el resto.  Indiferente a la injusticia.  Imperturbable ante el absurdo.  Dicen las enseñanzas que si aquello que tengo que decir no es amable y necesario- aunque sea verdadero-, es mejor guardar silencio y proseguir mi camino.

El Yoga me enseña que la indiferencia ante los necios es la mejor medicina.  Al igual que la amistad por los amigos y la compasión por los más necesitados.

Reflexiono sobre lo que quisiera decir de acuerdo a las enseñanzas:

Is it kind?
Is it true? 
Is it necessary?

La vida y sus devenires dan vuelta en mi mente mientras me preparo a cerrar el año  en familia y en mi corazón.  Mil pensamientos dan vueltas,  pero hacia afuera,  decido guardar silencio.

El Amor es contundente y cualquier cosa que no se le parezca cae por su propio peso.


viernes, 5 de diciembre de 2014

Violencia y Verdad: denuncia o silencio?

Ha sido sumamente interesante para mí observar  que mi última entrada en el blog tuvo más de quinientas cincuenta visitas,  el mayor número de lectores que cualquier otra entrada ha tenido desde hace dos años que escribo por acá.

Dado este hecho,  me gusta pensar que tal vez mis palabras encuentren empatía en otras personas que están sufriendo situaciones parecidas o que haya también,  como me consta por tantos mensajes de apoyo y solidaridad que he recibido-  tantas almas buenas que han creado una cadena de oración para apoyar a las personas y situaciones que describo.  También y por supuesto,  he recibido reclamos escandalosos de cómo me atrevo a denunciar semejantes hechos por este medio.  Todavía parte del tabú que el tema de violencia de género genera en nuestras sociedades machistas.

Mi lema desde que empecé a escribir es que escribo para mí misma,  no para nadie más.  Escribir me ayuda a decantar,  llorar, acomodar y comprender hechos en mi vida que de lo contrario se sienten demasiado intensos para digerirlos.  Si mis palabras han encontrado eco no es porque esa haya sido mi intención.  Además,  prefiero pensar que lo que escribo de alguna forma inspira a otros en vez de fomentar una curiosidad morbosa por una vida ordinaria y simple como la mía,  la de cualquier mortal.  Ya eso lo sabrá cada uno de mis lectores.

Hoy mi entrada es una entrada con pruebas y hechos.  No deseo agregar nada porque se explica sola.

Mi anhelo:  que más mujeres despertemos ante la realidad implacable y avivemos nuestras voces.

Mi deseo más sincero:  que mis palabras pongan las escobillas sobre la realidad de ciertas relaciones humanas que en vez de sacarle a uno lo mejor más bien nos restan y menoscaban.  Si en esta vida he aprendido algo a través de mis propias relaciones es que en la vida NADIE ES INDISPENSABLE,  menos aquellos que se empeñan en hacernos el camino más doloroso.

Así pues,  los invito a leer detenidamente una realidad cruda pero cierta para muchos seres en este mundo.  Que nuestra solidaridad y plegarias rompan el tabú de hablar de temas familiares ya que sin este tipo de denuncia más víctimas inocentes perecerán en muchos sentidos bajo su peso inmoral.

El subrayado es mío.


¿Qué es la violencia de género?

Se trata de una violencia que afecta a las mujeres por el mero hecho de serlo. Constituye un atentado contra la integridad, la dignidad y la libertad de las mujeres, independentemente del ámbito en el que se produzca.
Se entiende por violencia de género cualquier acto violento o agresión, basados en una situación de desigualdad en el marco de un sistema de relaciones de dominación de los hombres sobre las mujeres que tenga o pueda tener como consecuencia un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas de tales actos y la coacción o privación arbitraria de la libertad, tanto si ocurren en el ámbito público como en la vida familiar o personal.
El concepto "violencia de género" da nombre a un problema, que incluso hace poco, formaba parte de la vida personal de las personas; era considerado un asunto de familia que no debía trascender de puertas para fuera y, por lo tanto, en el que no se debía intervenir. Entender la violencia como un asunto personal refuerza a las mujeres a una situación de subordinación respeto del hombre e implica asumir las relaciones de poder historicamente desiguales entre ambos y a través de las cuales se legitima al hombre a mantener su status-quo de la dominación incluso a través de la violencia. Esta percepción contribuye a que las mujeres no denuncien su situación por miedo, vergüenza o culpabilidad.
La discriminación de las mujeres y la violencia de género (como la manifestación más brutal de las desigualdades entre hombres y mujeres) es un problema que traspasa fronteras y que está presente en la mayor parte de los países del mundo con la particularidad de que las vivencias del maltrato son enormemente parecidas en todos los lugares y culturas.
Debe recordarse que la violencia es una estrategia de relación aprendida, no es innata. Si esto fuera así, todas las personas serían violentas o todas las personas ejercerían la violencia de la misma manera y en el mismo grado; sin embargo, no siempre la empleamos en nuestras relaciones: hablamos, negociamos, pactamos, tratamos de comprender el punto de vista de la otra persona y finalmente llegamos a un acuerdo, aunque no obtengamos el que en principio queríamos.
Los maltratadores son selectivos en el ejercicio de la violencia, lo que demuestra que son capaces de controlarse en cualquier otra situación.

Si te sientes identificada con alguna de las siguientes manifestaciones, estás siendo víctima de maltrato

Sean cuáles sean las formas en que se manifiesta el maltrato, siempre busca un mismo objetivo: erosionar la autoestima de la mujer con fin de que el agresor aumente su grado de poder y control sobre ella.
Hay muchas formas de violencia contra las mujeres, aquí acercamos algunas indicaciones para poder identificarlas.

Violencia física

Incluye cualquier acto de fuerza contra el cuerpo de la mujer, con resultado o riesgo de producir lesión física o daño: golpes, quemaduras, pellizcos, tirones de pelo, picadas, empujones, lanzamiento de objetos, uso de armas, intentos de estrangulamiento, intentos de asesinato, intentos de provocar abortos...
El maltrato físico es el más evidente y el más fácil de demostrar; aun así, no es preciso que se requiera atención médica o que tenga efectos visibles en el cuerpo. Es muy probable que empiece con un simple golpe o bofetada.

Violencia psicológica

Incluye toda conducta, verbal o no verbal, que produzca en la mujer desvalorización o sufrimiento: insultos (expresiones como: estás loca, eres una histérica, ignorante, atrasada, fea); menosprecios (expresiones como: no sirves para nada, no eres capaz de hacer nada bien, mala madre, si no fuera por mí donde irías?..); intimidaciones / amenazas (expresiones como: te voy a matar, vete/vete de la casa, te voy a quitar los/las niños/niñas, te voy a hundir..); abuso de autoridad ( como por ejemplo: registra tus cosas, revisa tu correo, preguntas cosas como “con quién estuviste hoy?”, llegaste 10 minutos tarde…); falta de respeto (no respeta tus necesidades, sentimientos, opiniones, deseos y manipula lo que dices, destruye objetos de especial valor para ti, ignora tu presencia, te desautoriza delante de los niños/niñas..); exige obediencia (no quiere que la mujer trabaje fuera de la casa, no quiere que estudie, quiere que se vista cómo él quiere, le controla el tiempo, le pregunta "a que hora llegas?", le dice “quita esa ropa y te viste cómo Dios manda”…); utilización de las hijas e hijos (amenaza con quitarle las/los menores, los amenaza y los maltrata, le obliga a que se desnude, culpabiliza constantemente a la madre); castigar con el silencio e incomunicación (el silencio reiterado puede llegar a herir tanto como las palabras); culpabilizar a la mujer de todo lo que ocurre en la casa de modo que al final ella piensa que es la culpable de todas las situaciones de tensión; mostrar celos (acusar constantemente de ser infiel y coquetear con otros hombres, impedir relaciones con amigos/as y familiares, aislar la mujer de todo su entorno...).
El maltrato psíquico es el más difícil de detectar, dado que sus manifestaciones pueden adquirir gran sutileza; no obstante, su persistencia en el tiempo deteriora gravemente la estabilidad emocional, destruyendo la autoestima y la personalidad de la mujer.

