domingo, 30 de marzo de 2014

Yogic Medicine

Doce días solamente.

En doce días  mi vida ha dado un giro de ciento ochenta grados.  No sé explicarlo muy bien. Pero sé que la medicina del Yoga de nuevo me ha mostrado que lo que esto no cura,  nada lo cura.

Llegué con una sensación de desazón y desaliento.  La vida a veces se nos pone cuesta arriba,  el fantasma de la indecisión nos atormenta y los miedos sacan sus garras.  Llegué cansada,  sintiendo un vacío de amor muy grande.  Vine porque una voz interna me dijo que viniera.  Seguí mi intuición y de nuevo,  no me equivoqué.

Doce días que se sintieron como un bálsamo para mi alma.  El Yoga nos habla de poderes super-naturales,  de momentos en que escuchamos la sabiduría de nuestra alma hablándonos al oído.  El llamado a esta tierra fue contundente. Cada uno de estos días  he recibido algún tipo de mensaje:  unos poderosos y llenos de aliento para el futuro.  Otros duros de asimilar y muy crudos,    pidiéndome que abra bien los ojos y me dé el regalo más necesario en este momento:  confiar y soltar.

Los siddhis o poderes psíquicos de los yogis permiten ver más allá de la distancia,  leer el corazón de la gente y tener el don de la omnipresencia.  Leí sobre ellos hace muchos años y la verdad,  no me interesaron.  Pero he recibido información estos días que podría llamar providencial.  He conocido más sobre seres indiscutiblemente poderosos que habitaron esta tierra:  desde pintores juzgados por una sociedad anacrónica hasta niñas valientas aceptando un destino de enajenación y muerte.  Conocí la amabilidad y el cariño desinteresado en la presencia de mis amigos y estudiantes.  Me llené el corazón con esas miradas curiosas al principio y agradecidas al final.  Tengo que decir que estar aquí estos doce días han sido mi mejor medicina y estoy muy feliz de haber seguido mi corazón.

Hoy sucedió lo inexplicable:  visité un lugar lleno de Gracia.  Miles de flores de colores llenaron mis pupilas por horas.  Los colores más brillantes y exóticos que he visto me confirmaron que hay un Creador cuya perfección es impecable y perfecta.  Caminé sin preocupaciones por senderos rodeados de jazmines,  narcisos, tulipanes y cerezos.  Y el paisaje externo por un instante me iluminó sanándome cada grieta contenida por mucho tiempo.  Recibí el mensaje en miles de flores de que estaba en el lugar correcto,  en el momento correcto.

Mis ojos sucumbieron a la fiesta de colores.  Mi alma también.  Terminé hoy la biografía de Van Gogh y comprendo exactamente sus angustias y miedos ante la responsabilidad de su destino.  Su soledad y confusión al saber que tenía que seguir su pasión a pesar de los tremendos obstáculos.    Un gigante de esta talla  vivió angustiado toda su vida.  Pero nos legó algo invaluable:  no sólo sus pinturas sino el ejemplo de que incluso un ser atormentado puede crear la belleza más extraordinaria.

El ícono que fue este pintor me recuerda que los artistas miramos al infinito de una forma distinta a los demás seres y nuestro propósito es mostrar lo que es invisible para los demás.  El proceso de desempolvar de las miradas comunes un atisbo de eternidad implica un compromiso total con uno mismo.  Mi propósito personal ha flaqueado últimamente entre muchas decepciones y desengaños.   Mientras empaco y preparo mi largo viaje de regreso,  reconfirmo que no por eso dejaré de pintar,  como no lo hizo él hasta el último día de su vida.

Nunca dejaré de pintar. 

La tarde cae en La Haya y el sol se despide amorosamente.  El frío cede a la primavera,  las flores nacen con esperanza.  Regreso anhelando un nuevo comienzo en mi vida, una nueva oportunidad de sentirme útil y enamorada de mi dharma y de todos aquellos que me rodeen con sus presencias amorosas.  Comprendo claramente que las reacciones ajenas no volverán a conmover mis raíces al punto de querer rendir mi labor.  Mi corazón esté tan enraizado en su camino que no tiene más remedio que vivir cada día como si fuera el último:  con la intención profunda de pintar,  bailar y reír al máximo el resto de los días que me queden.

La medicina del Yoga sana cualquier resquicio de miedo o reserva.  Porque encontrar el camino es la mitad del camino.  Y amar lo que uno hace es el destino de las almas felices.

Soy un ejemplo humilde y alegre de todo esto.

jueves, 27 de marzo de 2014

Gezellig

Today my entry is in english.

Amsterdam yesterday.  

They have an expression here in the Netherlands:  embrace the Gezellig.  I can only say that it happened to me spontaneously,  without even knowing about it.  This particular Dutch quality is one amazing reason to visit this country.  It can be translated as cozy,  snug,  friendly...is something more easily experienced that defined.  But it has been the constant during this week in my work,  friends,  students and travels.

There is a sense of time slowing down.  A connection with the present moment that has allowed me to forget my worries and troubles.  There is this joy,  warm and fuzzy feeling that has come to me in diverse situations:  in the shala,  in the tram,  just looking through the window and watching a mother in her bike with three babies,  the calmness of the canals in the city and the endless possibilities for my life that slowly start coming to the surface.

First stop:  Anne´s Frank house.  I can only say that this girl was a wise spirit and her strength,  with that of her parents,  sister and friends,  surpasses any ideas of strength that i may have thought i had.  They lived for more that two years in hiding,  in fear, in the darkness.  In silence,  in whispers and anticipation.  They were discovered and brought to a concentration camp just before the war ended.  Such a paradox and also such a huge lesson for all of us.

She longed to ride in the park,  feel the sun in her face,  breath the fresh air.  Normal things we all take for granted.  She was young and full of innocence.  Missed love,  growing up and living in freedom.   Her father was the only one in the family who survived and he dedicated his life to promote the writings of his daughter.   I came out of the museum in silence,  deeply touched.  How much pain can a human being inflict another?  

Speaking about pain,  next stop was the legendary Van Gogh´s Museum.  His paintings reflect that profound inner conflict we all have deep inside:  the pull of spirit and flesh.  His master pieces were not appreciated during his lifetime and he lived a very modest life.  His art happened because his brother Theo supported him throughout his 37 years of life.

I could feel the love between this two brothers as the blood that supplied Van Gogh´s art.  His lack of acknowledgement during his lifetime was painful for him since he wanted to become financially independent from Theo.  His mental state became worse and worse and he decided to go voluntarily to a mental institution.  There he could paint everyday and actually produced one canvas per day.  A very productive stage in his life.

When Theo had a son and named him Vincent like his brother,  he painted a beautiful almond tree with buds and flowers for his nephew.  It was a gift for his nursery. I didn´t know this painting and thought it was the most beautiful one of all.  Such tenderness and pain in the oil.  Few weeks after this he committed suicide.  He loved his brother so much he didn´t want to be a burden to him  now that he had a family.  Theo followed him very closely and died six months after Vincent.  Their connection was so strong.

Amsterdam streets,  cafés and canals look different after i understand more about these two giants.  Their courage,  their fears.  Their dreams,  their nightmares.  All of it i can find in her diary and his canvas.  The human predicament so clear and pristine through their example and intense presence.

After walking around with my friend for about seven hours,  we end up in an indian restaurant with a huge dancing Shiva.  Our warm food and tasty wine helps unwind the day.  I feel touched and grateful at the same time.  My heart has brought me to a place that i needed to see,  without even knowing this giants were here.

The path opens ahead and who knows what it will bring.  But i feel inspired by the passion and commitment of these souls.  The journey unfolds in mysterious ways for all of us and it helps to know some spirits have fought truly immense battles and still,  have blessed us all with their art and heroism.  As i get ready to go out in a beautiful spring afternoon,  i thank my soul for guiding my path with such grace into this land.  New friends close to my heart, sincere students with lots of studentship and the feeling of being in the right place at the right time.

All that i take back.

Knowing  this trip is only the first of many more into this wonderful,  unexpectedly warm and cozy Gezellig land.

martes, 25 de marzo de 2014

Volcanes y cenizas

Vengo llegando del shala.
Hoy di tres clases.  Cansada físicamente,  pero muy llena en mi corazón.

Mientras subía las gradas del apartamento de mis amigos,  me llegaron dos sensaciones ancestrales,  como venidas de otro tiempo y otras vidas.  Primero,  el olor delicioso de una sopa de pollo que alguien estaba haciendo en el edificio. Aunque soy vegetariana,  el olor instantáneamente me transportó a casa de mis abuelos.  Así olía siempre su cocina.  Me sentí abrazada por mi abuela,  su abrazo calientito y amoroso.