Violencia sexual y abusos sexuales

Incluyen cualquier acto de naturaleza sexual forzada por el agresor o no consentida por la mujer, y que abarcan la imposición, mediante la fuerza o con intimidación, de relaciones sexuales no consentidas, y el abuso sexual, con independencia de que el agresor guarde o no relación conjugal, de pareja, afectiva o de parentesco con la víctima.

Violencia económica

Incluye la privación intencionada, y no justificada legalmente, de recursos para el bienestar físico o psicológico de la mujer y de sus hijas e hijos o la discriminación en la disposición de los recursos compartidos en el ámbito de la convivencia de pareja.
El maltratador considera que la mujer es incompetente y que no administra bien o gasta el dinero en cosas innecesarias, por lo que no puede tomar decisiones sobre el destino del gasto.

Diferentes conceptos

Cualquier tipo de violencia se fundamenta en una relación de poder dónde alguien trata de dominar a la otra persona por la fuerza, contra su voluntad; trata de obligarla a que haga lo que no desea, a que se ruegue y reconozca su inferioridad y dependencia con respecto a quien ejerce la violencia. En todos los casos de violencia las víctimas pasan por un gran sufrimiento y todas ellas requieren cuidado y atención, y todas las personas agresoras son dignas de su correspondiente sanción penal; no obstante, cada tipo de violencia tiene sus peculiaridades. Pretender que toda violencia es igual impide que la violencia de género sea comprendida adecuadamente y pueda ser combatida eficazmente.
Como repercute el maltrato en la salud de la mujer que la sufre
Cuando frente a los repetitivos episodios de violencia, y considerando que la situación no va a cambiar, la mujer adopta una actitud pasiva por miedo y para evitar que se produzca una nueva agresión, incluso mayor, hacia ella o hacia sus seres queridos, estamos ante el "síndrome de la mujer maltratada".
La experiencia de maltrato provoca un alto nivel de ansiedad, alteraciones psicosomáticas; sentimientos depresivos, disfunciones sexuales, conductas aditivas, dificultades en sus relaciones personales.
Enrique Echeburúa y Paz del Corral equiparan los efectos que una mujer maltratada puede sufrir al "trastorno de estrés postraumático", cuyos síntomas y características, sin duda, aparecen en algunas de estas mujeres:

Síntomas de reexperimentación de la situación vivida

Evitación persistente de síntomas asociados con el trauma y limitación afectiva.

Síntomas persistentes del aumento de la activación fisiológica: dificultades para conciliar el sueño, irritabilidad,dificultades para concentrarse, etc.
Angustia por percepción de amenaza real para la propia vida, pánico ante la anticipación de la presencia del maltratador, imágenes y recuerdos indesexadas así como pesadillas, hiperactivación fisiológica sensación de estar controlada y vigilada constantemente, miedo a dejar de ser objeto de amor, miedo a equivocarse, a sufrir y hacer sufrir, etc…
Depresión por percepción de culpabilidad, por evocar esa situación de maltrato, ante el daño que pueda generar su estado anímico al bienestar de los hijos/hijas. Autocastigo, tristeza, dolor, pena, rabia, desesperanza, fatiga, baja autoestima, baja autoimagen, desmotivación, inseguridad, vergüenza, sentimiento de inferioridad y miedo al castigo que puede proporcionar la sociedad.

Como prevenir la violencia de género

Educar a los niños y niñas, desde las edades más tempranas, en una cultura centrada en la resolución pacífica de conflictos, fomentar la empatía y desarrollar una autoestima equilibrada, son principios que favorecen la desaparición de los perjuicios de género que se dan ya desde la escuela.
Eliminar al máximo los estereotipos transmitidos por la cultura patriarcal; por lo tanto, enseñar a ‘ser persona’ en lugar de enseñar a "ser hombre" o a "ser mujer" y así desterrar mitos como que la agresividad es un rasgo masculino, o por el contrario, la sumisión, el silencio, la obediencia… son rasgos femeninos, son objetivos de la coeducación.

Por que a tantas mujeres le resulta difícil salir de una situación de violencia de género

El maltrato es un proceso cíclico que se inicia poco a poco, como un goteo de pequeños episodios que parecen insignificantes pero que no lo son.
El ciclo comienza con una primera fase de Acumulación de la tensión (agresiones verbales y psíquicas) en la que la víctima va percibiendo como el agresor va volviéndose más susceptible, respondiendo con más agresividad y encontrando motivos de conflicto en cada situación.
Una segunda fase supone el Estallido de la tensión, en la que la violencia se vuelve más virulenta, dando cabida a la agresión física.
En la tercera fase, denominada Luna de Miel o Arrepentimento, el agresor pide disculpas a la víctima, y trata de mostrar su arrepentimento. Esta fase se va reduciendo con el tiempo, siendo cada vez más breve hasta desaparecer.
Este ciclo, en el que al castigo (agresión) le sigue el episodio de arrepentimento ("no volverá a ocurrir", "todo cambiará"...) alimenta la ilusión del cambio. Esto puede ayudar a explicar la continuidad de la relación por parte de la mujer en los primeros momentos de la misma. Al mismo tiempo que el agresor muestra su arrepentimento, puede ocurrir que simultaneamente excuse su conducta culpabilizando a la víctima (si tu no hubieras hecho ... yo no lo haría ) de modo que la mujer acaba dudando de cualquier cosa que hace o piensa; en definitiva, acaba dudando de ella misma.

Recuerda que...

Estás siendo víctima de maltrato, tú no eres responsable.
El uso de la violencia nunca está justificado.
Estas agresiones se repetirán y se agravarán con el tiempo.
No estás sola. Puedes contar con la ayuda de especialistas.

No es verdad que...

  • A las mujeres le gusta el abuso sino se marcharían.
  • El maltrato a las mujeres es algo raro y aislado.
  • Sucede en familias de bajos ingresos y etnias.
  • No hay manera de romper con las relaciones abusivas.
  • La violencia dentro de la casa es un asunto de la familia que no debe de salir del entorno.
  • Cuando una mujer dice ‘no’ quiere decir ‘sí’.
  • Los hombres son de naturaleza violenta.
Es habitual que hasta que la mujer tome la decisión definitiva de salir de una relación violenta, pase por un período de reflexión e incluso manifieste varios intentos. Durante este proceso quizás ya solicite ayuda terapéutica, o no.
A partir de su decisión de romper con la situación de violencia, el apoyo psicológico se centrará en varios aspectos, partiendo siempre de una valoración previa de las necesidades y demandas particulares de cada mujer. Determinadas cuáles son las secuelas concretas producto de la situación vivida, se evaluará su dimensión y se graduará para establecer una orden para el tratamiento.

Algunas de las intervenciones más habituales y básicas para su recuperación son:

  • Información sobre la violencia de género, causas, origen, mitos, etc.
  • Reducción de la activación y de la ansiedad en las formas en que se manifieste (insomnio, agorafobia, crisis de pánico, etc).
  • Fomento de la autonomía, tanto a nivel psicológico, a través de un cambio de ideas distorsionadas sobre ella misma y el mundo, como a nivel social, económico, etc, orientándola en la búsqueda de empleo, recuperando apoyos sociales y familiares...

Consejos ante una situación de maltrato

Recuerda que ninguna mujer debe permanecer en una relación en la que no se sienta respetada como persona ni se le reconozca como igual.
Puedes buscar ayuda en los Centros de Información a las Mujeres y asociaciones especializadas que te informarán y apoyarán en las actuaciones que debes llevar a cabo.
Si aún no tomaste la decisión de salir de la situación de violencia o si ya lo decidiste pero aún convives con el agresor, conviene que sigas algunos consejos para reducir el peligro de posibles agresiones y para actuar en caso de que se produzca un nuevo episodio violento.

Plan de seguridad

Cuando se produzca o creas que se pode producir una nueva agresión:
  • Evita estar en lugares en los que el agresor pueda acceder a objetos peligrosos, como la cocina.
  • Permanece en una habitación fuera del alcance del agresor y próxima a la puerta de la calle con el fin de facilitarte la salida del domicilio.
  • Refúgiate con tus hijas e hijos en la casa de un vecino/a.
  • Cierra todas las entradas si el agresor salió del lugar.
  • Inventa un lenguaje de signos o señales que te permita comunicarles a tus hijos/las el momento en el que deben salir del domicilio familiar y acudir a la casa de un vecino o vecina donde puedan refugiarse y pedir ayuda.
  • Pon en conocimiento de algún vecino/a de tu confianza tu situación y pídele que llame a la policía en el momento en que oiga cualquier suceso violento en el domicilio familiar.
  • Piensa en el domicilio de alguna persona amiga o familiar donde refugiarte hasta que no exista riesgo y puedas regresar a tu domicilio. Si no cuentas con ninguna persona que pueda ayudarte, localiza con anterioridade la dirección y el teléfono de los servicios de atención a mujeres víctimas de violencia de género donde podrás pedir ayuda y un alojamiento de urgencia. Teléfono de información a las mujeres: 900-400-273.

lunes, 1 de diciembre de 2014

Decapitate Fear.

It´s a very weird sensation to be in the hospital and not having a baby.

The familiar doctors,  nurses,  clothes and smell bring me back to the joyous times when i have come here to greet my newborns.

Not this time.

This time i am here to face my fears eye to eye.  My right kidney has been screaming since last thursday,  so bad i thought the pain worse than my labors.  Been away from my home country was also a very interesting lesson since i found many angels along the way to take care of me and my beloved ones.

I went to Mexico following my heart.  I went there because i could hear a soft whisper of beautiful people drowning in a sea of darkness and violence.  I went there because my beloved daughter decided to make this country her hometown.  I went there looking for answers.

And the answers came in mysterious ways.

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El viento frío soplaba y ya no sabía cómo abrigarme más.  Mis ropas costarricenses se mostraban débiles y enclenques ante la violenta temperatura de menos dos grados.  César, el chofer,  nos esperaba en su carruaje blanco.  Nos tomó alrededor de tres horas recorrer montañas y valles para encontrarla.

Sus hermosos ojos verdes denotaban miedo.  Un miedo visceral a dejarse ver, como una fiera asustada que ha estado encerrada en la oscuridad demasiado tiempo.  Sus bellas facciones reflejaban el dolor acumulado de muchos meses de carencia,  la impotencia de saberse en el lugar equivocado pero todavía creyendo que hay esperanza.

Sé por experiencia personal lo que se siente.  Un día  te aman,  te veneran, te arrullan y prometen el cielo y la tierra.  Al día siguiente,  no se sabe:  puede ser una explosión de rabia porque quebraste una taza o manchaste un mantel.  O tal vez, porque hiciste más preguntas de las debidas.  Vivir con miedo es matar el alma.  No hay espacio para ser quién uno es.  La ansiedad de agradar a estos machos sin fondo es dolorosa.  Puede uno hacer lo mejor que puede y aún así siempre encuentran falta.  

Deseaba verla con todo mi ser.  Sus correos cortos y secos contenían claves que sólo yo podría descifrar.  Habiendo crecido juntas en medio de caos familiares y filiales,  la conexión psíquica me aseguró que tenía que ir a buscarla.  No tenía más opción.  Tuve miedo, mucho miedo.  Sobretodo a encontrarme algo que no me gustara.  Miedo a aceptar una realidad que estuviera fuera de la mía- y de la suya por cierto.

Y así es exactamente como sucedió.

Mientras recorríamos el largo trayecto,  meditaba sobre este ser de luz,  muestra perenne de fuerza y resiliencia a través de su vida.  Fuerza que en este momento estaba amordazada en nombre del amor.  Será que yo misma tuve que vivirlo a su tierna edad para reconocerlo?  No sé si estos acuerdos de alma nos obligan a remover el pasado,  pero sí sé que lo que me llevó a ella es una fuerza que nunca había sentido antes.

Entre callejuelas repletas de pequeños negocios,  calles bordeadas de casas marginales y un clima de angustia y dolor de saber a un pedazo de mi alma habitando en estas condiciones tan insalubres,  me percaté que sentía un  dolor extraño en la espalda.  Un dolor sordo,  un dolor profundo en las entrañas de mi ser.  Recordé aquel tercer parto donde mis riñones colapsaron ante la perspectiva de criar a mis hijos yo sola,  mis primeros tres príncipes y princesa. Mis tesoros.  Fue tal el dolor de esta infección post-parto que dolía más que las contracciones del nacimiento mismo.  Mi cuerpo recordó ese dolor.

Sin embargo,  había que actuar rápido.   Nos vimos para hablar y pude leer más allá de las palabras que tenía que sacarla de ese lugar a como fuera.  Que sino lo hacía  no podría vivir en paz el resto de mi vida. En su mirada felina pude ver las huellas de la violencia psicológica y la inanición espiritual,   Además del frío que ya estaba calando en su alma y sus huesos.   Desamor disfrazado le llamaría yo.   Situaciones al revés todas.  Imposibilidad humana y femenina de revertir los acontecimientos sola.

Le tendí mi mano sabiendo que del otro lado no la rendirían tan fácilmente.  La lucha fue a muerte.  El poder sobre mi amada hija se hizo sentir horas después de la partida.  Mensajes que no paraban al tiempo que mi propio dolor de espalda comenzaba a escalar en intensidad.    De un dolor sordo se volvió un calambre eléctrico que bajaba por mi pierna.  No dormí nada esa noche.  Le decía a mis amigos:  sé que se va a escapar.  

Sin embargo,  al dia siguiente seguía todavía ahí y eso me llenó de alegría.   Sus pocas pertenencias yacían acomodadas en filas perfectas a lo largo de la pared:  una foto de su hermanito,  su pasaporte,  las tarjetas de crédito,  velas,  foto de niña, libros,  blusas,  ropa interior,  joyas.  Cada elemento en su lugar,  cada objeto un altar.  Un altar de recuerdos y emociones que gritaban:  Sálvenme.  Alguien por favor,  esto no puede continuar.