La segunda sensación que hizo Hit Home fue un piano.  Alguien,  en este edificio holandés en medio de La Haya,  con un frío fatal allá afuera...alguien estaba acariciando las teclas de su instrumento.  Alguien estaba en íntima comunión con su alma.  Me transporté a aquellos días en que estaba preparando mis exámenes de la Licenciatura en el Conservatorio,  tocaba más de ocho horas al día y tenía un hermosísima bebé en mi pancita que todavía no conocía.

Me siento abierta a la vida,  porosa y receptiva.  En otro momento probablemente hubiera estado tan ensimismada en mis pensamientos que no hubiera percibido tanta belleza encapsulada en dos segundos.  Hoy tuve un día difícil.  Muchas cosas se están moviendo de cauce.  Me está costando soltar.  Me duele el alma.  Y aún así,  al mismo tiempo la vida me regala tanta belleza:  amigos cálidos en este clima frío, estudiantes sinceros y enfocados,  tardes de sol aún en el frío.  Conexiones genuinas en un mundo alborotado.

Y es que ya sé que en este plano dual en que vivimos todo viene mezclado.  Un amigo querido perdió a alguien que amaba mucho esta semana.  De pronto,  su tía ya no estaba más en este mundo.  No que no se esperara su partida porque estaba bastante enferma.  Pero al mismo tiempo siempre es difícil digerir un adiós.  Sin embargo,  sus cenizas reposan ahora en el fondo de un volcán,  metáfora hermosísima de cómo quiso terminar este ser su paso por esta vida.  Todos somos volcanes:  algunos ardemos demasiado,  otros están dormidos.  Pero nuestra esencia es puro fuego conectado a lo más profundo del centro de la tierra.  Esa es nuestra esencia y a ella vamos todos a regresar.

Hoy decidí que yo también quiero que esparzan mis cenizas en un volcán.  Pienso en todos los bellos volcanes de mi querida Costa Rica y no podría escoger.  Todos son preciosos, perfectos,  impredecibles.  Creo que por una conexión vieja me gustaría que fuera el Turrialba.  Hace muchos años,  recuerdo danzar en su cráter apagado en este entonces.  Y ahora está vivo y despierto como mi alma que escribe.

Yo también fui un volcán apagado por miedos y demasiados juicios sobre cómo tenía que vivir mi vida.   Ahora no es que tenga ideas de hacia dónde,  cómo y con quién. Porque la verdad es que estoy a merced de algo que llamo Gracia.

Esa energía cósmica que quita y pone de mi vida: me estoy dedicando a observarla.  Mientras escribo en mi cama calentita,  mis amigos preparan amorosamente la cena y siento tanta satisfacción por este viaje,  me pregunto cómo llegué aquí.  Aquí a Holanda por una serie de coincidencias,  fe y mucha energía de mi amiga que me escribió incontables veces.

A esta vida,  por gracia de la Gracia.

Espero que mi paso por este mundo esté a la altura de esta energía benevolente y generosa que me tiene con vida y deje este lugar un poquito mejor de cuando llegué.  Y que quiénes esparzan mis cenizas en el Volcán Turrialba en Costa Rica se sientan contentos de haber estado cerca mío.  Por ellos es que vivo cada día con la intención de estar un poco más despierta.

Por ellos y por todas las almas que palpitamos juntas en una misma frecuencia...estemos donde estemos en este globo terráqueo.

sábado, 22 de marzo de 2014

Quién no llora, no vive.

Los días nublados y lluviosos dan paso a una tarde asoleada y fría.  Sin embargo,  con sólo ver el sol ya me siento más feliz.

Después de dos días de yoga para desayuno, almuerzo y cena,  me siento a escribir adolorida en todo mi cuerpo.  Sólo imagino cómo van a amanecer mis pobres estudiantes mañana.  He tenido el honor de contar con un grupo de gente con mente abierta,  pero sobre todo con mucha fe en sus prácticas y una generosidad inherente que se muestra en cada mirada y cada sonrisa.