Al verla esa mañana tuve la esperanza que la fuerza al otro lado me la hubiera cedido.  Partimos de paseo esa tarde hacia un lugar hermoso en las montañas.  Estaba callada y meditabunda.  No quería fotos.  La mirada perdida entre su celular y el cielo del atardecer.  La lejanía se volvía precipicio y se hacía cada vez más hondo.   No hallé  forma de alcanzarla.  Esa noche fuimos a la estación de bus a comprar los tiquetes de regreso y luego comprendí que ahí había comprado el suyo propio de regreso a su Barbazul.

A la mañana siguiente la invité a desayunar conmigo.

"Me acosté muy tarde,  no tengo hambre- me dijo."

"Regreso por vos a mediodía para almorzar."  Regresé en punto,  anticipando su partida.  Encontré una habitación vacía y una carta de despedida.   Lo había logrado:  la fuerza al otro lado había conseguido aplastar mi intento.  En nombre de un amor extraño que se expresa de formas ambivalentes en mi mundo,  tenía de vuelta su presa.

Y fue entonces que mi riñón explotó.

Esa noche grité por seis horas llorando de angustia y de miedo.

Miedo de que lo más bello que he conocido en mi vida pueda terminar ahogada en un mar de basura en nombre del arte proletario...

una voz ahogada,  llena de talento,  mártir de un amor que abusa de su mente y de su cuerpo.

un llanto solitario a varios grados bajo cero con poco abrigo y nada de calefacción.

hambres aplacadas por cigarros que se encienden en fila para tapar la carencia.

mi mundo un chiste burgués de lo que significa la vida...según condena Barbazul. 

Me regresé llorando todo el camino,  apoyada por la presencia amorosa e incondicional de mis amigos,  sintiendo que había perdido a mi unicornio,  mi tesoro,  mi vida propia.  Cómo proseguir el camino sabiendo que lo que uno más ama se encuentra perdido,  sin brújula,  a la deriva en un barrio marginal en un país pleno de violencia donde hasta su integridad física está en riesgo?

Desde esa noche dejé de dormir y hasta el momento no he podido conciliar el sueño: cómo dormir si mi propia sangre habita una casa de cemento en construcción a medias y come de sus sueños-pesadillas sin fondo?

el dolor empezó a empeorar con las horas.
el regreso a mi país todavía a tres días.

Una legión de ángeles mexicanos nos cuidaron y protegieron a través de todo este relato.

Y ya en Costa Rica,  directo del aeropuerto al hospital,  comprendo que mi riñón me está diciendo tantas cosas que hasta ahora estoy comprendiendo.

me dice que fluya,  recicle y muera para renacer a una vida sin ella que no concibo en este momento.

me dice que encuentre seguridad y fe en mi espíritu,  ese que está por encima del amor humano y materno y continúe.

me dice que cristalice este fracaso, dolor, miedo y decepción y los transfigure de alguna forma que todavía no he descifrado...

y vuelvo a sentir ese frío mexicano,  ese que en este preciso momento enfría a ese pedazo de mi corazón en esa tierra lejana.   Un ciclo se cierra y el miedo me desequilibra por completo.  El miedo más profundo y espantoso que he sentido en este vida y que no es el miedo a mi propia aniquilación sino a la degradación y muerte de lo que más amo.

Hace mucho me hice un tatuaje del elemento agua en mi hueso sacro.  Hasta ahora entiendo su significado.  Mis riñones están intentando filtrar esta marejada de emociones con mucho costo y quiero pensar que todas las vibraciones negativas que puedan rodear a mi adorada las estoy filtrando por ella también y eliminándolas.   Todas las penas,  tristezas,  desazones y decepciones.  Entiendo este proceso de filtrado como la capacidad de discernir,  de filtrar en mi sangre los comportamientos del pasado que no concuerden con el presente.  Los míos y también los suyos porque somos hermanas de sangre y de espíritu.

Así que aquí estoy, en mi cama de hospital,  filtrando, cerrando ciclos y soltando.  Porque donde no existe el amor, existe sólo el miedo decía mi querido Osho.  Y en este caso,  el amor por este ser es el más grande que he conocido en mi vida.

Me libero en nombre propio y de aquellos que amo de las memorias difíciles del pasado.

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Quiero agradecer de corazón a todos aquellos ángeles que hicieron de nuestro viaje a México una experiencia tan profunda y significativa:

Gracias Morelia,  Katia,  Moncho,  Zin,  César,  Papi.  Querida mami de Zin, gracias!
Gracias a las niñas que con su presencia me recordaron la inocencia y candidez de la adolescencia y su pureza inmaculada. 
Gracias Alejandro por sacarme la fuerza.

y sobre todo,  gracias querida Adriana.
musa
complice
amiga
alma gemela

martes, 11 de noviembre de 2014

Lo extraordinario

Llego al blog después de un día extraordinario.

Leí una vez  que los extraordinario sucede continuamente:  sólo que a veces estoy tan metida en mi cabeza que se me pasa.   Hoy por Gracia Divina pude contemplarla y no pude evitar maravillarme.  Desde que me desperté y encontré un pequeño bodoquito de tres años respirando fuerte junto a mí empezó el éxtasis:  eran las cinco de la mañana y apenas amanecía.  Los pajaritos despertaban y podía escuchar respirar a mi bebé.  Admiré sus cachetitos gorditos,  sus manitas perfectas.  Sus largas pestañas que resguardaban su sueño profundo.  Sentí que el corazón me iba a explotar de amor.

Luego el primer round:  despertar tres enanos,  bañarlos,  vestirlos,  alimentarlos.  Y hoy estuvieron relativamente tranquilos.  Ningún pleito mayor,  ningún incidente fuera de tono.  Montados en el carro empezaron a preguntarme sobre sus nacimientos.  Gael insistía que todo estaba muy tranquilo entre él y Theo hasta que nació Matías.  Matías,  capturado por la "MOOON"  que acababa de divisar en el cielo azul no le ponía mucha atención.  Estaba embelesado de ver la luna a plena luz del día.

Yo también.

Diciembre en Costa Rica es mi época preferida.  Los días son espectaculares:  soleados y con viento a la vez.  La brisa fresca limpia el cielo y las montañas azules que rodean mi querido Valle Central brillan con sus arboledas turquesa.  Admirar este paisaje me llena el alma.

Y de ahí sólo un milagro tras otro.

La vida está hecha de pequeños momentos y siento que al final,  eso es lo que queda en nuestra memoria.  Hoy fue un día de piscina y tengo grabada en mi mente la risa de mis niños corriendo y saltando en el agua.  La simpleza de compartir unas risas,  un poco de comida y buena compañía.

Qué más necesitamos?

La tarde cerró con una amiga del alma y acordamos que ambas estamos viviendo una de las épocas más sublimes de nuestra vida.  A pesar incluso de la incertidumbre y la transición.  Estar en paz no tiene parangón.  Vivir desde el corazón es difícil pero cómo alivia tomar acción desde nuestra intuición más profunda.  Cómo sufrimos cuando forzamos algo,  cuando esperamos demasiado o nos quejamos por lo  es,  lo que viene o lo que se va.

Diciembre casi llega y también la ilusión de los pequeñitos por la Navidad,  la llegada de mis amados hijos mayores y la conexión entre todos los seres que amo.  Se me ocurrió la idea bomba de hacer un almuerzo familiar con todos mis hijos y sus respectivos papás.  Todos juntos celebrando la vida,  los hermanos,  los papás,  los abuelos.  La familia,  la conexión.  El amor en el caos.  La perfección del ahora.

Y para rematar el infarto amoroso,  cerré el día con unos dedos gorditos sobre un teclado pidiéndome más:  "DO,  RE, MI..."  Gael me pide la clase de piano con unos ojitos llenos de magia.  Cantamos y solfeamos y observo su atención mientras aprende otro arte que amo.  La música llena la casa de nuevo.  Las notas repican en mis oídos después de muchos años.

Y me digo:  hoy,  aquí y ahora,  presente y abierta a este día,  soy total y absolutamente feliz.


sábado, 8 de noviembre de 2014

Las mujeres occidentales liberaremos al mundo

Regreso de un encuentro con una querida maestra y sus palabras resuenan en mi corazón y mis oídos.

El tema a tratar no fue fácil de digerir:  sexualidad y espiritualidad en estos tiempos providenciales de cambio.

Nos explica que estamos viviendo tiempos realmente privilegiados a nivel de despertar de las almas,  pero no tan fáciles en relación a nuestros cuerpos y psiquis.  Existe en todos nosotros una dualidad que tergiversa el orden natural de las energías femeninas y masculinas y que está causando estragos en las relaciones humanas. El fundamentalismo feminista ha enfatizado la definición masculina de poder económico, intelectual y político.  Los que hemos crecido en estos tiempos de cambio nos hemos necesariamente identificado con patrones ancestrales de abuso, poder y sumisión.  La víctima ha dejado de ser atractiva como rol para nosotras las mujeres y nos hemos vuelto expertas en avanzar e independizarnos sin tomar en cuenta el efecto que esto ha tenido y tiene en la población masculina y el planeta.

Cuán difícil puede ser para un hombre relacionarse con una mujer independiente,  empoderada e inteligente que apenas lo necesita?  No puedo ni imaginarlo.  El hombre en sus rol de protector y cuidador de pronto se ve rechazado por la autosuficiencia  e indiferencia de una hembra que hace todo mejor que él.  Y de verdad nos creemos mejores.  Esto impide que exista la polaridad necesaria en una relación para que la atracción subsista.  Los roles se han invertido y nosotras tampoco estamos contentas.  Ellos menos.  De hecho,  nadie.

La definición clásica de la energía masculina es aquella que provee, protege,  apoya y sostiene.  Trae el dinero,  la comida,  cuida a su familia.  Por su parte,  la madre es,  alimenta,  da a luz,  crea.    La dualidad la cargamos celularmente en nuestros cuerpos y liberarnos de estos patrones ancestrales requiere una consciencia perspicaz.   Ya las relaciones tradicionales están cayendo en picada:  ahora sabemos que la mayoría de las mujeres tenemos varios compañeros durante nuestras vidas y aquellas que permanecen casadas con el mismo por toda la vida son excepción.  Hay compañeros para procrear y hay compañeros para ser más quién somos.  Los roles están cambiando y encontramos mujeres cabeza de familia,  profesionales capaces y muchos hombres más femeninos,  delicados y dependientes.    Es un reto para ambos géneros sobreponerse a esta evolución desbalanceada y encontrar el equilibrio de la energía que implica ir más allá de la dualidad hacia la Unión.  Más fácil de leer que de hacer.

La pura verdad es que muchos andamos perdidos buscando a una media naranja que ya no corresponde con nuestra idea de pareja ideal.  Las mujeres queremos hombres independientes,  capaces y creativos y terminamos con parejas débiles,  inseguros y temerosos.  Los hombres anhelan mujeres sumisas,  dóciles y dulces y terminan con mujeres fuertes,  empoderadas e independientes que describen como la típica "bitch".    No nos estamos dando nada.  Al contrario, estamos promoviendo una lucha de poder insensata que nos impide abrir el corazón y encontrar intimidad.

En las sociedades machistas las mujeres crecemos con el predicamento de que no podemos solas,  que el hombre lo hace a uno valer.  Valorizamos lo masculino y negamos nuestro lado vulnerable,  abierto y sensible.  No sin razón en sociedades donde el 75% de las mujeres sufriremos algún tipo de abuso sexual,  emocional o físico y donde ser vulnerable es peligroso.   Ante esta realidad contundente  las mujeres hemos decidido no dejarnos más.  Hemos descolocado a los hombres.  Y la danza está en un impasse que nos pide a todos conectarnos e ir profundo hacia el encuentro.

Será por eso que el Dalai Lama dijo que la mujer occidental cambiará el mundo.  Ojalá también los hombres tengan encuentros como el que tuve hoy con estas hermosas mujeres donde hablamos abiertamente de toda esta temática.  Es confuso para las nuevas generaciones relacionarse y no me sorprende.  Nadie quiere replicar roles paternos y maternos de fracaso.  Pero el peligro está en irse al otro extremo y entrar en un nihilismo del amor-  no en vano los índices de infertilidad hay subido impresionantemente. El cuerpo sigue la mente y la mente dice NO AMES: es una pérdida de tiempo.

En las sociedades machistas como la nuestra  los niños pequeños aprenden de mamá a negar ese macho alfa que causa daño con sus incoherencias e infidelidades.  Los niños se convierten en hombres que han jurado no convertirse en papá,  en ese Neandertal o Cromagnon de quien no admiran nada.  Crecen en su lado femenino y su afán por complacer a Mami.  Hombres desempoderados que gravitan alrededor de una madre castradora que no les permite crecer.  Nunca.

La dependencia de la mujer los coloca en relaciones donde viven esa misma dependencia.  Y lo que sucede es que cultivan un odio y resentimiento irracionales hacia esa madre-esposa-novia que les da pero que también los controla y manipula.  La contradicción es obvia:  veamos a ver quién manda aquí.

Quisiera pensar,  después de un día de divagaciones e hipótesis acerca de lo Femenino y lo Masculino,  quiera pensar que hay una salida a este laberinto de sinsentidos de los egos.  Ha sido tal el bombardeo energético de tales patrones en nuestros cuerpos que nuestra sexualidad nos está matando:  los hombres que antes morían de infartos por un corazón cerrado hoy mueren de cáncer de próstata.  Las mujeres de cáncer de seno y útero.  Nuestros cuerpos lloran implorando un balance y reacomodo hacia la Unidad que es nuestra única realidad.

Y somos nosotras las llamadas a cambiar.  De hecho,  el que primero de los géneros que entienda esta problemática.

La forma es volvernos precisamente eso que tememos más que nada:  vulnerables,  sensibles y abiertas.  Como mujeres del siglo 21, hemos creado toda una rutina para no sentir,  no descansar y estar siempre funcionando.  Somos expertas en multitasking y nadie tiene que ayudarnos en nada.  Nos ufanamos de ser madres,  CEO´s.  business women,  heroínas,  llenas de super poderes y sin necesidad de nada ni nadie.  Abusamos del cuerpo hasta que nos pasa la factura.  Nos olvidamos de nuestro centro y nos sometemos a relaciones que no nos llenan.  Nos traicionamos una y otra vez pensando que esa es la forma correcta de no repetir a nuestras madres y abuelas.  Y olvidamos que lo Femenino es única y exclusivamente ser y estar.