Hoy después de un taller de tres horas de abrir el corazón a más no poder,  terminamos todos en un estado de euforia y gozo imposible de describir.  La mezcla de varias nacionalidades ayudó mucho:  holandeses,  cameruneses,  estadounidenses,  venezolanos,  coreanos,  mexicanos,  iraníes...mi clase es un caleidoscopio del mundo y observo perpleja como estamos todos hechos del mismo material en contenedores de distintos colores y tamaños.

Una de las chicas tuvo una experiencia poderosa.  Cada vez que hacía un backbend empezaba a llorar sin control.  Se acercó al final de la clase,  la tranquilicé y pedí que se diera ese espacio para llorar.  Que ahora que regresaba a su hogar-  tenía que manejar como una hora-,  pusiera música y llorara todas esas lágrimas que se ha tragado por años.

Algunos de nosotros hemos aprendido a hacernos los fuertes.  No que sea malo tener la habilidad de enfrentar los retos de la vida con coraje,  pero todos somos en el fondo un puño de ternura, a veces solapado entre tanta represión y deber ser.   El cuerpo tiene muchas respuestas y algunas de esas respuestas son lágrimas,  simples y puras,  agua que nos limpia.  Darnos una buena llorada,  a veces hasta sin motivo aparente,  permite que nuestra alma respire y podamos continuar más livianos,  menos adoloridos en esos lugares sensibles que hemos sepultado sin piedad.

La chica se fue con una interrogante en su rostro y los ojos llorosos.  Pienso en ella:  estará ahora en su hogar,  con su esposo y su bebécito.  Tal vez,  sólo tal vez,  haya llorado todo el camino de regreso y llegado a su casa más abierta,  más vulnerable.  Tal vez haya abrazado a sus seres queridos con gratitud,  después de soltar la constipación que las lágrimas atrasadas creaban en su espíritu.  Quizás,  espero,  regrese mañana a clases a llorar un poco más.

Y es que todos lloramos.  Hayan lágrimas o no de por medio.  Algunos de nosotros nos damos el espacio de hacerlo diariamente,  como quien come o se baña.  Parte de nuestra higiene emocional.  Otros más esporádicamente.  Pero quién no llora no vive.  Un ser humano necesita llorar para recordar su fragilidad y su fuerza.  Sin las lágrimas,  nos convertimos en robots a merced de nuestras estructuras mentales,  sin ternura.  Nos terminamos creyendo la historia de que "los hombres no lloran...ni las mujeres tampoco.".  Perdemos esa conexión con nuestra parte suavecita y sin ella,  estamos perdidos en esta vida.

Cómo vamos a reconocer otras partes suavecitas y cálidas?  Ofreciendo nuestra propia vulnerabilidad.  

Cómo llegarle a la vulnerabilidad si siempre hemos cultivado nuestro lado estoico?
Cómo no tener miedo a derrumbarnos?

Me duermo en La Haya con estas preguntas- todas ellas mías personales en este momento.   Extraño mi país, extraño a todos esos seres suavecitos y cálidos que en este momento se preguntan cómo regresar a la fragilidad de un corazón abierto.

Y me duermo con tanta gratitud por la gran lección que me dio esta querida alumna en la clase de hoy.  La imagino en su cama,  sintiendo su corazón abierto después de mucho tiempo.  Las lágrimas corren por sus mejillas pero tiene también una sonrisa en los labios.

Hoy todos,  gracias a ella, recordamos la suavidad inherente a nuestros corazones humanos.  Y de una piedra endurecida pasamos a una noche de risas,  compartir y muchos abrazos sentidos.  Una tarde y noche memorable aquí en esta ciudad fría por fuera pero cálida y generosa por dentro.

Nuestros corazones palpitan un poco más fuerte esta noche.

Dedicado a todos aquellos que saben que pueden sentir un poco más...


                                                                                            y se preguntan todavía cómo hacerlo.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Algo muy bueno viene

De nuevo en un aeropuerto.

Ya me estoy haciendo experta en esto de mover este cuerpo por el mundo.  Ya tengo configurado el peso de mi equipaje,  los gadgets y lecturas.  Cada vez viajo más liviana y con el equipo importante.

Mientras escogía alguna música para la Demo del último día en La Haya,  mientras el avión aterrizaba,  me llegó un mensaje cósmico de que todo está bien.  Superbien.  Extra bien.  Mucho mejor de lo que me imaginé.  No puedo explicar la alegría que sentí:  como si a través de la música el Prana se comunicara directamente conmigo.  Es difícil de explicar.