Quisiera que alguien me enseñara como hacer eso.  Ya mis maestras me modelan un ser energéticamente balanceado y sereno.   Siento por una parte que el mero deseo de querer aprender ya es un paso hacia un despertar.  El despertar de un alma a un cuerpo en que se sienta cómoda,  anclada y abierta a la Vida.   Sin necesidad de luchar para compensar nada.   Moviéndome sólo cuando realmente sienta que es correcto.  Sin verguenza y sin miedo.  Vulnerable y lista para intimar.

Sueño con algo que todavía no he vivido pero que mi alma anhela profundamente.  Y el sólo hecho de contemplarlo me hace creer que tal vez,  sea por providencia divina, por el amor de mis maestros y maestras o simplemente por una cuestión de karma,  sea posible para mí en esta vida disfrutar de un vínculo,  de un encuentro,  de una intimidad profunda y sostenida con otra alma encarnada en un cuerpo de hombre que no tema abrirse al poder de lo Femenino.

Lo Femenino que ya está,  de hecho,  liberando este mundo.


miércoles, 5 de noviembre de 2014

Yoga es habilidad en acción

Mientras saboreo una vez más las páginas sagradas de mi Gita,  entiendo el destierro de los buenos a manos de los malos por doce años.

Doce años es el número mágico en Yoga.  Doce años nos toma empezar a comprender esta ciencia y arte y sus efectos en nuestra vida.  Doce años me ha tomado a mí poder empezar a usar la espada del discernimiento.  Descubrir que tengo la habilidad de elevar mi vida a dimensiones de amor y unidad y también, de morder el polvo.

Hoy escribo para alguien que amo profundamente y que no está tomando las mejores decisiones en su vida.  Ser sensible, tierno y profundo,  lleno de talento,  insiste en colocarse en situaciones que le causan sufrimiento y temor.  Pero lo hermoso de este camino de la vida es que siempre que nos equivocamos podemos retractarnos,  enderezar el rumbo y seguir adelante.  De las experiencias malas también aprendemos:  creo que de hecho,  es de ellas que aprendemos.  Cuando todo está fácil, cómodo y fluye sin contratiempos tendemos a dormirnos en los laureles.  Cuando el corazón sangra por un amor perdido, por una enfermedad apremiante,  por la ausencia de los seres amados,  ahí es que no tenemos más opción que voltear nuestra mirada a nuestros guías.

Agarrarnos de Dios.

Este ser de quién hablo tiene un deseo espiritual profundo.  De hecho,  podría casi definirla por él.  Su corta vida no ha sido obstáculo para que realice verdades profundas a tan corta edad.  Pero por una cuestión de karma se encuentra atrapada en una situación insostenible que ella misma ha creado.  No es fácil salirse de un laberinto que uno mismo ha construido:  yo misma viví esa situación en mi vida personal por los últimos años y tuve que realmente morder el polvo para poder salirme.  Pero Dios siempre nos muestra una ventana-  a pesar de que parece que nos dan un portazo en la nariz.

Mi deseo por este ser de luz y amor es todavía más fuerte que por mí misma.  He ahí el poder el Amor.  No hay oscuridad que aguante la Luz y en este momento mi enfoque está en nutrirme hasta las orejas para poder brindarle un consejo sabio.  Nadie puede vivir la vida por otros, pero sí podemos sentir cuando alguien está triste o desesperadamente infeliz.  El problema es que todos fallamos en decir la verdad a quién amamos por miedo a herirlos y que el reconocimiento de la verdad también nos golpee a nosotros con su cola.

Cuánto hubiera deseado que mis amigos cercanos me hubieran ayudado a abrir los ojos a mi propia realidad mucho antes de que todo colapsara como un castillo de naipes!  Y los tuve:  me advirtieron, trataron de hacerme ver.  Pero estaba demasiado ciega ante mis propios apegos.  Y los apegos ensordecen y nos impiden escuchar incluso las palabras de quienes nos aman bien y desean vernos brillar.

La vida tiene una forma inteligente de abrirnos los ojos.  A veces es a través de puñaladas profundas y otras pocas porque entendemos solitos que aferrarnos sólo nos hace leña.  Si podemos ver ese es el regalo más grande de la vida:  el discernimiento y la habilidad de crear nuestras vidas a partir de decisiones coherentes con nuestra alma y nuestro corazón.

Coherencia. 

Así que de eso trata mi libro sagrado:  de cómo el yoga nos puede ayudar a tomar decisiones más inteligentes.  A veces la decisión más inteligente es la más difícil, la que más duele.  Pero si anteponemos nuestro deseo por Verdad y Luz a cualquier otra cosa,  no podemos más que recibir bendiciones.   Ha sido mi caso en este año providencial.

El año casi cierra y podría decir que este 2014 se llevó muchas de mis ilusiones.  Ilusiones en el sentido de apegos de mi ego,  ideas de cómo tenía que vivir mi vida,  conceptos sobre gente y relaciones.  Me siento más libre porque ya todo ese ruido se fue de mi vida.  Me encuentro en un campo de batalla descampado donde en algún momento hubo dos ejércitos en guerra:  mi propia mente tratando de sostener algo insostenible,  negociando estrategias absurdas y violentando mi propia verdad.  La guerra pasó,  la paz reina ahora en mi mente. Ya Krishna ha empezado a regalarme amistades nuevas,  oportunidades y sueños.  Me siento una persona nueva.  Y sólo puedo agradecer ese instante en que sentí que todo terminaba:  mi vida como me la había imaginado,  con las necesidades creadas sólo por mi ego asustado en un afán pequeño de seguridad y alegría falsas.

El campo de batalla irradia paz y serenidad.  Los caballos y elefantes se fueron,  los guerreros sobrevivientes regresaron a sus hogares,  en el césped sólo quedan resabios de una batalla encarnizada entre la luz y la oscuridad.  Pedazos de flechas y escudos rotos.   Mi propia luz y sombra se agarraron hasta  los dientes.  Y el resultado fue más allá de ninguna expectativa de mi ser falso:  estoy recibiendo lo que siempre anhelé sin siquiera saber que lo necesitaba como el aire.

La habilidad de vivir nuestra vida con destreza,  como un arte, como una historia bellísima que podremos ver en retrospectiva con satisfacción es el poder que tenemos los seres humanos cada día de nuestra existencia.   En eso estoy y cada día es un milagro que puedo construir a través de mis decisiones.  Estoy empezando a entender,  después de muchos años de batalla campal,  que ese lugar de paz que buscaba está al otro lado de lo predecible.

Y en medio de ese campo de batalla que en su momento ardió con furia y terror,  respiro.  La brisa me acaricia y me dice:

"Todo está bien.
Todo está perfectamente bien."



viernes, 31 de octubre de 2014

De traiciones y otros dramas

El camino espiritual consiste básicamente en no detenerse.  No importa las veces que uno quiera tirar la toalla.  Consiste en aferrarse con pasión y fuerza a los maestros que sentimos guías.  Y por supuesto,  evitar en la medida de lo posible caer en las garras de la oscuridad.

No es tarea fácil por cuanto la oscuridad sabe exactamente cómo engañarnos.  En mi caso,  he pasado mi vida buscando verdad y se me ha escondido tras falsos maestros.  Ya he tenido varias experiencias muy tristes y dolorosas y las recuerdo como una señal de que Dios está cerca cuidándome y protegiéndome.  Se lleva lo que no necesito y me deja lo que sí.  Siento una gran confianza en que mi camino está siendo guiado y que no tengo que preocuparme de nada.  Aunque las acciones ajenas a veces me dejen con la boca abierta.