La cosa es que me dijo que la gente que voy a conocer son espectaculares.  Hasta pude verlos!  Son simplemente bellos! Así que voy con todavía más entusiasmo por estar con ellos diez días.  Me anticiparon un bombazo de amor,  de esos que uno no anticipa pero que secretamente añora y que se presentan en los momentos más inesperados.  A pesar del viaje tan largo y cansado- escribo y estoy apenas en mi primera parada,  me faltan dos-, esto vale absolutamente la pena.

Hace poco le preguntaron a una maestra de esta disciplina que amo que qué hacían con el dolor en el cuerpo.  Se volvió muy segura y les dijo:  "ES SOLO DOLOR.  Si supieran lo que viene a cambio de ese dolor,  no les importaría para nada."

La cola en Migración dura dos horas.  Dos horas en las que no puedo oír música ni tampoco usar mi celular.  Así que decido sacar mi querido Yoga Mala y es como si lo leyera por primera vez.  Guruji es tan claro al explicar todo lo que nos quita la energía:  malas compañías,  mucha salidera a lugares públicos,  molotes de gente,  comida llena de grasa o carne,   relaciones inconscientes.  Explica con una claridad y mucha dulzura que en esta vida hay tres opciones:  placer,  enfermedad o yoga.  Si uno escoge el placer,  inevitablemente le sigue la enfermedad.  Así que el Yoga es en realidad la única opción inteligente.

Ya empiezan a llamar para abordar y tengo que cortar mis escritos.  Lista a cruzar de nuevo el océano en pos de algo que intuyo va a ser muy,  pero muy....pero MUY bello.

lunes, 17 de marzo de 2014

Oráculo

Me despierto después de una pesadilla incómoda:   estoy tratando de explicarle a esta persona "non-grata" por qué es precisamente non-grata...no me escucha.  No me entiende.  Empiezo a gritarle en el sueño.  Inútil.

Despierto gritando...

A menudo encuentro situaciones personales donde ni para adelante ni para atrás.  En estos casos,  acudo irremediablemente al I-Ching.  Este Oráculo termina dando luz a la situación de maneras insospechadas para mí.  Todavía agitada, lo tomo en mis manos y apuesto de nuevo a su consejo.

Pienso en X,  Y,  Z y todos aquellos que de alguna forma siento lejanos a mi corazón.  El libro es claro y contundente:

"Es de un sabio dejar a las espaldas los afanes del mundo.  Recorrer el camino con veracidad y claridad.

Cómo podría haber falla en ello?
Es propicia la perseverancia.  No hay defecto.  

Mediante el servicio llega uno a dominar.
Sé consecuente y sin falta.
No malgastes fuerzas en falsas resistencias.  Cualquier situación se torna buena únicamente cuando uno sabe adaptarse.  

Sepárate de lo inferior y superficial.
Permanece firme."

Leo y releo el oráculo.  Milagrosamente mi mente se expande.  De una situación limitada y dolorosamente humana,  entro en una perspectiva más amplia.

Veracidad y claridad:  el Yoga me pide que sea consecuente.  Me pide transparencia,  lealtad y honor.  Me sigue poniendo la lección por delante- y lo hará  hasta que la entienda.  Para entender,  me manda exactamente la situación opuesta:  aquella que implica mentira,  deslealtad y deshonor.

Mmmm....

Perseverancia:  cómo fallar si me mantengo firme y enfocada?  Aunque mil nimiedades confabulen para sacarme del camino.  Cómo mantenerme firme y enfocada?  De la mano de mi maestro y la buena compañía de gente que anda en mi misma frecuencia.

Servicio:  servir es salirse de uno mismo.  Pero no todos están listos para servir.  Mi maestro dice que primero uno tiene que probar la medicina,  usarla por un tiempo largo y empezar a sanarse uno mismo.  Luego, puede aspirar a compartirla cuando él dé la luz verde.  Tantos "unhealed healers"  que más bien traen caos a otras vidas.

Consecuente:  cómo intentarlo?  Cómo no desmoralizarme ante los fallos ajenos?  Me ayuda rodearme de gente que me mantenga sobria,  despierta,  que no  compre nuestras ilusiones,  que nos llame la atención cuando estamos metiendo la pata.  Y con la habilidad constante de escuchar y mucha,  mucha humildad.