Todos estamos siempre sujetos a esta dualidad en este plano de mortalidad.  Incluso los mismos maestros son humanos,  influenciables,  con preferencias,  con desatinos.  Todos los seres humanos tenemos esa mezcla y estoy aprendiendo a aceptarla en mí misma y por tanto,  en los demás.  Pero todavía no he descubierto cómo no llorar de tristeza al comprender que,  una vez más,  me he equivocado.  He visto mi propia luz proyectada allá afuera y he perdido tiempo valioso.  Todo  parte de una enseñanza más profunda: eventualmente incluso el camino y el maestro hay que rendirlo.  Así que todos estos dramas y traiciones los veo como un entrenamiento para ese momento en que todo tenga que irse.  No sin lágrimas y mucha desilusión en mi corazón,  tengo que confesar.

Le pido a Dios que me ayude a perdonar de corazón a mis detractores.  Mi sexto sentido siempre me ha dado la alarma cuando algo no está bien:  siento aversión hacia ciertas personas,  casi intuitiva y luego resulta que precisamente ellas son las que salen con el domingo siete.  Pero una parte mía quiere creer.  Quiere pensar lo mejor de los demás.  Quiere sentir que estoy equivocada.  A esa parte todavía no logro acallarla.  Y vuelvo a intentarlo.

Hasta que ya no más.

Esto aplica no sólo a mi vida espiritual sino también a mis relaciones.  Uno da hasta que siente que el dar es absurdo.  Que uno está perdiendo el tiempo en el lugar equivocado.  Y en vez de lamentarme de mi suerte,  decido enfocarme en el maestro que con su ejemplo me muestra las cualidades que amo:  fuerza interior,  determinación,  coraje, humildad y capacidad de tomar acción.  Mi maestro es un ejemplo vivo de todo esto,  aunque sean otros las que las nombran y lastimosamente no las viven.

Cada cualidad es un reto y veo hacia adentro cómo puedo ser yo canal de alguna de ellas al menos.  En estos momentos,  pido mucha determinación.  Uno tiene que amarrarse las enaguas cuando siente que tiene que apartarse de algo o de alguien.  Vienen todas las memorias,  los recuerdos,  la añoranza....y en la otra mano,  la certeza interna de estar mal apuntado.  Desapegarse sin anestesia cuesta.  Pero mayor pérdida es continuar dando tumbos en lugares en que no crecemos.  En que se nos usa.  Y es mi decisión en este momento decir no más.

No más.

Mañana es un día hermoso.  Viene mucha gente al estudio por primera vez.  Me voy a la cama agradeciendo las fuerzas a mi alrededor que me permiten ver- aunque sea un poquito.  Que me aman lo suficiente para quitar de mi camino aquello que me atrasa y confunde.   Y me entregan la visión y la capacidad de aceptar que todo está ya escrito en mi camino.  Sólo tengo que fluir y moverme con suavidad como el sauce.

Y al igual que el sauce,  afianzar mis raíces para que cualquier viento no me bote.  Porque crezco unida a la sombra de quiénes creo y respeto y su influencia no es en vano.

Robles sabios que me cubren con su sombra.

Y a su sombra,  no tengo nada que temer.


jueves, 30 de octubre de 2014

"Yo me encargo"

Muchas cosas empiezan a decantar.  Dicen que uno entiende hasta que entiende...y entonces,  puede tomar decisiones más sabias, inteligentes y amorosas.

Durante toda mi vida tuve que ser la fuerte.  De mis tres hermanos,  era la mayor,  la responsable,  la modelo,  el ejemplo.  Como madre de un cachimbal de guilas- como decimos en mi país, mi labor ha sido proteger,   conciliar,  impulsar y promover  vuelos,  aventuras y quimeras desde hace más de veinte años.

Mi profesión también me pide estar al frente,  ser líder,  hacer mi mejor esfuerzo por dar pasos coherentes y promover la consciencia en mis estudiantes,  empezando por mí misma.  El cien por ciento del tiempo estoy pensando en mil cosas,  sosteniendo,  cuidando y creando.  Es una vida rápida, intensa y al mismo tiempo,  muy gratificante.

Sin embargo,  hay momentos en que añoro poder relajarme y soltar.  Sentir que no estoy a cargo y que puedo simplemente ser.  Creo que este es un síndrome que sufrimos muchas de las mujeres de este siglo: somos independientes,  inteligentes,  dinámicas y valientes.  No necesitamos que nadie haga nada por nosotras.  Somos la mejor versión que hemos podido de lo que no queremos repetir de nuestras madres.  Esas mujeres que sufrieron,  se victimizaron y permitieron ser satélites de algún hombre.

Así que a mí las palabras no me producen gran cosa.  Los hechos dicen para mí más que mil poesías,  te amos y canciones pegajosas.   Las acciones son para mí muestra de amor y presencia.  Por un rato,   puedo relajarme y permitir que otro ser se encargue por un rato.  Y se siente tan bien soltar el control.   El control nos vuelve incrédulos y desconfiados:  alguien será capaz de hacer las cosas tal y como pensamos que tienen que hacerse?  Pero qué tal si las cosas se pueden hacer de otra forma,  incluso mejor que como nosotros creíamos?  Qué tal si hay seres allá afuera lo suficientemente sensibles para notar qué necesitamos porque nos aman lo suficiente para saber cuando necesitamos un break?

El amor para mí es estar lo suficientemente abierto a otro ser humano de tal forma que sus necesidades, aspiraciones y deseos se vuelvan tan importantes como los nuestros.  Es dar en el mejor sentido de la palabra:  apoyo,  solidaridad y sobre todo,  atención y tiempo.

Observar.
Sentir.
Ver y oler.

Acompañar.

La fortuna de sentirnos acompañados en esta aventura llamada vida es remota.   La mayoría de las relaciones se establecen buscando algo a cambio.  Cuántos de nosotros podemos decir con sinceridad que no esperamos algo a cambio de nuestra presencia y esfuerzos?  Creo que pocos.  Todos damos si nos dan,  hacemos si hacen algo por nosotros.  Encontrar un ser que da porque lo llena verte feliz,   comparte todo lo que tiene y no se reserva nada,  se alegra por nuestros triunfos y nos abraza en nuestros momentos flacos es un acontecimiento muy raro.   Pero sucede y estoy dándome cuenta de que por alguna razón del destino me está pasando a mí en este preciso momento.

Le llamo buen karma o tal vez,  la gracia inesperada de saber que hay alguien a quien mi bienestar le importa tanto como el suyo.   Después de cuidar de tantos durante toda mi vida,  se siente realmente increíble que alguien pueda cuidarme y yo me deje.   Me hace sentir frágil y vulnerable,  me pone en un lugar de receptividad que no conocía.  Me ayuda a confiar en que no tengo que hacerlo todo sola,  en que puedo simplemente ser yo,  en todos los sentidos de la palabra mujer.

Por primera vez en mi vida,  siento que puedo ser yo.   Puedo dejar por un rato ese rol que muchas llevamos de ser el hombre de la casa.  Puedo mostrar mi femineidad sin temor a ser abusada o agredida.  Puedo sentir intimidad en vez de entrar en juegos de poder.  Puedo acercarme sin miedo a ser manipulada.   Puedo relacionarme con alguien que me ve no como fuente de su bienestar,  sino como una agradecida receptora de su cariño.