Firmeza:  implica separarme de todo aquello que me quita energía,  que me distrae y desmotiva.  Lo inferior y lo superficial.  Implica decir muchos adioses y otros muchos holas.  Saber escoger y tener siempre activa la capacidad de soltar.

Cierro mi libro.  Este libro que me ha acompañado ya por décadas.
Dejo atrás cualquier intento vano de reestablecer un orden que creo perdido.

No hay pérdida. No hay defecto.
Todo es perfecto como sucedió.

"La estrella orientadora va en pos de lo bello y lo bueno. "

Y cierra el oráculo con la frase perfecta:

"Así el noble a la hora del atardecer se recoge para su receso y descanso."

La pesadilla se esfuma.  En medio de mi meditación,  recibo un correo de India de esta persona non-grata pidiendo amistad,  cercanía,  perdón...

Decido no malgastar más fuerzas y continuar con paciencia y entusiasmo el camino iniciado.
Sin mirar atrás.

Sin falsos arrepentimientos.
Con los ojos abiertos y la esperanza de que vendrán tiempos mejores.






miércoles, 12 de marzo de 2014

Seventh Series and bite the dust.

4 am: the alarm clock sets off.

I wake up after a good night sleep.  Third Series today.  Ouch.  It hurts even before hitting the mat.  Ok.  Let´s do this.

I get the studio ready:  light up the candles,  put on the incense.  Turn on the low lamps.  Set up my rug.  Everything and everyone sleeps.  Deep silence and morning bliss.  The students wait outside:  five amazing souls who woke up today at 3 am.  They are here.

I feel so happy.

As they get in and i sit in meditation,  my heart flies to India.  Thinking of my teacher,  his intense dharma.  My friends there and all over the world.  For sure,  someone is about to do the same somewhere in the planet.  I feel blessed,  with the normal little pains in the body at this time of dawn.

We sit in meditation for a few minutes.  Six costarican yogis in the break of the day.  We start practice and move together.

One energy. One breath.

...

About half an hour later into the practice,  i instantly hear the screams.  Run to my son´s bedroom.  Shit.  Big accident.  Need to run.  Hospital,  phone?  Where are the car keys?  I am in my yoga clothes!  My other son awakes as well.  He is worried and about to cry.   Two small children,  a very uncontrolled,  about to break-into-tears scared,  anxious mom...

Everything is dark.

Hold it together.  YOU.
Need to get them in the car.  Now.  
OMG. What about the third baby? Still fast asleep...

And then i remember.  I am not alone today.  My friends are here.  I can leave the house and Matías is in good hands.  Run to one of my students,  tell him in a nut about the problem.  Not that they haven´t noticed.  The screams and tears are pretty loud.

God has a way of protecting those of us who trust Him.

I drive to the hospital in tears,  shaking.  My son is crying,  he is in pain.  His brother worried.  I tell him to breathe,  to be a brave boy.  Tell him God sends challenges to the souls that are strong.  He seems to calm down.  His brother caresses him.  I call the paediatrician,  all set.  They are waiting.   I just have to drive now.  Drive and pray like crazy in this beautiful,  absurd bright and cold daybreak.

Beyond the external chaos,  beyond the absolute fear for my beloved´s physical integrity,  something pulses inside and keeps me going.  I feel shaky and terrorised,  wished all the pain in this world could be inflicted on me so it doesn´t touch my little one.  Tears start flowing.  No way to control anything here.  Be with it.

The uncertainty,  the disconfort,  the Love.

Feel his pain and trust the doctor.

...

It´s 3 pm in the afternoon.  Gael is doing good now.    I can hear him laughing and playing downstairs.  Somehow,  he came intact from the experience.  Such a strong,  wise little boy.  He claims he did scream very hard when the doctor helped him,  but could hold his ground.  Not his mamma who is crying and crumbling down as she writes these lines.

Today,  i faced the biggest fear in my life.  I don´t think i kept it together very well,    but i know for sure something beyond my mind protected all of us.  If it had been a normal day,  no one would have come to practice early.  I would have been all alone with the three babies with a very serious accident and no help.

But my friends came today.  Everything was somehow planned by Someone so even in the edge i could find my ground.

This invisible hand  sends me challenges but also softens the bite and embraces me through my friends.

He is Ok.
I am on my knees.

Isn´t this what i have been praying for?