Celebro el haber estado en relaciones en que mi parte masculina se endureció a morir.  Lo celebro porque gracias a ellas puedo hoy ver  ese patrón  resquebrajarse y derrumbarse suavemente casi por sí solo en un abrazo confiado.  Sin tener que protegerme,  sin tener que dirigir.  La simple y pura dicha de saberme un ser efímero y frágil en la marejada de la vida-  pero ya no tan sola.

" Yo me encargo"- me dice mi significant other a menudo,  casi diariamente.

Las palabras más dulces que he oído en mi vida.

"Yo me encargo"-  de tus niños,  de tu techo,  de tu acera,  de tu cena.  Yo me encargo mientras perseguís los sueños que te merecés.  Yo me encargo mientras volás a la luna y yo te espero aquí.  Todo está bien.  Podés estar tranquila...  Estoy aquí para sentirte y ayudarte.  Estoy aquí para darte.

Yo me encargo.

Palabras nuevas en el vocabulario de esta neófita en el arte de las relaciones.  Palabras dulces respaldadas por acciones de amor que todavía me cuesta creer y que están volviendo mis conceptos sobre las relaciones con el sexo opuesto al revés.

Porque parece que, después de todo,  si me va a dar tiempo de ser mujer en esta vida.






martes, 28 de octubre de 2014

Implacable: poesía al anochecer (stream of consciousness)

Dejar ir.

Soltar.
Liberarse.
Escribir la historia de tu vida.

Sinónimos
Difíciles.

A veces parecen imposibles.
Pero todo radica
en la cordura
de no seguir actuando lo viejo.

Cómo me salgo?

Me sobrepongo.
Me entusiasmo.
Observo.

Observo por un largo tiempo y me propongo no reaccionar.
Hasta que llega el momento de actuar.

Entonces tomo la espada
corto cabezas
de impulsos perdidos
dentro
mío.

que ya no son más
que cadáveres que parecen moverse

pero que no existían hace tiempo.
Tal vez nunca existieron

la sensación
es bellísima.

escojo la libertad.
escojo la alegría.
escojo una vida llena de piedras preciosas.

la creo yo misma.
no puedo culpar ni responsabilizar a nadie
de mis decisiones.

y cuando me equivoco
decido no escoger eso de nuevo.

está bien si me equivoco.
crezco

lloro y crezco
río y crezco
nazco y renazco

en este eterno devenir de días que parecen no terminar
pero que terminarán alguno de ellos

hasta ahí
me enfocaré
en escoger
sólo lo bello

sólo lo hermoso.
la vida se encargará de todo lo demás.

en paz
al ser consecuente
continúo.

en paz
y sin dobles caras

todo tiene su momento.
ser implacable
es

el camino.

A todos nos llega ese día.
No desmayes.

martes, 21 de octubre de 2014

Como hacés algo, lo hacés todo

Termino mi tiempo en Los Angeles más liviana y feliz de como llegué.  Será que es cierto eso de que el Mercurio Retrógado le ayuda a uno a soltar pasado y a desentumecer lugares que habían estado cerrados.

Empaco con el todo mi ser ya en Costa Rica.  La ausencia de los seres queridos quema.  Las sonrisas y abrazos de mis amigos.  Las miradas de mis estudiantes.  Todo me llama.  Y me voy renovada,  reconstruida.  Redimida.  En paz con mi vida tal y como es en este momento.

Atrás queda el reclamo y la amargura.  Sé que Dios me cuida y provee lo que necesito en cada momento.  Sólo tengo que relajarme y confiar en que es así y que El sabe más que yo.

Mi intención es poner atención a cada detalle,  estar lo más presente en cada segundo.  Apreciar lo sutil y delicado de la vida.  La gente ante todo.  No perderme a nadie.  Recibir  cada ser en mi corazón como el invitado más querido.  Incluso aquellos que sufren y que de alguna forma me tocan con la cola de su dolor.

He aprendido a no condenar porque finalmente estoy aprendiendo a no condenarme.  He aprendido a no reclamar porque ya no me reclamo tanto mis errores.  Estoy descubriendo que la vida no es una tarea sino una extraordinaria y efímera posibilidad de crear en cada momento amor o miedo.  Y estoy optando por el primero.  Mis músculos han soltado en estas dos semanas emociones y tristezas apelmazadas.  Mi práctica me ha renovado y pulido aún más las esquinas.  Puedo verme en los ojos de cada ser que topo y comprender que todos estamos pasando momentos difíciles,  unos más que otros.

El otro día fue al Farmer´s Market.  En uno de los puestitos,  un healer coreano me invitó a probar su tratamiento.  Después de varios soplidos,  golpes y presiones,  me dijo que tenía "too much emotional pain".  En el momento me pareció una de esas predicciones new age california-style...pero en la tarde ya estaba con diarrea,  vómito y mucho malestar.  Funcionó.

Desde ahí,  intento con todo mi ser dejar un rastro amable.  Poder aceptar que el otro puede estar pasando un mal día y por eso actúa de formas agresivas y desconectadas.  Puedo comprender su dolor.  Puedo verme reflejada en su rostro lleno de celos,  amargura y dolor.  Puedo porque ya habité ese lugar por largos meses y años.    Porque tuve la bendición de caer hasta el hueco más hondo y de regresar contando el cuento.  Será que estoy finalmente entendiendo el significado de la palabra empatía.

Mi historia apenas empieza.   La vida se muestra abundante y me preparo a sembrar flores nuevas en mi jardín.   Ya no hay duda ni zozobra.  Los ciclos continúan en un arco iris de colores y aromas.  Vislumbro un futuro lleno de texturas y armonías nuevas,  donde ya no tengan lugar incoherencias,  sinrazones y dramas.  Porque ya no los siento latentes dentro de mí y nuestra realidad es sólo manifestación de nuestro mundo interno.

Dejó la ciudad de ángeles en un estado angelical.  Será que me ha visto en muchas de mis facetas y en esta me dio la posibilidad de compartir con maestros de extraordinaria presencia,  conocer personas de corazones grandotes y olvidarme de seres con mentalidades pequeñas.  Será que los ángeles existen ya en esta tierra y caminan hombro a hombro con nosotros.  Si sólo podemos percibirlos ya no nos sentimos tan solos.  Si logramos comunicarnos con ellos entonces la vida se vuelve el cielo en esta tierra.

Un ángel me aguarda en Costa Rica.  Su presencia me revela un lugar dentro mío que no quería reconocer por miedo al que dirán.  Ese ángel no tiene rostro,  sólo un corazón gigante.  Su influencia ha sido casi imperceptible para mi mente aguda e hiperactiva,  pero ha dejado una huella profunda en mi corazón con su amor incondicional.  Esta ha sido mi pregunta por muchos años:  Adónde está el Amor?  Adónde puedo encontrarlo en este lugar que a veces parece tan frío y árido?

 Este ángel no lo busqué.  Será que los ángeles simplemente aparecen disfrazados de la forma más simple y no tienen pretensiones de nada. Acostumbrada a dejarme sorprender por apariencias,  su presencia simple y generosa ha calado en otro lugar de mi ser.  Un lugar que estoy empezando a despertar.

Me preparo al reencuentro sin más vestido que mi corazón.
Porque he nacido de nuevo y desnuda voy volando hacia el vacío.

para A.